lunes, noviembre 21, 2005

Heartache

No es por malinchismo, pero me gusta más el dolor sentido en inglés; no sé, soy rara, ni yo he logrado entenderme, es sólo que me encanta cómo se oyen algunas palabras como hurt, grieving, ache...

En una de las noches bohemias (por aquello de las canciones, la filosofía y el alcohol), estos locos mencionaron los pasos psicológicos de superación para la ruptura. No los recuerdo bien, pero creo que eran algo así como:
1. Llantito descontrolado con mezcla de culpas “y si hubiera dicho”, “y si hubiera hecho”, “y si no hubiera hecho o dicho”... I just don't know what to do with myself; movies only make me sad, parties make me feel as bad ´cause I'm not with you. I just don't know what to do... Like a summer rose needs the sun and rain I need your sweet love to beat love away.
2. Mariachera con todo y el che vieja(tipo). He de sesgar porque en definitiva es MI FA-VO-RI-TA: “porque un bicho rastrero, aún siendo el más maldito, comparado contigo se queda muy chiquito”, “que me perdone tu perro por compararlo contigo”, o si nos ponemos más varoniles y al Jerez con un “pareces una baraja, car$#a; por eso mi amor te deja, p!%?$#*, por eso mi amor te olvida, cab$&#*, jo%$#*, malagradecida” (nomás pa’ que vean que las niñas no necesitamos palabrotas para ser manchadas, je)
3. Ardidez promovida por la exaltación del yomismo “soy un fregón, qué tonta(o), mira lo que perdiste (y no voy a volver, no voy a volver aunque me ruegues, verdad de Dios)”. Por las buenas soy buena, por las malas lo dudo, puedo perder el alma por tu desamor, pero no la razón, yo soy toda de ley y te amé, te lo juro, pero valga decirte que son mis palabras el último adiós. Aunque vengas de rodillas y me implores y me pidas, aunque vengas y me llores que te absuelva y te perdone, aunque a mí me causes pena, he tirado tus cadenas y te dedico esta ranchera por ser el último adiós.
4. Posteriormente y ya con más calmita, se cae de nuevo en la depre pero-si-yo-sí-lo-quería, que o bien puede aprovecharse pa’l análisis de la ruptura, o para quedarse inmerso en los porqués sin activar el avance. Es aquí cuando a amiguitos olvidados se nos da el cue para entrar a escena y zapear al protagonista por bruto(a) mandilón(a), para cuidar guarapetas o simplemente para sentarse a escuchar porque en esto sí soy experta: por definición uno jamás va a seguir los consejos de los demás, no, no, incluso parecería que hiciéramos justo lo opuesto, o al menos yo que soy brutabruta pa’l amor me da por pedir consejos y mandarlos al demonio al instante. Si lo mejor del tropezón es levantarse y sobarse el ranazo, aceptando que un sentimiento no se borra con apagones de switch. Te quiero, me dejaste el florero y te llevaste la flor, pero igual te quiero; me dejaste el vestido y te llevaste el amor... Primero, te quiero igual. Te quiero, no sé si estoy despierto o tengo los ojos abiertos... Te quiero, te llevaste la vela y me dejaste el entierro. Te quiero, me dejaste la ceniza y te llevaste el cenicero, te quiero, pero te llevaste marzo y te rendiste en febrero...
5 y 6. De tanto pensar uno termina en el proceso de la negación (ya no quiero-puedo seguir pensando en esto ache-u-e-uve-a) para dar paso a la superación; o algo así... Y se ve una lucecita y el caminito que te saca del maldito laberinto. I got a new life, you would hardly recognize me, I'm so glad. How can a person like me care for you? I, why do I bother, when you're not the one for me. Is enough, enough! I saw the sign and it opened up my eyes, I saw the sign. Life is demanding without understanding...
Yo no sé qué está pasando, pero en menos de dos meses a algunos amiguitos les dio por la soltería, a fuerza de la otra parte o por voluntad propia, pero igual ha sido doloroso y yo también he tenido ganas de llorar cuando los veo hacer lo propio. Y es que por mucho que el movimiento hembrista profiera que los varoncitos son unos jijosdelcomal sólo basta ver cómo los-hombres-también-lloran para que todo resquicio de Paquita se vaya con la carrera de los 10 km.
Cosmo se empeña en hacernos creer que el proceso de recuperación en una ruptura amorosa es muy diferente entre mujeres y hombres. Según los doctores especialistas avalados por la publicación, las niñas solucionamos el desamor con litros de helado en sesiones maratónicas de películas con portadas rositas y lloramos y lloramos hasta que después de un tiempo de luto intenso se van el amor y la congoja. Los hombres en cambio son clasificados por los estudios como los que tratan de omitir el sufrimiento con empalmes de alcohol, chicas y amigotes para terminar en el mediano plazo martirizándose cuando les cae el veinte de que su pioresnada ya se les fue del panorama.
Pues bien, muy a pesar de lo que diga Cosmo, me aventuro a diferir al pensar que, o yo tengo una cantidad exagerada de testosterona, o en esas aseveraciones no se toma en cuenta que habemos mujeres que “nos curamos” el amor à la joséalfredo, con todo y su estilo jalisco. No la recomiendo, no es la mejor técnica porque a mí me da estúpidamente por querer olvidar a la de tres y por la búsqueda de rapidez sólo alargo el proceso, no me doy tiempo de lutos, me gana la parranda y para cuando me doy cuenta todavía tengo al compadre hasta en los huesos y todo por no manejar el grandioso concepto del encerrón del duelo judío. Pero como dice la mami, en este mundo hay personas a quienes les es más fácil soportar el dolor físico que el sentimental y es probable que yo sea una de esas, así que cuando tengo que enfrentarme a una pérdida emocional reacciono como canción de luismi: fría como el viento o peligrosa como el mar.
Al final creo que no hay algo más parecido a una mujer que un hombre, por mucho que insistamos en achacarnos diferencias; en esencia pasamos por lo mismo y los sentimientos manejan a la perfección el concepto de la equidad de género. Todos cometemos errores y cuando padecemos el tormento del amor, todos reaccionamos diferente, aunque ya seamos clientes frecuentes del cortón.
Habrá a quienes también les resulte bien aquello de los parchazos (sin albur); en mi caso resulta una ironía que la homeopatía le esté funcionando de maravilla a mi cuerpo, pero en el aspecto emocional los principios homeopáticos del similia similibus curantur (en cristiano: “lo semejante cura lo semejante”; en lulumarino: un clavo saca a otro clavo) y de la memoria del agua (recordar para poder olvidar), no me han funcionado tanto. Porque yo, a pesar de parecer lo contrario, sigo sin comprar la idea de que soltería es igual a soledad y no lo veo como un padecimiento, no, no, no, toditito lo contrario, júrolo...
Por eso cuando veo a amiguitos o a alguien muy querido pasar por estos gajes del oficio, no puedo sino reflejarme y acordarme de la pesadillita light que significa perder la ilusión de The One y aceptar la triste realidad de que por fin no... De que todas las canciones complotean, y por eso entiendo que habrá a quienes Don de Miranda les haga llorar, porque uno no se ubica en la vida, el mundo queda muy grande y todo lo que viene con él resulta imposible, los días, las noches, la familia, los amigos, las fiestas, los sueños, los antros, la tele, los libros, la grilla, el éxito; todo se reduce a la depre y a ver pasar la vida en cámara lenta con ganas de no despertar; hasta que un buen día uno termina aconsejando a amiguitos para que tengan paciencia porque el tiempo es tan sabio que cura hasta al amor y no da crédito de la sonrisa que se le forma en la cara cuando se da cuenta de que efectivamente, en algún recóndito lugar de la memoria hay vestigios de uno, dos, quizás tres heartaches que ya no duelen ni en el recuerdo...

domingo, noviembre 20, 2005

Estupefaciente

...bueno, eso no lo deberías de saber, pero es que tú eres como una droga muy fuerte; con unas subidas durísimas y también unas bajadas tenaces. Me quedé como lela y sólo pude medio decir: ooooooquei, eso no sé si fue un insulto o un piropo. Ni yo, dijo, es como un empate. Y al día siguiente seguro le dio ansiedad o yo qué sé...
Vuelve conmigo, preciosa.
¿Vuelve conmigo? ¡¡¡TIENES NOVIA!!! Te recuerdo...
¿Y preciosa? ¡Ay, no me &#%/$!
Pero mi diálogo alternativo sólo se quedó en la mente y dejó las dudas flotando en el ambiente porque cada que habla conmigo es lo mismo, a mi hígado le da por cambiar lugar con el estómago y yo juro que ya no sé ni qué demonios sentir...

miércoles, noviembre 16, 2005

(A)divina

Me conviene más no creerlo; por higiene mental debería haberle dado borrón al augurio porque ahora sí que me quedé helada. No se vale darme estos sustitos a dos semanas de haber pasado Halloween. Lo del cumplimiento del primer pronóstico me pareció una chiripada, aparte era algo que hubiera podido ocurrir con o sin agoreras; pero esto ya sobrepasó mi concepción de la probabilidad. Ese nombre era tan difícil que me dio risa cuando la pitonisa me preguntó que quién era Fulanita (“¿ps qué no es la de la Sirenita?”); qué iba yo a saber si en ese momento no la conocía y la boca de profeta minimizó mi ignominia con un “ah, es de la oficina, ya la conocerás, mucha plática, mucha conversación, mucha plática” y ahora tómala. ¿Cómo demonios digiero esto sin negar algo tan poco probable? ¡Ay nanita! Es que cada que lo pienso vuelvo a sentir como frío en la boca del estómago, ¡qué miedo! Y sumado al otro presagio cumplido y a los de los demás (porque como bola de nieve fueron y ya son varios detallitos vaticinados que se realizan) termino de quedarme pasmada ante el asombro porque no es normal, es tan real que no me permite creer que sea verdad. De verdad no puede ser verdad...
¡Chin! Lo que más coraje me da es que hace tres meses que la visitamos afirmó que el amor estaba a la vuelta de la esquina, y yo de bruta no le pregunté de qué calle. Ahora sólo me queda esperar que se cumpla el plazo de los seis meses que dice la Sis hay que dejar pasar antes de volver a traumarnos por seis meses más al escuchar los nuevos enigmas que nos dirá, pero en la próxima ocasión juro que preguntaré mínimo entre qué calles, aunque sea lo último que haga.

