lunes, octubre 12, 2009

Y tengo sueño...

Dicen que uno debe tener cuidado con lo que sueña; yo siempre soñé con vivir en el mar. Soñaba también con encontrar a mi príncipe azul; así de cursi, como de Disney de los cincuenta y la paz mundial.

Y es que así qué chiste, ya no puedo quejarme; de nada.

Hasta en mi conciencia se oye mal que sufra por ser una analfauneta total y no saber nombrar al zoológico lugareño que salta, camina, repta y vuela a mis lados; con la única angustia de no poder gritar lo que veo y auto ridiculizarme: ¡mira, una ¿rana-lagartija?! ¡cuidado con la ¿avispa-escarabajo?! (Tache a quien diga ranatija o avisparajo). De pena que mi diccionario etnológico sólo albergue bichos globalizados estilo alacranes, cucarachas, hormigas, arañas o moscos (así, sin –itos de amor).

Tampoco puedo refunfuñar del clima que no baja de 24 grados porque eso ni mis articulaciones se lo creen. Hasta me aguanto el sudor que traiciona cualquier expectativa: las orejas también sudan.

Y luego con qué cara le reclamo a la vida que me haya hecho tan dulce (ja) como para atraer a todo el hormiguerío y terminar en espasmos ahuyentadores porque estas tipas no respetan cuerpos ajenos (estoy casada, ¡por Dios!)...

Ah, y eso: estoy casada, y hasta por Dios.

Desde hacía tiempo había renunciado a mi alma de cantina y tal vez por eso sentía que este espacio ya no tenía cabida en mi circunstancia de gente en “seriedad” (jejeje). Pero igual ahora estoy iniciando una nueva etapa y, por primera vez a mis casi ni quiero decir treinta años, me siento adulto de los de verdad, de los que dan flojera y tienen responsabilidades. Tristísimo. Entonces me dieron muchas ganas de recordar por qué me gustaba tanto venir aquí, entre otras cosas, a soñar.

Y lo recordé.
“Blue savannah song.
Somewhere cross the desert
Sometime in the early hour
In a restless world
On the open highways.
My home is where the heart is,
Sweet to surrender to you only
I send my love to you.”
Erasure

1 comentario:

Germán Diego dijo...

Un gusto verte por qui pero eso que seas inmensamente Tú (Feliz), nos llena de alegría a los que te apreciamos y extrañamos, fue bueno leerte, para mi la cereza en el pastel de este día.
Muchas gracias.

No te pierdas.
O mas bien piérdete en sus brazos
y reencuentrate en esa sahabana azul
donde retumba el mar
al ritmo de latidos del corazón
de ustedes dos.
abrazo.