jueves, diciembre 09, 2004

Girls & the City - Desesperadamente buscando a Susana

Hace poco alguien me preguntó por qué algunas amigas me llamaban Susana, pues es hora de sacar la historia del clóset. De nuevo, en homenaje a mis chicas locas que de vez en cuando se pierden en la fiesta y a los estrógenos deambulantes que nos hacen incomprensibles en ocasiones, va por nosotras niñas. Porque este amor es azul como el mar: ¡SALUD! Y uno, dos, tres: ¡Ánimo!

Desesperadamente buscando a Susana


Como pretexto de secundaria, cada vez que conocía a alguien que pudiera comprometer la integridad de mi nombre, usaba el de Susana. Acababa de regresar del verano-de-mi-vida. Había pasado un mes en La Habana y otro en Montreal “estudiando”. Después de tener una relación de un año seis meses, a los días de haber regresado del verano-de-mi-vida, hubo diferencias irreconciliables entre nosotros y terminamos. No sé qué sentimiento era peor, el dolor por la pérdida de alguien a quien había amado tanto o la frustración por haberme portado tan bien teniendo tantas tentaciones alrededor para llegar y perder a la inspiración de mi fidelidad. Dentro de mí surgió una mini réplica del odio de Paquita la del Barrio hacia el género masculino y algunas de mis mejores amigas estaban pasando por una etapa similar. No creo que hayamos podido tener un mayor consuelo que el descubrimiento de la fiesta. Muchas de las personas que conozco vivieron esta etapa en la adolescencia, pero nosotras la vivimos a inicios de los 20, y aunque en ocasiones nos llegamos a ver bastante ridículas, no tengo recuerdos de esa etapa que no sean divertidos, incluso puedo decir que disfruté al máximo hasta las depresiones.

Éramos una mezcla región 4½ de femmes fatales, ron, escotes, hombres, risas, antros, bailes exóticos, rosas, besos, llamadas perdidas, llantos, canciones recompuestas y muchos osos. Fue en ese ambiente en el que vivió Susana. No recuerdo si yo me lo puse o así decidió alguna amiga que me llamaría, pero el nombre llegó para quedarse pues me recordaba un poco a la Susanita de Mafalda y eso me hacía pensar que después de detestarla tanto durante mi infancia, no habría manera de llegar a quererla en mi juventud y sería sólo una etapa pasajera.

El desprecio temporal que sentíamos hacia el género del cromosoma Y, nos llevó a no mencionar los nombres de los “ligues”. Así, si salíamos con un chavo que tenía el mismo nombre de otro que conocías, sólo le asignabas un número: “¿ya te habló tres?” o “voy a salir con uno”, después sólo decíamos bis, bis-bis, bis-bis-bis y así porque para colmo, a los padres sin imaginación de nuestra generación les dio por escoger el mismo nombre para sus hijos. Otra forma de identificación era por alguna característica graciosa del individuo en cuestión; por el parecido a otra persona, por lo general de algún programa de televisión cómico; o por alguna situación especial con él que, por supuesto, tuviera tendencia de burla... Y vaya que había varios que hasta se ponían de pechito para ser víctimas de nuestra comedia personal: el muégano, godínez, el frutigum, el espléndido, felipirrín o eljelí, el re´che, chochis, el compartido, amauri, el bisbal, el sombrero, el sombrerero, el pizza-hut, el perris, el vaquerito, en fin.