*Not’asustes:
Tan incrédula estoy que me puse a revisar en el archivo bloggero que es más fiel que mi memoria. Chacachachán... ¡Sí! Ahí estaba, en algún momento mencionó ese nombre (4to. párrafo). Para que vean la gran utilidad de estas bitácoras: reafirman mi terror y me asustan más que Supernatural y Medium juntas. ¡Mu-fa-sa!

lunes, noviembre 14, 2005

Puritita diplomacia

Siempre ha habido gente sagaz dentro del SEM (Servicio Exterior Mexicano) y puedo respirar tranquila al saber que por lo menos ya hay alguien más. Sí, es motivo de mucho orgullo saber que de las 25 plazas que se abrieron en la convocatoria para entrar al SEM, ocho se las llevaron algunos ex-alumnos de mi universidad y de mi carrera; pero lo que más me entusiasma es que una de mis grandes amigas se encuentra dentro de ellos. Todo el mérito es de ella, pero ni modo, me siento estúpidamente orgullosa; y luego más porque la gente me felicita indirectamente cada que sale un nuevo artículo en los periódicos cubriendo la noticia (porque vaya que hicieron noticia si se toma en cuenta que la carrera tiene tan sólo catorce años y mis compas y yo representamos a menos del 1% del total de estudiantes del país).
Por eso lo que está pasando me da más coraje que nunca. Da pena ver que se minimice la labor diplomática y no lo digo porque me haya aventado cinco años estudiando la carrera de Relaciones Internacionales. Es necesario un buen desempeño para representar al país en el exterior y da rabia saber que hay personas que se preparan por años, que hacen una carrera diplomática durante décadas y que se convierten en grandes estrategas y conocedores de las deficiencias y oportunidades del país, pero que son relegados al olvido porque los puestos políticos son los que terminan decidiendo y la mayoría de las veces lo hacen muy mal.
Pero bueno, no todo es tan grave, uno puede llegar a divertirse mucho al ejemplificar refranes populares como aquel de que ‘el burro hablando de orejas’. Y Fox (o Fotz según Chávez) le decía vehemente a Maradona que chitón, que lo suyo era el fucho y no la polaca; como si el vender coca-colas garantizara el buen desempeño gubernamental. Y luego la venia comediante de la familia reluciendo con su excelentísimo canciller en una de las peores improvisaciones del gobierno del cambio; a días de haberse estrenado como secretario de relaciones exteriores ya habían empezado los tropezones con la confusión entre la doctrina Carranza y la Estrada, así que para salir del atolladero nada mejor que soltar un chistoretín chiquituelo “bueno, pues es que yo no soy diplomático, tienen que entender” (jojoy, jojoy, segurísimo en el Matías Romero resonaba una carcajada muy diplomática entre las fuentes de ferrero-rocher) No, si quedaba clarísimo que lo suyo era reducir la política exterior a los negocios internacionales, pero bueno, al final se especializó en una carrera express y ya con menos de 3 años en el máximo cargo de la diplomacia nacional hasta se sentía secretario general de la OEA. O sea, el señor es picudísimo si lo comparamos con los diplomáticos que pasan toda su vida preparándose.
Sí, sí, es lamentable la actitud kinderesca de Chávez, como lo fue (es) la de Castro; pero qué necesidad foxiana (fotziana) de bajar al nivel de un dictador, un golpista y un futbolista. Un cursito de autoestima no caería nada mal en Los Pinos y es que más allá de las rencillas y las revanchillas personales, el presidente debe velar por la institución que precisamente preside. ¿Para qué? No entiendo la necesidad de enfrascarse en situaciones que vulneran la estabilidad del país, ¿o será que precisamente ése es el objetivo? La diplomacia no necesariamente es quedar bien con todos, pero uno de los principios fundamentales (y hasta por sentido común) es saber con quien pelearte; podría jurar que Maquiavelo, Sun Tzu y Kapuscinski les hacen poner cara de what al presidente y al canciller y créanme, éso sí me deprime.

"...los especialistas evitan al enemigo fogoso; lo atacan cuando se ha relajado y sus soldados están llenos de nostalgia."

"Si el general del ejército enemigo es obstinado y propenso a la cólera, insúltale y haz que se enfurezca, de manera que esté irritado, que ya no vea claro y que se lance atolondradamente sobre ti, sin plan."

El arte de la guerra, Sun Tzu

jueves, noviembre 10, 2005

Príncipe azul

A una de las locas se le ocurrió empezar de preguntona ¿que cómo me imagino a mi príncipe azul? Y me puso a pensar. Cultura general, valor dos kilómetros y yo ni idea, como que siempre decía que me tenía que llegar y en cuanto lo viera, lo sabría. ¡Ay, sí, tú! Cálmate Blanca Nieves, como si a estas alturas un tipo pudiera despertarte con un beso, me cae que si estás bien jetona hasta le das un golpe pa’ que sesté. Obvio me caí de la ensoñación y puse los pies en la tierra porque es cierto. He de aceptarlo: me enloquezco con los venaditos y qué maravilla el pozo de los deseos, los pajarillos cantarines, los vestidos, la magia, los bailes, pero ¿qué hay de las orugas horrendas de los bosques? ¿y qué me dices de la polilla, de que tus amigos sean ratones, de tener el cabello tan largo como para simular un escape furtivo (as-co), o de la bruja de la verruga que como saca una manzana se puede convertir en dragón? No, si yo de princesa de cuento no tengo ya ni las ganas, por eso a mi príncipe azul no le puedo exigir el caballo blanco, el título nobiliario, o la sangre azul (con que tenga sangre caliente, gritaba la otra atascada). Shhht, estamos hablando de MI prince charming, ya llegará tu turno, you fake Fiona. Y así pensé en mi hombre...
Suena banal y trillado, pero en serio, el físico me parece tan importante como si Ninel Conde y José Manuel Figueroa se pelean, es decir, me da lo mismo (evidencia empírica de por medio y hasta mis amigos han empezado a instaurar “estándares de calidad” por-mi-seguridad, ajáaa), pero bueno, tal vez sí exigiría que tuviera la suficiente estatura como para ser más alto que yo y lo suficientemente normal como para no ser un caso aberrante de la población (igual sigue sin ser tan difícil). En las especificaciones no va a estar el güero ario de ojo azul ni el morenazo de fuego; no es requisito que le dé un aire a Brad Pitt o que baile a lo Ricky Martin. Y aunque the first married one diga lo contrario, en serio: el cuerpo no es básico, pero más-menos 20 kilos ya es de pensarse. No busco a alguien que hable bonito (estoy tratando de superar mi adicción a los acentos sudamericanos y a los choros baratos); busco un hombre que no sea un huracán y nunca eclipse al sol (Luis Miguel dixit).
No necesariamente tiene que entender la teoría cuántica, ni saber la capital de todos los países; no tiene que recordar las propiedades químicas de la tabla periódica de los elementos; tampoco tiene que hablar cinco idiomas o descubrir los problemas planteados por Poincaré. No necesito a un hombre que domine el mundo o sea un erudito; es más, preferiría una inteligencia promedio a estar con un genio porque luego esos dan terror (otra evidencia empírica de por medio, “sht, shhht, ¡aterriza!”). Si es cuestión de educación pues muchos títulos tampoco lo hacen pasar en VIP, porque a pesar de la ironía, creo que la educación va más allá del diploma. El único requisito indispensable es que sea una persona a quien le apasione lo que haga y que a mí se me caiga la baba al admirarlo por eso –en sentido metafórico-, por supuesto, mientras su business no afecte a terceros o no sea ilegal (¡ejem!)
No quiero a un Fitipaldi al volante, sólo con que sepa las reglas básicas de educación vial y el significado de las direccionales y los semáforos ya está bien; no me interesa andar con un coche así que ése tampoco es un issue, ni los millones que él o su familia tengan, tampoco quiero estar con un papelito o con dependencias. No me importa que sea un hombre con miles de defectos y que haya cometido muchísimos errores, no quiero una persona perfecta a mi lado: sólo pido que tenga la capacidad de darse cuenta de lo que hace mal, y que luche para ser mejor. Eso es lo que quiero, un hombre que busque ser mejor, que no se conforme con nada, y no debería usar el verbo conformar porque de tan conformista me cae gordísimo.
Quiero a alguien que aprenda a verme con todo y los miles de defectos que tengo y a la vez que esté completamente ciego (mi vocero diría: lo que quiso decir esta loca es que esté enamorado de ella); que cuando cometa un error sepa qué decir para hacerme crecer a su lado y que no sólo se quede en recordarme mis defectos. Que esté consciente de que no estoy disfrazada de Cenicienta (si hasta me hago burla del oso cuando viví en un país en donde todavía hay princesas y a mí me tocaba hacerla de mi propia cocinera: primero tienes que lavar el pollo, decía la mami instructora de larga distancia que no supo si reír o llorar cuando la interrumpí porque yo ya iba corriendo por el jabón para literalmente “lavarlo). Sólo quiero alguien a quien adore y con quien decida estar para convertirlo en el testigo de mi vida, sólo alguien que quiera lo mismo de mí y que haya esa magia de sonrisa más allá de los tres primeros meses de endorfinas; de decirle adiós al mundo cuando sea necesario y tener un cómplice de risas, que, como decía María Rojo (reservo mis comentarios hacia ella, pero acepto que me gustó mucho cuando dijo lo que dijo): si mato a alguien no pregunte por qué, sino que inmediatamente responda “dónde escondemos el cadáver”. Que sea alguien a quien no tenga que necesitar y eso sí, que tenga una risa bonita, buen humor y muchos detallitos lindos. A veces creo que mi coeficiente intelectual disminuye cuando analizo mis gustos varoniles y me doy cuenta de que los considero más inteligentes mientras más se rían o me hagan reír. Y es que si me dan a escoger entre Ryan y Seth, sin pensarlo me voy por el segundo aunque el otro esté más lindo, pero es que también me cae mejor Summer...
Sí, no pido nada y lo quiero todo, creo que busco lo que todo el mundo quiere y por eso mi pedido no ha llegado, pero ya llegará, de eso me encargaré otro día. Y le callaré la boca a Shakira cuando canta “y me cansé de besar sapos en vano, mi príncipe azul jamás lo encontré”. Mientras, mientras lo espero sentada porque para encontrar al hombre ideal una tiene que dejar de soñar para ver qué es capaz de dar y por lo pronto yo ando de un egoísta que pues ni cómo, la verdad...

martes, noviembre 08, 2005

¡¡Desde el Turibú, para el mundo!!

El señor Feben lo había advertido, los que íbamos lo sabíamos o al menos lo imaginábamos, y aún así yo cometí la estupidez de aparecerme ante los rayitos de la ciudad de la esperanza cual lagartija de jardín: sin el menor pudor en el cuero cabelludo. Amo los sombreros, los gorritos y el estrello, pero odio como pocas cosas el sudor producido por éstos; no porque piense que mis dos únicas neuronas fieles busquen hacer sinapsis en la troposfera por medio de un derretimiento externo, no, no, tampoco por el aish-me-voy-a-despeinar que podría pensarse de mí, ¡no! simplemente odio la sensación del sudor así como odio las colaciones de Navidad, namás pa’ que conste que el sentimiento es fuerte. Y por subestimar el poder ultravioleta del sol citadino terminé con un bronceado de pena ajena: no sé qué sea peor, si la nariz de Rodolfo el Reno o la marca lateral de la raya del peinado; según la Cuchis “no-puedo-hablar-porque-muero-de-risa” lo peor va a ser cuando se empiece a despellejar “el bronceado” craneal, ¡bah! a mí a estas alturas ya me da igual, sólo que llevo dos días peinándome de rayita en medio porque aquello era un camino parieto-frontal color lulúmarina (cosa que me pareció una broma del destino de pésimo gusto, por cierto) y para colmo de la supra-vanidad, cepillarme dolía-duele todavía. Consuelo de muchos: "la" entiendo Yosola.
Eso sí, nosotros íbamos súper in, con esto de los segundos pisos pues cómo subirse al Turibús y no ir en la parte de arriba, esas ínfulas de estar de fiesta en el deefe que uno de tanto oír hasta termina creyéndoselo. Y eso sí, por ambiente no paró nuestra zona, porque tal vez el plan parecía hiperultramega ñoño, pero qué podría esperarse de 9 individuos con un blog, así que nuestro intento de redención fue el apañe de la zona posterior, así como de primaria “shot hasta atrás, shot hasta atrás”. Sólo conocía al Chavo (últimamente en peligro de extinción), al Conde de Almaviva y a Rasmin, a Quack lo había visto menos de dos minutos en un barecillo, y había hablado con el señor don Feben por teléfono y, al igual que con Yosola, la comunicación había sido fundamentalmente de pantalla, al Terrible Funk y a Lilith Galactik los conocí frente al Auditorio. También contamos con la presencia de la chiquitina de uno de los bloggers y simplemente puedo decir que el evento quedará catalogado en el archivo de la diversión, salvo por el momento en el que ya me veía linchada a mitad de Polanco por hacer una comparación muy desafortunada acerca del jazz. Pero eso sí, quién me manda andar defendiendo el reggaetón, ni que fuera la hija del Daddy Yankee. Si desde luego es que el que nace pa’ tamal del cielo le caen las hojas porque caí redondita en la prueba, qué necesidad tengo de andarme metiendo en líos de en gustos se rompen géneros, pero en fin, naca auditiva siempre he sido y me confieso con el placer culpable salido del clóset del cuéntale que te conocí bailando y el boricua morena, me reservo con la gasolina, pero es que lo mío-lo mío es el eclecticismo.
Bueno, pero adelanté la historia porque mucho antes de la discusión del jazz, las chelas y ésa-todavía-tiene-frijoles, fue el recorrido bache-visual-auditivo bajo una amenaza constante, porque basta avanzar unos cuantos metros y los árboles se contagian de la delincuencia, casi nos secuestran a varios del grupo y sólo se escuchaban los gritos salvaparejitas e integridades de “cuidado”, “aguas”, “las ramas”, ecoturismo al extremo; pero uno cree que ya conoció suficiente hasta que la adrenalina aumenta ante la amenaza eléctrica de los cables semi-asesinos, no es de extrañar que en el país del “colguemos los zapatos de las amarras”, hubiera recuerdos del Turibús y sigamos el camino de audífonos colgados. A punto estuve de deshacerme de los míos que medio chafeaban en las explicaciones y funcionaban con mención honorífica en el tiempo de la melodía ya-quítenla-que-ésa-ya-me-la-sé, pero algo de civilidad se adueñó de mí y son de esas cosas que me causan conflicto extremo porque ahora que me los traje a mi casa no sé si tirarlos, es como un remordimiento de conciencia medio mojigatón.
Pasábamos por la Condesa y la indignación por no haber sido de los elegidos a la hora del reparto de los chocolates regalados aumentaba al grito de que al que discrimine llámalo por su nombre. Igual ni nos dijeron ahí pa’ la próxima y al fin que ni quería ponerme gorda por glotonagolosa, uno siempre debe ser agradecido hasta con el manchado. Íbamos pasando por el Centro Histórico cuando, después de golpear al pobre Quack, se comprobó una vez más que no necesito de mucho alcohol para hacer y/o decir estupideces o meterme en rollos de malentendidos (yo y mi tremenda bocota y viceversa). “Pues no sé qué piensen ustedes, pero yo la verdad manejo una relación bastante esquizofrénica con la Ciudad de México, por un lado la quiero muchísimo y no me imagino en otro lugar, pero se me hace bastante fea, descontando algunas zonas. Sí, es como cuando tienes un novio que está horrible, pero que igual lo quieres mucho y no sabes ni por qué.” Y para mi mala suerte el último comentario fue dirigido, SIN DEDICATORIA, a la parejita de enfrente que, gracias al abucheo generalizado, se sintió aludida y todo porque me dio por hablar en segunda persona del singular. Sí, ya sé, a mayor justificación mayor hundimiento, pero juro que no lo dije en afán estoy-amargada-odio-a-todos-los-que-todavía-creen-en-el-amor. Quedó claro que lo segundo mío-mío es meter la pata.
Como una ironía, en pleno Zócalo descubrimos cómo se invirtió en consejos giulianescos de seguridad pública, seguro primero lo implementaron en Nueva York, tal vez allá haya sido Superman porque aquí en México nos dejaron a Batman (es que somos re-góticos) y analizándolo no es tan mala idea, la verdad me siento más segura con él que con un poli de los de a de veras -si hasta son del mismo color y eso de la pancita del legendario Bruno Díaz se conserva, “gordibueno”, dirían las optimistas-, así deberían disfrazarlos a todos y chance y matan de risa a los asaltantes). Claro, entre tantas disertaciones a todos nos dio harta sed así que del Centro a Polanco tengo como cataratas en la memoria, sólo recuerdo los comentarios sobre el frontón (y qué creen, ya investigué -que sí, que somos ñoños- y todos teníamos razón, se puede jugar con mano, pala, paleta, raqueta y el estrello), sobre el ojo Remi que en colombiano es José Miel, sobre el espectro de colores que son capaces de distinguir los hombres y sobre el color ambar de las luces de los semáforos, seguro discutimos otros temas interesantes, pero ya era por inercia porque incluso, aún estando frente a Cartier preferimos caminar una calle hacia la izquierda y las bebidas nos revivieron para poner atención a la visión colombianísima de Yosola que me hace reír cantidad con sus consejos (“métale pueblo a la democracia”, ¡paténtela ya!) Pero eso sí, la chispa la tenían todos, como la novia del master que ya en la despedida a cada que alguien intentaba hablar sobre algo nada más hacía burla “mejor postéalo”, sin duda el chiste más ad hoc de la tarde.
Y de reír yo juro que lo sigo haciendo cada que recuerdo al Turista preguntándome como muy conocedor de mi afán de ponerles apodo a los hombres “pobre cuate, ¿qué, está muy rojo o por qué le pusiste el Turibús?” Pero el pobre inocente es él que se cree que el sábado salí con un tipo al que le llamo así y yo no soy capaz de negarlo porque es que me gana la risa...

*Nota
Por cierto, recomiendo la lectura de las reseñas de los otros paladines de la ñoñez (Feben dixit).
Chicos: ¿a dónde la próxima? Prometo medir mis golpes, comentarios y usar bloqueador solar...

lunes, noviembre 07, 2005

Lo bueno es que es bonita...

Ya no me importaba, ¿no? Al fin y al cabo fue mi decisión. Pero entonces por qué demonios siento que me dieron un golpe de tumbaquedito en el abdomen. Por mucho que quiera seguir presumiendo el título de ardida del milenio no me queda más que la objetividad en este espacio de falta de coherencia y sí, guapa es poco, y al menos en la foto salen felices (y abrazadísimos, por si las dudas), era lo que le había deseado from the bottom of my broken heart, ¿no? Lo que nunca hay que cuestionar es mi capacidad para perder hombres... sin importar sus pasaportes. Yo no entiendo mi afán de atormentarme y darle vueltas a una foto que ni es mía, pero también él por ponerla en el messenger, así cómo no quiere que la comunidad se entere, por eso ahora comprendo que me haya preguntado hace tan poquitito que si estaba saliendo con alguien, y yo tan diva como me supongo hasta faroleé un ratito cuando el tema salió a colación porque él sí estaba saliendo con alguien, ¡si seré, de verdad!
Y no sé qué me da más coraje, si saber que no se trata de una quinceañera rebelde o el hecho (porque era un hecho, ¿no?) de que ya no me importaba. Sí es cierto, yo sabía que no era para mí, pero soy medio brutita y cortita de pensamiento y nunca me puse a pensar en que podía ser de alguien más; egoísmo o proteccionismo, igual se traducen en estupidez porque heme aquí y así...
Pero bueno, ya equis, tampoco es que me esté dando un tiro y hasta la Chayo dice que es mejor así a que luego tuviera que estar viendo a mis amigos en la clandestinidad.
Ahora entiendo a los globalifóbicos con esto de la tecnología y es que es cierto, una foto, un nick y ya estás destrozado, al menos le dieron un golpazo a este ego absurdo que se me instaló entre las costillas, ya ni modo, ahí pa' la próxima. Ahorita me como un pan para el susto, le rezo a San Antonio otro novenario antes de ponerlo de cabeza, recupero el encendedor de "te juro que dejo de fumar si me consigues novio, plis", me hago un análisis para ver cómo ando del azúcar a ver si no con el espantito me dio diabetes, me suscribo a estas líneas para que me envíen mensajes de superación personal al celular, y espero salir pronto del shock... Es que hasta mis ojos son unos traidores porque sí hacen bonita pareja, ¡caray!
Y yo con estas ganas medio ilógicas de cantar Pesado, namás como pa' que me den ganas de llorar en serio y se acabe este gimoteo de primaria post-universitaria...
Sí, claro que estoy llorando o es que acaso esperabas que hiciera una fiesta como despedida, y aplaudir que te vas destrozando mi vida; o que al irte me vaya corriendo a la iglesia a pedirle a Dios que te bendiga. No, no podré perdonarte, a pesar que te amo con toda mi alma me obligas a odiarte. Hoy te ríes de mí, no te duele dejarme, pero vas a volver a buscarme y te advierto que voy a vengarme. Vas a besar el suelo por Dios te lo juro, vendrás a pedirme perdón y no dudo que mendigarás por un beso a mis labios, tu piel rogará que la toquen mis manos. Sé que voy a gozar cuando vengas llorando, me voy a burlar de ti al verte arrastrando, te arrepentirás de haberme conocido porque hoy me declaro tu peor enemigo. Y lo que te mereces por abandonarme es que al volver te mande a chillar a otra parte.

miércoles, noviembre 02, 2005

Dudas...