En aquellos días estábamos fuera de la ciudad. Andrea, Gaby, Paulina y Susana solteras, la leyenda urbana. Las primeras tres ya se habían hartado de tanta fiesta y querían irse a dormir, pero Susana estaba fascinada platicando con el Regio (en relación a la anécdota de la servilleta). Con unas dos o tres copitas de más y con la distracción presente, Susana no significaba mucho para mí y ya no respondía a dicho llamado. Gaby, rescatándome de un posible linchamiento de las demás, al ver que no me movía decidió gritarme, llamándome por mi verdadero alias: “¡Analú, ya vámonos!” Lo correcto hubiera sido reaccionar sin hacer notar que mi nombre verdadero no era Susana, pero el de la servilleta, evidentemente sin tanta fiesta encima, se dio cuenta y me obligó a quedarme ahí hasta explicarle por qué le había mentido y cuál era mi verdadero nombre, si no le daba una respuesta que mínimo lo pusiera de buen humor, no me dejaría ir. Para mi a-li-vio, Gaby se dio cuenta de todo y trató de me-jo-rar-lo: “Es que se llama Susana Lucía, pero nosotras le quitamos el Suscia y nos quedamos con el Analú ¿tú con cuál te quedas?” El de la servilleta no sólo se rió, sino que hasta la fecha continúa riéndose de eso cuando lo recuerda y se ha convertido en un buen amigo de Ana Lucía. Yo lo llamo por su nombre, para mis amigas siempre será el de la servilleta y él ha preferido seguirme llamando Susi (sin la a del final, por favor).

Hace más de un año que Susana se convirtió en parte de mi pasado pues ya sólo mis amigas me llaman así. En ocasiones siento un poco de nostalgia por aquel tiempo y estoy segura de que las demás también la sienten, pero la vida es un teatro en el que, aunque sigamos haciendo tonterías, los escenarios, los personajes y los libretos van cambiando. Nosotras también hemos ido cambiando y no me queda claro si hayamos madurado, lo cierto es que las situaciones nos han hecho personas diferentes y lo importante es poder decir que, usen el nombre que usen, pasan los años y las historias, pero mis chicas siguen aquí. Eso sí, ahora con más capuccino que ron, el FUNAR en total decadencia...

7 comentarios:

Anónimo dijo...

aplausos!!!!!
pero yo no creo q el funar este en decadencia, a lo mejor el estilo si, x aquello de las pantuflas, jajajaja

andy

Anónimo dijo...

Susa: q buenos recuerdos, creo que ese viaje a cuerna nunca lo voy a olvidar tenemos q repetirlo pronto, me la pase tan bien!! somos muy divertidas y siempre q salimos nos pasa cada cosa y mas cuando brindamos por una noche irreal.
Acuerdate que TQMM!!

Anónimo dijo...

Susana rockea bien chido!!! La susi era la neta, y bueno, las otras femmes fatales no las conozco taan bien, asi q prefiero no comentar de lo q no conozco, pero si se q susana me ayudo a sacarme la depre una vez con unas buenas chelas en san angel, asi q mil gracias susi, y a lupe, ps que decirle mas q CARAJO NO ACABO LO DE SOC. CIVIL!!!!
El que se corto las venas para el general... jajaja

Anónimo dijo...

lastima que ni susana ni ana lucia me hayan pelado.......tal vez con otro nombre o en otra vida y si has cambiado pero chido

Anónimo dijo...

Lo recuerdo bien, yo estuve enamorado siempre de Susana. Ahora comprendo que todo fue un juego, espero este feliz por jugar con mis sentimientos. Mientras tu te burlabas de mi, yo lloraba todas las noches pensando en ti y si algún día estariamos juntos. Confieso que en alguna de esas noches vacias hasta senti ganas de suicidarme.

Solo quiero darte las gracias por mis tres años de terapia, gracias Susana y ojalá regreses algún día.

Siempre te amare

Ana Lucía dijo...

Jajaja...ok, obvio todos dominamos q el comentario anterior sólo puede provenir de charlo y no, tú no te acuerdas de Susana xq nació en la época en la q tú estabas en guadalajara y jamás la conociste porque YA murió y no regresará nunca, ni con una botella enterita de tequila en la sangre...
Eso sí, cabe aclarar que Susana no jugó con los sentimientos de nadie, no le anden levantando falsos ahora que no está aquí para defenderse.
Descanse en paz Susana.

Anónimo dijo...

te amo nomas por ser susana