No entiendo. No se vale que me sigan llenando de dudas existenciales. ¿No han visto cómo estoy? ¿Me quieren volver (más) loca? ¿Más? ¿Por qué, por qué? ¿Por qué se les llama así? ¿Por qué fieles difuntos? ¿Fieles a qué, a la iglesia, a sus parejas? ¿Entonces a los "no creyentes" y a los corneadores no se les debe celebrar? Su corazoncito habrán tenido, ¿o no? ¿Y por qué hasta hoy me surge esa duda? Odio a los medios de comunicación; necesito dormir...

martes, noviembre 01, 2005

Salvajemente grupera

La primera vez que los oí fue en un antro de Mazatlán; el Prepa Power menos una había hecho maletas para disfrutar de una semana cortesía de la abuela y a más de cinco años de distancia lo recuerdo como en otra vida, en una donde todavía no habían ni hijos ni bodas ni trabajos, teníamos un año de haber salido de la prepa y la vida se nos iba muy light. Como la gran novedad, yo me había enojado con mi entonces novio, la típica rutina de cada que salía de viaje, por eso cuando por primera vez escuché me dices que te vas porque ya no soportas tu amarga soledad, que ya no soy romántico como cuando te empecé a conquistar, que me olvidé de los pequeños detalles que te hacían vibrar, que me rodea una armadura de acero difícil de penetrar, estuve a punto de llorar. Sé que es verdad todo lo que estás diciendo, no lo puedo negar, y me lastima en lo profundo del alma que quieras terminar, mi mente loca al sentirte segura no supo valorar todo el amor que tú me dabas me arrepiento creo que voy a llorar. Cabe aclarar que despedíamos chilanguismo al extremo pues éramos las únicas 4 criaturitas de la fiesta de espuma que no cantaban como himno y la verdad es que no soy tan fuerte como lo pensaba, mi voz se quiebra estoy temblando de miedo pues sin ti no soy nada, y es que la banda Torreón, Chihuahua y norteña en general se había adueñado de la situación contagiándonos con el espíritu untouchable. Si tú te vas me quedaré muerto en vida, mi mundo se acabará, será imposible para mí existir sin tu amor sin tu cara. Pasó mucho tiempo para que en el de-efe se popularizaran la canción y el grupo, pero la semillita del acordeón se me quedó guardadita en el inconsciente. Y arrepentido de todos mis errores te suplico por favor, que no me odies y que no me abandones porque fuerte no soy...
La expectativa nos duró una semana, tiempo para digerir que Hectorín por fin sí había conseguido boletos. La idea era vernos en su casa para el tequilita previo al evento, pero ni Chayo ni yo logramos coordinar a tiempo para el precopeo, la fiesta anterior nos había golpeado terriblemente y nos recuerdo brindando a las tantas de la madrugada “Hectorín nos va a matar, no vamos a podernos levantar temprano” y así fue. Lo bueno es que el enojo se le fue con la pizza y con el pre-concierto automovilístico así que hoy no me culpes por haberme refugiado en otros brazos, por levantar de las cenizas lo que tu adiós hizo pedazos; así que hoy no me culpes por ponerle una cruz a tu recuerdo, por remendarme las heridas con el rencor que aún por ti siento. Y llegamos con muy buena actitud al auditorio. No quieras desenterrar lo que hace tanto tiempo -¿TÚ QUÉ? preguntaba el maestro de ceremonias, ¿TÚ QUÉ?- ¡¡¡¡tú misma diste por muerto!!!! ,y todos los amateurs respondíamos gritando. Íbamos en plan de ardidos sin causa y todos los hombres son de lo pioooooor, verdá de Dios.
Mientras recopilábamos integrantes de la raza, otros teníamos que ponernos al corriente con la banda y mejorar el outfit norteño con todo y los sombreros, cómo no. Y el timing del guía de turistas no pudo haber sido más exacto. Cada mañana al despertar te juro que no pienso en nada más. Comenzamos muy modositos, grite y grite, pero estábamos en el ala de los aguafiestas que no se levantan ni por milagro. Alguien me dijo que tú encontrastes un nuevo amor, que ahora sí vives feliz, que encontraste a alguien mejor que yo, a alguien que te supo amar y que no te hace llorar como yo. Y yo a grito pelao “si no lloro nomás me acuerdo” con los chiflidos de las locas de la derecha que se llevaron el concierto. Enséñame a olvidar, enséñame a vivir sin ti, qué hago yo con tanto amor, si eres feliz ven dímelo y si ya olvidaste, por favor, enséñame a olvidarte. ¡Cómo no! Pa’ que te acuerdes chiquitito. Y de pronto la Carolíder buscaba ambientar a la raza y qué aburridos todos sentaditos, ¡vamos gente, levántense, lo pidió Cachi! Así habían bautizado las locas de la derecha al gordito que canta, porque eso sí, nos tenían impresionados por sabérselas casi todas, y hasta tener los discos de verdad (no bajadas de internet o piratas), pero tan fans-fans como pa’ saber los nombres de todos pues ni tanto, la verdad. Que yo por amarte subiría hasta las nubes y me entregaría por completo porque te amo, no me importaría morir entre tus brazos porque te amo. Eso sí, de quienes supimos el nombre fue de los que se nos adelantaron así que empezó el rumoreo porque no sabíamos y cómo está eso de que se murieron; no, no fueron muchos, fue sólo uno; sí, sí, es que su nombre era José Ángel, pero le decían Pepe Silvestre, afirmaba yo con una seguridad de quien inventa una historia poco convincente porque la Chayo y el Hectorín seguían divagando, no, eran cuatro, Pepe, Silvestre, José y Ángel; no, no, eran tres, José Ángel, Pepe, y Silvestre. Este llanto es por un amigo que se fue, que se nos ha adelantado en el camino y que Dios ha decidido tenerlo con él. Pero qué más daba si ya teníamos la piel chinita de recordar, pues supongo que cada quien habrá recordado a alguien o incluso sólo se habrá contagiado de la emoción de quien recuerda, a saber.
Contra viento y marea y talvez contra el mundo, contra viento y marea sin dudar un segundo, con todo el corazón a matar o morir, contra viento y marea por estar junto a ti. Claro, todos habíamos puesto cara de ay-te-pasas cuando Hectorín nos informó “imprimí las canciones”, y todos -con excepción de las locas de la derecha que dominaban toooodas- terminamos preguntando ¿ésa viene en el cancionero Picot? Que role, que role. Ojalá y me vaya bien y que nunca me arrepienta de este adiós, aunque me duela el alma no daré ni un paso atrás, es mejor para los dos no vernos más, fui feliz mientras duró pero si ya no hay amor es mejor decir adiós. Y nos rifamos con el oso de gritar a la de tres, bueno, al apretón de manos en medio del silencio: ¡¡¡APACHURROOOO!!! Y me duele, porque no falló el amor, lo que me faltó fue suerte y tiempo para demostrar que para mí eres lo más importante. Pero a veces es así, aunque pongas por delante al corazón, hoy he perdido un gran amor porque el destino no ayudó. Y eso duele, eso me duele. Las opiniones estaban divididas, una parte del grupo decía qué guapo es Cachi (así lo bautizaron las locas de la derecha por aquello de los cachetitos), mientras la otra banda decía que el latin lover del grupo era el Hoyi (mi bautizado, por aquello de los hoyitos de las mejillas), el showman que no hace nada salvo hablar bonito para presentar las canciones y manejar el pandero (maldición, ¡por qué los hombres que me gustan siguen el mismo patrón de no hacer nada y hablar bonito!, patologías). Eres mi droga, eres mi vicio y mi sombra, tantas cosas me provocas cuando hacemos el amor; eres peligro, eres un mal, eres veneno, amante, pasión de fuego que consume mi interior.
No es un artista lo que tienen aquí en el escenario, son 7 amigos, decía el Hoyi de mis desvelos. Y es que tú te sientes tocada por Dios dices y presumes que me estoy muriendo por tener tu amor que estás como quieres de pies a cabeza y no se midió la naturaleza con tanta belleza que en ti reunió. Poco a poco nos fuimos haciendo parte de la historia IIIN-TOOO-CA-BLE, Hoyi nos lo repetía haciendo la seña IIIN-TO-CA-BLE. Desconfio del amor siento que todas me van a hacer lo mismo. Y mi chiquitín adorado me gritaba poniendo cara de club-de-toby “aléjate, Analú, aléjate”. Siento que cualquier mujer no se acerca a mí con buena intención.Y he llorado tu amor maldito, que me mata y sigo vivo porque ha muerto toda mi ilusión que había en mi corazón. Y a mí la risa paradójica casi casi me hacía llorar. Me gustas por coqueta y altanera me gusta tu mirada insinuante me gusta todo lo que llevas puesto y por tu bella forma de menearte. Al veinte para las dos horas comenzaron las despedidas, pero yo no lo podía creer, ¿ya se acaba? ¿y todo para qué, y todo para qué? ¿y el perdedor?
Buena mercadotecnia porque nanai, dizque ya se iban y tómala. Qué más quieres de mí, si ya todo te di, te di mi cariño, te di mi confianza, te di mi calor. Y a uno se le mueve el piso con las ganas de bailar pegao con, con... ps con quien se deje, pero es que con menos de diez centímetros de radio uno no es capaz ni de dar vueltecitas en su propio eje. Y todo para qué, todo para qué, para qué tanto amor, para qué ilusionaste, para qué enamoraste mi corazón. Una petición menos, pero la amenaza de la partida era inminente y no nos habían cantado mi canción preferida (elección de por sí difícil), así que antes de enojarme sólo pude reírme del grito de Hectorín que pareció más un insulto que una petición: ¡¡PERDEDOR!! Dime por qué no haces nada para salvar nuestro amor, porque se muere y se acaba entre el infierno y el dolor. Como si desde el segundo piso nos hubieran oído. Sé que fallé y fallaste, la culpa es de los dos: tú por querer celarme, yo al comenzar la discusión. Juro que si mi afonía (quién piensa que una voz de perro es sexy, no Paulina Rubio, has vivido en el error) se debe a una canción es a ésa. Por qué he de ser yo quien acepta el error, el que siempre se humilla el que pide perdón, quien evita que acabe cada vez nuestro amor, el que te hace más fuerte siendo el perdedor. E Intocable salía con nuevos fans del auditorio, porque hasta el Friend se sintió identificado con aquello de que tienen una canción para todos y para cualquier situación. Pero ya me cansé de tu cruel vanidad, de tu orgullo que mata nuestra felicidad, pon los pies en la tierra o me vas a perder pues ante tus caprichos ya no voy a ceder. Si te quedas callada, hoy me vas a perder...
En fin, mientras la sangre del pueblo fluya por mis venas yo seguiré con mi onda Ke Buena, saliendo del clóset para gritar que me encanta Intocable, que me perdonen Sabines y Neruda por lo naca, pero es que algunas letras de este grupo me suenan a poesía pura, como también les han de sonar a muchos grupos tipo Volovan, Jumbo y el estrello que los andan covereando sin acordeón. ¡Quiiiiiiiu! Y a quien se pregunte que cómo es la salvajemente grupera, pues cómo ha de ser: ¡¡¡Intocable!!!
Y ahora sí todos respondan: ¿¿¿cómo está la Z en la blogósfera???

lunes, octubre 31, 2005

Turiblog

Yo solita, no necesito de nadie más para hundirme. Hace poco me quejaba públicamente "a amiguitos sólo les gusta el bacacho, la chela y el guateque" y mírenme en este lío. Lo peor es que no se trata de una agenda apretada, como se ha llegado a rumorar, sino que justamente el día que se planea lo de la turisteada era el desayuno Prepa Power (¿saben cada cuánto nos vemos?), claro, Sis, Lic y yo poníamos cara de ojera al sabernos compartiendo el look ñora y desayunemos porque luego los chamacos hacen el imposible quinto malo, y es que cuando una de tus mejores amigas ya tiene dos retoñitos muy demandantes y la otra ya anda pensando en lazos y arrendamientos, pues las demás hacemos el oso al seguir hablando del antro así que sólo nos imaginamos con cara de cruda y no nos quejamos ante la cita: nos vemos para desayunar, pensando "qué bueno que van a hacer chilaquiles".
Pero ahora no sé qué hacer, la presión comenzó en la blogósfera con esta convocatoria, después se le fueron sumando más y más, el messenger me hacía dudar en mexicano y colombiano de mi futuro y ahora hasta chantajes del master "si tú cancelas tus compromisos del sábado y vas al turibús, yo hago lo propio". ¡Auch! La turibuseada se empalma terriblemente con mi deber prepapoweresco y yo no quiero que mi corazón esté dolido y termine partido en dos, ya no más dos mujeres un camino. ¡Sufro! Ahora sí que no sé qué hacer. ¡Ayúdame Lulú Marina, por favor! Ahora sí es de veritas...
... Y justo cuando todo parecía asfixiante, fui sincera con amiguita femsa que en un instante despejó mi cielo de dudas "ay no te preocupes, ahora hablo con las demás y cambiamos el desayuno, ¿cuándo puedes?". Si es que amiguitas son una bendición, desde luego, y ahora sí toca pedirles perdón por haberles endilgado mi disertación. Estoy de diván, se los juro, lo bueno es que ya quedó:
¡¡Nos vemos el sábado 5 de noviembre a las 10, turibloggers!!

sábado, octubre 29, 2005

La frase de la semana - Albañiles

A mi colonia, como a tantas de las ahora llamadas “céntricas”, la epidemia de nuevos edificios la está asfixiando. Hay obras por todos lados y polvo y ruido y tráfico y menos agua y, por supuesto, muchos albañiles. Esto ocasiona que una ya no pueda transitar caminando normalmente sin que el acoso de tsssss, sabrrrosa, mamcita y demases lluevan desde los andamios; por eso cuando el tipo se hizo oír sobre sus compañeros diciendo:

“Uuuuy, regalito. Dime tu nombre pa’ pedirte con Santa Clóooooos”

yo no pude mas que reírme sinceramente, mirarlo y sólo girar la cabeza en afán negativo, pero siempre con la sonrisa en la cara. A punto estuve de gritarle “mejor dime dónde vives y si no tienes chimenea me dejas la puerta abierta”, y es que en estos tiempos de eufemismos banales, uno agradece la creatividad y más si es de pala y cemento. Simplemente el mejor piropo de banqueta que me han hecho...

viernes, octubre 28, 2005

Al servicio de la comunidad... - Adolescente tardía

Lulú Marina, como siempre al servicio de una comunidad autosuficiente que casi no pide auxilio, ha decidido en esta ocasión atender al llamado desesperado de la única incauta que recurre a mis consejos (no wonder why!), una chiquitina quien, por razones de obviedad más que de inmadurez, se autodenominó la Adolescente Tardía.

Querida Lulú Marina:

Hace unos cuantos meses corté con mi novio. Me había costado mucho trabajo decidirme a andar con alguien hasta que terminé convencida de que él era el EL, poco después me di cuenta de lo equivocadita que estaba y el adiós no se hizo esperar. Me sentí muy desdichada al principio, incluso la regadera me escuchaba cantar desconsoladamente “yo no nací para amar, nadie nació para mí...”. Y de pronto empezaron a llover partidazos inmerecidos. No me considero una maravilla o una gran persona, pero he de aceptar que me encuentro en una de mis mejores etapas, tal vez porque llevo ya un rato sintiéndome muy bien, útil, feliz, completa y eso incluye al amor porque no necesito una pareja. No necesito una pareja, ¿verdad?

Pero es que últimamente ni yo me reconozco, yo que pensaba que ya no me cocía al primer hervor y mírame, toda emocionada cuando el Aparecido me dice ‘hola niña’, como lo hacía hace diez años que nos conocimos y que ahora con el reencuentro pasa horas siguiendo mis estupideces y analizando si el mejor método para suicidarme incluye a las galletas marías o a las de animalitos; o cuando el Mitofsky me envía mensajes ‘cómo estás, mujer’ y me dice que sí que él entiende perfecto y que no hay problema; o cuando el ex-novio ex-tranjero me dice no sé qué que qué sé yo con su acento de ay-nanita y anda de un latinoamericano civilizadísimo con sus consejos para mis futuros ligues “pues mira, si quieres ir a Cartagena a ver colombianos, no lo hagas en febrero, yo de ti iría en semana santa” (no pues con ese grado de comprensión yo no sé por qué demonios dejé ir a esta joyita, caray); o la constancia del Turista que sigue llamando de madrugada viernes y sábados después de un año sin vernos para preguntarme si estoy dormida y decirme no sé qué cosas al inconsciente; o cuando el Pollito se me queda mirando con esos ojitos de gripe aviaria que contagian los nervios como pandemia; o el Turbulencias que se anda burlando de mis nombres del messenger al responder que quiere ser la coca de mis burbujitas cuando mi dieta exige decirle no a la cafeína; o Bandamax que no me baja de “mi reina” y que me hace reír tanto porque no es normal. Sin contar con que me siguen lloviendo acentos, el FUNAR es testigo del último hace no más de ocho días y la Sis estuvo a punto de escupir la michelada después de que le había preguntado al tipo que de dónde era y Cuchis sólo negó incrédula entre risas por mi cara de ay-ya-no-má-s...

¡Ay Lulú Marina, qué mal estoy! Me siento medio mala por acaparar tanta atención y no dar garantías de nada, pero me curo en vida afirmándome que al menos yo les advertí y sobre advertencia no hay engaño, todos y cada uno de ellos saben que por el momento no me interesa el sedentarismo emocional y son tan divinos que todos, casi como en corito, dicen que no hay fijón. Pero entonces por qué siento que estoy jugando con fuego y me da miedo lastimar a alguien (hasta a mí). Yo sé que ya no tengo quince años, y precisamente por eso es por lo que no entiendo por qué me sigo comportando como tal.

¿Qué hago Lulú Marina? ¡Ayúdame por favor!

Adolescente Tardía

Querida “Adolescente Tardía”:

Lo tuyo, si no es egoísmo ni acaparamiento, definitivamente sí se trata de una etapa de transición muy conflictiva. Dices que estás muy bien en el status quo en el que te encuentras, pero te da miedo “estar jugando con fuego”. Me parece que en realidad lo que tienes es un miedo tremendo al compromiso así que prefieres recibir la etapa bonita del ligue, la de la conquista, cuando los chiquitines se desviven por consentir nomás por el puro afán de mostrar su mejor faceta, pero a la vez es la etapa más difícil porque la falta de confianza cohibe variables. Ya se sabe la frase “prefiero hacer felices a muchos que infeliz a uno”, pero tal vez lo que sucede es que te niegas a dejar la adolescencia y te aferras a un pasado de estilo libre que no te está dejando crecer. Tal vez en realidad lo que pasa es que no quieres crecer y sólo necesitas cariñito cinco días al mes y que alguien te consienta y te diga cosas bonitas y te haga reír y te acompañe a ver películas en las tardes de lluvia y que ahora que hace frío te abrace y se preocupe por ti y.... ¡Aish adolescente tardía, creo que me contagiaste tu enfermedad! Ya no sé ni qué aconsejarte porque ahora que lo veo creo que estoy peor que tú... Pero ya qué, tengo que decir algo así que:

Ánimo amiga y deja que el destino fluya, pero dale una ayudadita y no te compliques la vida, ir por la vida sola no es tan malo, al fin y al cabo te ahorras panchos, decides qué hacer con toooooodo tu tiempo y convives más con tus amigos, ¿no?... Total, no es lo mismo la soledad que estar sola.

Siempre, Lulú Marina

P.D.

Creo que nadie se dio cuenta de quién eras, Adolescente Tardía, no te preocupes que yo mantendré tu identidad oculta...

miércoles, octubre 26, 2005

Décimo primer mandamiento: No deletearás a tu prójimo

¿Ya lo esperábamos? Fue mi respuesta a la Lic en pregunta a su propia respuesta. El punto es que regresó moviéndome un tapete que parece alfombra porque ya no me tumbó, ya lo cuento como que me habló un colombiano, no como que me habló EL colombiano, y de un artículo indeterminado a uno determinado hay un infinito de diferencia. A pesar de que me cuente de su nueva vida chilanga, con todo y su depa-frente-al-Hindöö-we, de que se siga preocupando por mí y de sus preguntas de tarjeta amarilla con tendencia a roja “sé que es una bobada, igual no te debería preguntar, ¿pero estás saliendo con alguien?” ¡Aaaaish, hombres! Y si sí qué, y si no también, qué más da pero ahí fui de babotas a decirle la verdad. No, no estoy saliendo con nadie, pero igual qué más te da, ¿a qué viene eso? No, nada más quería saber, masoquismo supongo, o algo así, bueno, voy a seguir estudiando, bye, dijo. Masoquismo supongo, o algo así. ¡¡¡¿¿¿Masoquismo supongo, o algo así???!!! ¡Masoquismo supongo, o algo así es mi tontería por no haberme dado cuenta de que podía regresar! De que Nuevo Altata, Mazatlán y Culiacán no iban a durar toda la vida y el regreso era inminente por mucho delete que le di en el messenger, como si así lograra borrar el pasado, y luego lo peor, que él se diera cuenta por mi culpa, porque por curiosa y querer saber quién me tenía bloqueada entré a esa página con la que regresé a la red delatándome; si es que es de dar risa que me haya dicho que le daba tristeza saber que lo había bloqueado y yo, que no sabía ni qué decir (pa’ qué te digo que no si sí), me salí por la tangente con la estupidez: ¡claro que no te bloqueé!, a ver, si lo hubiera hecho no estaríamos chateando ahorita, ¿no?
Pero, caray, acá entre nos se me cae el discurso cada que recuerdo su despedida: bueno, mejor después hablamos que se me van a salir cosas que no debo decir. Y una parte de mí se quedó rogándole a la otra que le preguntara, que ahí estaba para mí, que sigue sintiendo, que dejara el plomo para otra batalla, que, como tuvo a bien recordarme indirectamente Quack, sigue encarretado (enrutado, pues, entusiasmado, vamos), pero la parte racional reaccionó con un frío sarcasmo nonononono mejor ni me cuentes, mejor ahí te ves, y ciaociao baby, ah, ¿que crees que ahora podemos jugar a los “muy buenos” amiguitos? Pues tá difícil, corazón, o sea, ¡en qué cabeza cabe, por amor de Dios! Pero a como soy de maricona simplemente dije que sí, que estaría bien ser “muy buenos” cuatitos y pensé con el coraje que me propinó su propia ironía: sí puedo, “rockcito”, más de lo que pudieras imaginar, aunque eso no se lo dije porque quise pensar que si a mi me duele a él posiblemente también le dolerá, un poquito, tal vez... Después de tantos meses tristemente para mi romanticismo creo que por fin tengo los pies en la tierra, y para su desgracia hoy sí puede decirlo con toda la razón y ya sin burlarse como lo hizo ese día en Niza, ahora sí soy fría como el viento, pero ¡chin! eso de peligrosa como el mar se sigue quedando en expectativas...

martes, octubre 25, 2005

Lulú Marina cultural

Me empecé a preocupar por mi falta de actitud cultural, sentía vergüenza al saber llegar perfecto a muchos antros de la ciudad y ni idea de cómo ir a las salas de conciertos, de exposiciones o a los teatros, así que a desempolvar mi afán artístico y llevo varias semanitas de reconciliación espiritual con la causa...

Bésame Mucho
No, no ando tan urgida como para reflejarme en títulos de comedias musicales. Desde hacía mucho tiempo teníamos ganas de ir, una de las escritoras es gran amiga de la mami y nomás no se nos hacía. Por fin llegó el domingo triunfal, justo cuando mi cruda sobrepasaba los límites humanamente aceptables y las cuatro horas de sueño no habían logrado reparar los daños ocasionados. A pesar de todo, mi mente aplaudía el manejo magistral de la obra, con un tema que me hace sentir viejita, “atemporal” sugeriría la mami, y es que me declaro fan sincera y de corazón del bolero y de todo lo que raye en la cursilería elegante (más si es cantadita). Aparte da orgullo presenciar un espectáculo digno de exportación, incluso la poca voz de Haza se disimula ante el carisma que les inyecta a sus personajes. Y son tres horas que se van como agua, en mi caso particular como Gatorade, hasta yo me sorprendí toda sonrientita y como revivida después de haber entrado en calidad de bulto amargado por la separación tan temprana y dolorosa de mis sábanas. Así que ya lo saben, con o sin cruda es un musical que, paradójicamente, hay que ver.

Lascuráin o la brevedad del poder
Muy correspondiente con la coyuntura se presenta esta joyita histórico-política que de tan real roza el absurdo volviéndose cómica a más no poder y es justo el poder el que termina siendo EL tema, junto con la tan anhelada silla al más puro estilo "anillo" (one ring to rule them all, one ring to find them, one ring to bring them all, and in the darkness bind them). Yo súper ubicada, tan teatral como me reconoce la vida, justo como pececito en el agua, nada más que ahora no era yo la que hacía el teatrito porque Héctor Bonilla se lleva las palmas cuando actúa templadito como buen diplomático, simplemente grande.

El Lago de los Cisnes
A papis les daba flojera “sí, es muy bonito, pero ya hemos ido” y yo hacía drama interno “para qué me trajeron al mundo si no me iban a acompañar a ver El Lago de los Cisnes, papis malos”. Ex-novios y ex-ligues siempre miraban hacia otro lado y me veían con cara de a ver si te vas consiguiendo una amiga que te acompañe porque ni creas que yo voy a ir a ver “esas-cosas”. Así que liberémonos de los yugos y convencí a amiguitas de acompañarme; aparte estábamos en la misma onda cursi-chida y que viva la cultura. Y lo nuestro fue cultura extrema porque ya decidimos que el próximo evento será techado, sin moscos y sin congelador natural, aparte domingo para tres chiquitinas solitas en Chapultepec no es tan sexy, créanme, y mejor ni pregunten cómo diablos fuimos a dar a la hermosa calle de Niños Héroes en la Doctores y por tratar de salir a la de tres de allí terminamos dando vueltas a lo tonto, y yo, como la finísima persona que soy, agradecí no ser hombre porque de lo contrario se me hubieran subido dos problemitas a la garganta.
En fin, la obra es bellísima y el ballet hermoso, aparte los reflejos en el lago transmiten mucha energía positiva (y yo sigo de necia con los chacras y el estrello). Decir que se me puso la piel chinita cuando bailan los cuatro cisnes es tan naco como los tipos que en el teatro comían papitas, pero es que cómo negar lo que sentí y para mí justo eso es el arte, algún experto dirá lo contrario y saben qué, me vale, mis respetos para todos aquellos que pueden transmitir tantas emociones con su cuerpo o con sus obras.

PD
Si alguien es cursi y me quiere acompañar en las travesías “culturales” es bienvenido, presiento que se me acaban los amigos en los antros... ¡y en los conciertos de Intocable! (Dios, creo que no tengo remedio, ni a diamante en bruto llego)

lunes, octubre 24, 2005

Huracán

Huracán es una palabra maya (serpiente de viento, creo). Yo nunca lo he vivido, pero mi existencia depende en gran medida de uno. La mami no les teme a las arrugas, a la celulitis o a las mariposas horrendas que últimamente han tenido a bien usar mi casa de escondite, no, la mami a lo que de verdad le tiene miedo es a esa palabra maya o a cualquiera de sus sinónimos. Tenía cinco años cuando su “nana” la subió a la repisa de la cocina mientras veían cómo el agua iba aumentando de nivel y su mamá controlaba cantos, rezos, gritos, a sus otros 3 hijos y a las tantas personas que usaron su casa como refugio. De tantas veces que he oído la historia, hasta a mí me da miedo recordar algo que sucedió 25 años antes de que yo naciera; la casa donde vivían fue de las pocas que sobrevivió prácticamente intacta en la capital de un territorio que todavía no había adquirido el “privilegio” de convertirse en el último estado de la República. Sí, de tanto y de tantos que he escuchado ésa y otras anécdotas, podría describir perfectamente a qué se refieren cuando hablan del ojo del huracán: ese momento en el que, después de mucho ruido, agua, viento y caos, todo queda en un silencio ejercido al vacío por la presión, un silencio que da tiempo para que baje la adrenalina y quite el aturdimiento que da paso a la reflexión y a la imaginación, y con ella comienza el terror por el planteamiento del peligro, ésa es la peor parte, la espera de lo que puede suceder al saber que el “coletazo” es como la cruda de una mala fiesta. En aquella ocasión el desastre fue tan terrible que abuelita y chamacos dijeron ahí se ven y emigraron a la Ciudad de México, pero toda la familia no asturiana de mi madre se quedó allá y lograron lo que parecía imposible, poblar la región y que mi segundo apellido se extendiera tanto que no dudaría que en la oficina del Registro Civil ya existiera un sello con él.
Conocí Chetumal en el ‘91, habían pasado tres años desde el huracán Gilberto y aún se respiraban los efectos de la destrucción; primahermana y yo nos quedamos en casa de primasegunda (Kikey) y tres cosas se me quedaron grabadísimas por lo exótico: el tapete de tigre disecado, comer venado y huevos de tortuga, y el relato de Kikey vs Gilberto a sus once añitos. Wilma devastó la región y a mí me da por preguntarme entre mis pesares al ver el sufrimiento ajeno. ¿Cuántas vidas cambiará este huracán? ¿Cuánta gente tendrá que desplazarse o se desquiciará al ver sus propiedades, las inversiones de toda la vida destruidas en unas cuantas horas? En 1954 la llegada de un ciclón era más terrible por la sorpresa: no había ni satélites ni políticas de prevención, es más, no había ni Cancún ni estado de Quintana Roo, pero no puedo siquiera imaginarme la desolación actual que sienten los habitantes de esa zona ante las imágenes de pesadilla que les quedan y el recuerdo de esas horas eternas de ojo de huracán. Dicen que es el más grande del que se tiene registro, dicen que llegó con la fuerza de más de dos Gilbertos, dicen que van a tardar cuatro meses en reconstruir Cancún. Y mientras unos se alejaron de la región, otra parte de mi familia, la paterna, decidió que su destino era el Caribe y por eso Alex está allá; acaba de hablar para decir lo que sale en las noticias: a ellos no les pasó nada, pero por la ciudad pasó una guerra. Y es que no cabe duda lo frágiles que somos y la manera tan peculiar que tiene la naturaleza para darnos lecciones que nunca terminan por quedarnos claras...

jueves, octubre 20, 2005

Una estrella más y el estrello

Era martes, pasaban de las 6 de la tarde y yo desde las 4 esperaba al Mechitas, tenía que despedirse porque al día siguiente Madrid nos lo quitaba. Llevaba 24 horas de haber regresado de un viaje que me había dejado mental y físicamente agotada así que Ventaneando era la pantalla perfecta para la espera. El teléfono sonó mientras mi hígado se retorcía cuando el güero que sale en ese programa decía una estupidez -sí, sólo yo hago corajes por placer-. Había estado sonando para promociones de tarjetas de crédito y pensé que sería la cuarta ocasión en el día así que mi tono de voz era todo menos cortés. Sumado a que de fondo tenía al tipo de los chismes a todo volumen y a mi posición de derrame de flojera, se me cayó la cara de vergüenza cuando el interlocutor se presentó.
Hola soy Fulanito de Tal, productor del programa tal de Televisa. No sé si lo has visto o has oído hablar de él. Ssssí, cla-cla-claro qqqque sss-sí lo he visto. Ah, ok, bueno, es que tienes un enemigo que nos pasó tus datos; sucede que estamos tratando de cambiar la dinámica del programa para tener opiniones más juveniles, digamos que no queremos sondeos de banqueta sino opiniones de gente que sepa sobre los temas que tratamos, pero desde la perspectiva de los jóvenes. ¿A-a-a-ajáaaa? Y como ya te dije, alguien te recomendó y nos gustaría que participaras con nosotros, la cosa sería que prepararas una cuartilla sobre la mayor debilidad del sistema electoral mexicano, enfocándote a los estados y municipios, ya si lo que dices resulta medianamente interesante, tu participación sería de unos treinta segundos, pero de todos modos prepárate minuto y medio, por la edición, de todos modos estos días te estará hablando mi asistente y el programa es hasta el jueves de la próxima semana....
Mi cabeza ya tenía una congestión de nubes tremenda. A ver, vámonos con calma, por fin me descubre un productor... pero ¿para opinar? Tanto habían chuleado a mis pequitas que pensé que realmente ellas me llevarían al estrellato. Aparte yo qué demonios sé de estados y municipios, si precisamente me quejo de mi carrera porque nos fuimos a lo más general para que termine opinando sobre lo particularísimo... Tenía una disertación neuronal tremenda de quién, cómo, cuándo, dónde y por qué cuando apareció el Mechitas y pude distraerme de sistemas electorales por dos días más. Incluso llegué a pensar que todo había sido producto de mi imaginación hasta que el jueves en la noche la asistente me hizo la llamada para decirme del llamado que tenía el lunes siguiente. Después de quemarme el cerebro y preguntar a amiguitos súper picudísimos e inteligentes sus opiniones (gracias totales), logré tener una cuartilla medianamente decente de un tema que en definitiva no dominaba y así fue como llegué a Televisa Chapultepec, justo cuando el noticiero de mi rockstar de las noticias terminaba y todos sus participantes iban saliendo del estudio.
Obvio que estaba nerviosa y hasta lo de los autógrafos se me olvidó. Por supuesto que me temblaban las piernas y las neuronas, lo que dificultaba la sinapsis y la cordialidad cerebro-boca, por eso mi lanzamiento al estrellato terminó tan estrellado y por más que el Kiddo me había aconsejado hacerle el amor a la cámara, creo que al final ésta terminó profanándome. Ya pasó el tiempo suficiente para que pueda hablar de eso con serenidad: salí más de treinta segundos, punto a mi favor; los demás “jóvenes” participantes eran mínimo diez años mayores que yo, dos puntos a mi favor; todavía tengo pesadillas con la oración PRÁC-TI-CAS CLIEN-TE-LA-RES y aún me recuerdo casi de rodillas ¿podemos hacer otra toma?, yo en plena televisión nacional, como una estrellita más del canal de las estrellas y haciendo el oso y riéndome de mí misma frente a la tele, ah, pero eso sí, de tantas vueltas que le he dado a esas dos palabritas ya por fin no me trabo cuando las digo... Y sí, por si se lo preguntaban tengo que confesarlo: la tele sí engorda (¡cómo comí antes, durante y después del programa!, ¡qué nervios!)

martes, octubre 18, 2005

En el fondo todos somos iguales

Cualquiera podría asociar la imagen con un Santa Fe contrastante, o con los suburbios anahuaquenses de Polanco
... o suponer un puesto de algodón de azúcar afuera de Chapultepec
... o pensar que se trata de una de las tantas simi-sucursales de la ciudad
... o que Telmex pone anuncios en Xochimilco (bueno, exageré, pero es que los embarcaderos para el defe son lo más parecido que tenemos a un puerto )
... o que es uno de los tantos graffitis de cualquier propiedad chilanga

... pero quién diría que todas las fotos anteriores son de Buenos Aires.

Suposiciones vs supositorios

Supongámonos en un sitio en trance entre pueblo exportador de hombres y ciudad en crecimiento; en una zona donde la gente pregunta comenzando con afirmaciones: ¿sí me puedes pasar la sal, por favor?, y donde a las cuatro de la tarde se huele el cempasúchil quemado que fungió como tinta para colorear los blanquillos (pobres gallinas ponedoras de a mil). Supongamos que en dicho lugar existe un reconocido arquitecto, uno de estos hombres con gran trayectoria y fortuna envasada al vacío gracias al talento y al trabajo; de estos tipos que se convierten en Midas y que una vez que crearon fama pueden vivir de ella pues el trabajo sigue tocando a su puerta à la knocknocknockinonheavensdoor. Supongamos que así fue que terminó concursando para quedarse con la licitación del proyecto del “malecón”; de estas ocurrencias geniales que les da por idear a los políticos cuya falta de visión de política pública termina en exceso de decoración “¿sí se han dado cuenta de lo maravilloso que es tener un río en la ciudad? ¡Uy, sí! Sólo falta que lo limpiemos un poquito y podemos crear toda una infraestructura turística en esta perla de ciudad: hacer un corredor con boutiques, restaurantes y cafecitos a la orilla del río. ¡Qué domántico! Bueno, pero también habrá que poner algunas viviendas, digo, aprovechando la construcción. Sí, sí, hagámoslo.”Gritaban emocionados los grillitos mientras se les hacía dólares la boca: nos vamos a forrar si nos quedamos con el proyecto. ¡Uy qué padre, jubilación segura undostrespormíyportodamidescendencia!
Pues bien, supongamos que la historia continúa bastante técnica entre papeleos, planos y revisiones hidráulicas con todo y el inicio de la construcción y las envidias generadas porque al arqui más picudo le tocó bailar con la más bonita. Supongamos que esas envidias fueron a parar en los corazoncitos de los nuevos ricos de la comarca, los que no mucho tiempo atrás empezaron a gozar de las mieles del poder vaticánico, pinareño y demás. Ahora supongamos que a unos meses de haber sido iniciada la construcción, la hija de don arquitecto picudísimo es secuestrada y comienzan las desgracias pa’l ñor. Que si tantos milloncitos pa’l rescate; que si sí nos vemos en Puebla; que mejor en Nuevo León; que quéhubo mano, te tardaste con la lana y ps yastamos en Quintana Roo con todo y tu morrita; que no te dijimos Cancún, ¿sí no escuchas bien? te dijimos Tijuana, y el pobre hombre, con tanto turismo cardíaco dejó la construcción a la Santísima Providencia porque sin la niña de sus ojos nadie es capaz de ver claro... y con un infarto pues ya Dios dirá así que ciaociao licitación, auf wiedersehen delirios de grandeza para el río del Bajío -al menos para su constructora- y say goodbye a la concesión porque qué cree señor don picudísimo, que don junior mayor nos acaba de demostrar que su constructora, si no es mejor que la suya, al menos sí podría estar al pendiente de este proyecto, ya sabe de las casitas estas de interés social que les interesan tanto a todos, ni modo y ahí pa’ la próxima mi buen, ¿sí me permite que continuemos trabajando?
Al final yo me quedo suponiendo el olor a quemado de la flor de los muertitos y con mi cara de fuchi los dejo elucubrando sus propias suposiciones, yo mientras supondré que se me quitan las ganas de vomitar, pero qué va, ¿si sí todo es suposición, no? Lo bueno es que dicen que suposición no es lo mismo que supositorio, desde luego...

jueves, octubre 13, 2005

Viva Bue

Quiero saber qué me pasa, te pregunto qué me pasa y no sabés qué contestarme porque claro de seguro te mareé; con mis idas y vueltas, te cansé con mi cámara lenta y aunque trato nunca puedo apurar mi decisión. La noche comenzaba bien y temprano, antes de las 7 nosotras ya estábamos instaladas en una mesa de uno de los tantos salones del lugar, empezando a digerir las deliciosas empanadas de carne, humita y queso que nos zampamos cual niñas de hospicio. En el preciso momento en que todo va cambiando para mí, en ese instante te aseguro que alguna señal te di, pero no me escuchaste, tal vez sin intención de tu parte, puede ser un poco débil el sonido de mi voz. Pero las empanadas tenían que ir acompañadas de algo líquido y la encargada de ir por la “consumición” fui yo; pobre inocente que no se dio cuenta de la trampa que le tendían sus “amigas” quienes a fuerzas querían enjaretarme un amor porteño. ¡Oh! Una mañana te veré shegar y descubriré que sho solo sha no estoy mejor y te pediré que me acompañes, a dónde en verdad no sé, dime que sí miénteme. Desde luego que no hay nadie mejor que un nativo para conocer las técnicas de ligue locales porque fue cuestión de acercarme a la barra y ya tenía a Toni a mi lado “¿qué tomás?”. Podría ser que al final rompiste el cristal en mí, podría pasar que me hagas hablar sho creo que tienes el don de curar este mal. Entre que no, no tomes cerveza, mejor tomá de esto y no, gracias, no me gusta la champaña (¡!, ¿moët como bebida furor de la noche? sigo sin aprobarlo), y de dónde sos, pues de México y que patatín patatán. Pero vasha si esta nena es voluble, ni sho lo hubiera creído porque mejor ahorita nos vemos: mis amigas deben estar desesperadas, las cervezas, bye. Siento que debo encontrarte y sin embargo paso el tiempo shéndome, hacia mí mismo, a mi centro que jamás encontraré. Al parecer el acento mexicano causa una suerte de fascinación que atrae a las masas australes -y ya no haré más comparaciones de acentos-, pero como le contesté a la Be cuando me preguntó si me había enamorado por allá: la verdad es que todavía no, aunque seguro cuando me vasha a vivir para ashá lo haré. ¡Es un solo! es la guitarra de Lolo...
Sweet dreams are made of this. Who am I to disagree? La noche continuaba y a las 10, justo al terminar un partido de Boca, abrieron pista en el salón más grande, en el que ya estábamos instaladas después de haber recorrido las terrazas y otros salones con la sublime vista del Puerto Madero iluminado, de la rambla y de las Catalinas, de los edificios comerciales de la City en sintonía con mi ánimo de fascinación, de querer detener el tiempo y esa imagen en una memoria desleal a la que le da por olvidarse de que esos archivos existen y luego namás se anda acordando de pura bobada. I travel the world and the seven seas, everybody's looking for something. Como si hubieran pensado en la alianza mexicoargentina de la noche, las canciones ochentosas se detuvieron, las luces generales se apagaron y la gente se emocionó cuando comenzó el bailongo con una canción muy ad hoc y tengo una mala noticia no fue de casualidad sho quería que nos pasara y tú, y tú lo dejaste pasar. La morochita chilanga lista para otra Iguana más, una tristeza la falta de Quilmes, por eso tuvimos que ahogar la pena con su competencia alcohólica. No quiero que me perdones y no me pidas perdón, no me niegues que me buscaste; nada, nada de esto, nada de esto fue un error. Estábamos en pleno brindis cuando se acercó Pablo a decir con un impecable y patente acento porteño “sos re-linda” y ay qué lindo, ¿nos tomas una foto? Los errores no se eligen para bien o para mal, no fallé cuando viniste y tú, y tú no quisiste fallar. No, ya en serio, de dónde sos. Si sha te dije que soy de aquí (Ana Lucía haciendo espléndida gala de su nivel etílico, ¡ah, pero no era la única!). ¿Por qué me miente tu amiga? ¿Vos también “sos de aquí como esha”? Y doña Teresa presumiendo sus seis meses de convivencia mexicana extrema respondió con un magistral y mexicanísimo “pues sí”. Aprendí la diferencia entre el juego y el azar... Y Pablo huyó de nuestra mala copa antes de que fuera demasiado tarde, como demasiado tarde se nos hizo la despedida del Opera Bay. Es que uno está por allá y no se da cuenta de nada, ni del tiempo ni de cómo habla, porque eso sí, saqué mi chilanguismo extremo con tanto ayayayaycantaynollores: “ay, le puedo pedir un refresco de limón, por favor”, “ay, le encargo la cuenta”, ¡ay, qué horror! y mi pena propia llegó al colmo de hacerme sentir mal cuando caí en cuenta de la descortesía al recibir un “no, por favor” cada que yo daba un gracias. Hasta me daban ganas de repicar, “ay, en serio sí le doy las gracias, por qué me dice que no si sí le digo gracias en buena onda”. Gracias. No, por favor. ¡Háganme el favor!
Contrario a todos los pronósticos, al día siguiente del Opera Bay no amanecí ni remotamente “fisurada” (cruda) y ahora sí, con el papi al lado pude hacerla de turista oficial. Santa María de los Buenos Aires ahí te voy y camínele porque tengo un padre a quien es difícil seguirle el paso, hoy se lo agradezco pues tenía poco tiempo para conocer la ciudad como para andarlo perdiendo en yamecansés y tejuroqueyanopuedo. Me extasié con la Avenida de Mayo y el cortadito del café Tortoni; me moví al vaivén de Lavalle y Florida y me contagié de su espíritu capitalista con las camperitas de cuero;

atendí los tangos de La Boca y vi bailar a un “guapo” que me vendió una selección de Gardel que atesoro como pocas cosas (sí, no sólo mis articulaciones afirman que soy una anciana, hasta mis gustos me delatan); me costó trabajo creer la cantidad de perros que pasea cada guardián y me sorprendió saber que hay corrales en circuito cerrado para que jueguen sin que se escapen; sonreí de humor negro al ver que frente a la réplica del Big Ben -regalo del gobierno británico-, establecieron el monumento a los caídos en Las Malvinas; me di cuenta de que al manejar es necesario centrar la línea divisoria de carriles para que pase abajo del coche; aprendí a cruzar las calles cuando el muñeco marcaba rojo y me disimulé entre la gente que seguía absorta en sus pensamientos sin admirar la fastuosa celeridad de su ciudad; sí, me enamoré del eclecticismo de la Reina de la Plata, de sus colores y de la vitalidad desbordante que la convierte en una de las 10 mega ciudades del mundo y en una fantasía de mi post-adolescencia.

Visité la ciudad de Tigre yéndome por el tren de la Costa hasta el Delta del río y allí tomé un catamarán mississípico en pleno cono sur. Conocí taxis, remises, subte, ómnibus, trenes y barcos. Comí delicioso, hasta podría afirmar que la carne de ave es más suavecita y no es por presumir en argentino, pero si alguien sabe de pollo, po-shó (con todo y la tristeza hipócrita de saber que mientras más suavecita la carne o la piel, más chiquito el animal, sin contrasentidos porque luego andan diciendo que vengo con envoltura de tetra pack). Descubrí el enigma en la canción de grandeDiego-tequieroDiego-lamanodeDios, cuando dice de cebollita soñaba jugar un mundial y consagrarse en primera, tal vez jugando pudiera blablablá, pues bien, Cebollitas es el equipo juvenil de Argentinos Juniors, primer equipo al que perteneció Maradonna. Sí, sí, yo muy cultural y el estrello. Después del Opera Bay sólo pude conocer un boliche más y quedé sorprendida cuando a la una de la mañana, después de una cena algo estropeada, retiraron las mesas del Asia de Cuba porque había que pulir el piso y me engañaron, esto no era un restaurante, era un antro legalito, con todo y luces, buenísimo, bárbaro, pero yo ya no soy la misma, no pude ni remotamente establecer la representación del FUNAR en Sudamérica como me había aconsejado el Cobito de Nieve, pido disculpas a quien tenga que pedirlas, por exigente terminé de ridícula porque una cosa es cierta, no es por clichesista, pero esa influencia italiana obnubila los sentidos, lástima que sólo ligaba con los peticitos estilo Danny DeVito en la adolescencia. Eso sí, uno regresa de Argentina con unas ganas locas de entrar a clases de tango a la de tres y de escuchar el bandoneón todo el santo día así que namás me den de alta de las terapias y verán cómo me vuelvo practicante de tango; del baile, porque para ser más panchera ya está difícil... pero no me reten.

lunes, octubre 10, 2005

Noche porteña

Todo el mundo me lo decía “te va a encantar Buenos Aires”, el Mechitas (miss u) decía “es la neta, pero a ti en lo particular te va a rallar más, con lo tanguera que eres...”, y tenía razón: yo estaba fascinada, no sólo por el tango. Me gustó tanto, tanto, que se posicionó en tiempo récord como una de las cinco ciudades para el exilio, compitiendo al tú por tú con París, Madrid, Montreal y Sidney. Pero lo que definitivamente terminó por enamorarme fue la actitud de la ciudad con la innovación de conceptos. Fue así como el after-office se me presentó como algo inaudito y extremadamente coqueto; la idea de que la ciudad tenga tanta ilusión de reven me conquistó y, aunque he de aceptar que al principio no entendí las explicaciones que me dieron sobre el asunto, viviéndolo supe que había llegado al lugar correcto.

Después de un día ajetreado con festejos de primavera y de mis incursiones en el fantástico mundo del mate y de cebarlo, emprendí mi camino en solitario por las largas rutas y el tráfico porteño vespertino. Existe una mala fama que persigue a los argentinos como los tipos soberbios y engreídos sencishitoycarijmático que no cuadra con lo que viví. Mientras iba en el taxi que me llevaría de Palermo al hotel en el centro, me hice gran amiga del taxista que despotricó en contra de Menem, de Kirchner, de Bush y de Castro: y es que nuestra América Latina está tan mal, ya ve que recién dimitió el presidente del Congreso del Brasil y en México mataron al Ministro de Seguridad. ¡¡¿Qué?!! A ver, ¿perdón? Es que no le escuché bien, cómo estuvo eso último. Sí, iba en un helicóptero y lo mataron, dicen que del narcotráfico, recién dieron la noticia... En cuanto llegué al hotel intenté verificar lo anterior y en CNN me enteré de que todavía estaba desaparecido el helicóptero, cuando regresé supe que había sido un accidente y al final a nadie le queda claro nada, sólo al taxista argentino convencido de un asesinato.

Teresa me había advertido que los miércoles por la noche se acostumbra ir al boliche (al antro, bueno, hay quienes todavía las llaman disco). ¿En miércoles? Sí, sí, no bueno, tranquila, es de pasar después del trabajo, cenar ashí mismo y regresar temprano, a las doce o a la una. Mi corta imaginación no daba crédito de que el miércoles la rifara de viernes o sábado y que la gente fuera al antro como una situación habitual y no como algo extraordinario tipo el chilanguísimo coktail. Nosotras acostumbramos ir a Opera Bay, un bolichito en el puerto. ¿El que parece el Opera House de Sidney?, preguntó una extranjera medio bruta y bastante obvia, y es que mientras iban cruzando el río, el papi y su hija se preguntaban qué sería aquel lugar: ha de ser una sala de exposiciones, o tal vez un teatro, no, aquí en la guía oficial no dice nada, pero sí, seguro, es una sala de exposiciones. Y nos quedamos con la certidumbre de que era una sala de exposiciones.

Eso sí, me había advertido amiguita, tenés que vestirte de oficina. Pues ni modo, a comprar algo porque en mi comodinismo mental le había dejado la maleta al padre “total, si voy al antro será jueves, viernes o sábado y el papi llega el miércoles, aparte qué flojera andar cargando todas mis cosas, mejor sólo me llevo la mochila y listo”, pero nada de listo porque tuve que comprar de último momento algo ejecutibolichantrero; el grado de rotez mayúscula lo obtuve cuando estaba saliendo del shopping (centro comercial) y súper naca terminé en la zona de perfumería, también había abandonado a Anaïs en Uruguay así que fui absolutamente infiel a mis principios aormáticos y la muestra de Pleasure sirvió para comenzar el ataque de mi primera noche auténticamente porteña; a punto estuve incluso de hacerme una prueba de maquillaje, pero el tiempo, gran aliado de la decencia, lo impidió rotundamente.

Llegamos al Opera Bay y regresé a mis recuerdos de antro de moda de primer mundo en el que hay filas inmensas para poder llegar tan sólo a la cadena. ¡Ah! Pero yo no contaba con la astucia y las palancas que manejaba So, la hermana de Teresa, y es que el lugar tiene capacidad como para cinco mil almitas, afuera en la cola había como mil horas hombre porque si hubiéramos sido mortales de los normales seguro entrábamos hasta las 12 para salir corriendo a lo undostressequemalabas. No, no, no, la pobre mexicana incauta fue a parar con gente muy precavida y con grandes contactos errepeísticos porque nos saltamos al pato vica (cadenero), y la puerta de VIP se nos abrió con la gracia de San Pedro al haber sido de los elegidos del cielo porteño. ¡Bárbaro!