martes, abril 26, 2005

Mamá de camioneta

A mí me parece el colmo aunque ya nada me sorprende, al parecer es muy normal dentro del proceso. Ahora resulta que estoy anémica y cómo no con esta dieta vuélvete-anoréxica-a-la-de-tres que en tres meses me ha hecho bajar seis kilos. Cada vez que voy al doctor me restringen más y más alimentos. Primero comenzaron con el cerdo, nada de nada en ninguna presentación; después la vaca; el picante y los irritantes (casi todas las especias); la cafeína como puñalada de puedo decirle adiós al amor de mi vida, pero al café y a la coca-cola no sean gachos, me están matando; luego el alcohol y mi grito de ¿¡NADA, NADA!?, ok, sólo tequila y mezcal; los lácteos; el chocolate y mi lagrimita reprimida “no voy a llorar, no voy a llorar”; hasta me obligaron a despedirme de los chicles de menta y yerbabuena y yo agradezco que las citas sean semanales porque si fueran diarias a estas alturas sólo estaría comiendo alpiste. Bendito post-modernismo en el que se puede sustituir -imperfectamente, claro- el capuccino doble por uno deslactosado y descafeinado sin canela por favor, con mi pavor de convertirme en desAna Lucía, aunque me consuela saber que ni los pantalones me gustaban deslavados.
Me quejo, pero en el fondo agradezco que al menos ya no hay ofuscación, ya no lloro desconsoladamente a cada rato ni me atormento por el futuro como hace tres meses. Creo que yo solita me creo confusiones colombianas nada más para ya no recordar mis huesos chuecos y al menos ha funcionado, ya no le doy vueltas todo el día a las reumas y el miedo dejó de ser mi acompañante incómodo 24/7, ahora sólo hay malos días y buenas noticias, así es el tratamiento. O buenos días y malas noticias como hoy. El 26 de abril será recordado por el día en que me hicieron la mejor oferta de trabajo soñada, sin estarla buscando, era simplemente perfecta y tuve que rechazarla: medio de comunicación internacional (CNN), en el área de opinión pública y con análisis de encuestas. Tuve que ser súper mujer: decir que no deseando sí, con mi mayor odio a esta maldita enfermedad y lagrimitas con sabor a bilis que poco a poco se fueron cuando amiguita ofrecedora mencionó el sueldo (fiuf, al final no me perdí de tanto).
Ni modo, mi vida cambió radicalmente y no puedo aferrarme a querer estar como antes (evolución mamacita, evolución). Ha sido buena estrategia aceptar que no estoy bien, pero que voy mejor y que mientras mayores sean mis quejas, peores serán mis dolores así que adiós depresión bye, bye, bye, bye y ha funcionado, no cabe duda que es mejor ir por la vida riéndose de uno, que andar compadeciéndose o encerrándose en micro-dramitas y lagrimones del canal de las estrellas. Hay que sacar provecho de las situaciones y más ahora que resulta irónico cada vez que digo en mi casa que voy a salir que mis papás hasta aplaudan.
Súper ñoña, Lulú Marina gasta millones de pesos y de horas/mujer en lecturas sobre artritis reumatoide (que es la mía, porque luego me andan rebautizando las dolencias), más clavada que con el diplomado o la tesina. Ahora soy una experta al respecto, aunque no sea un tema tan relevante como la seguridad nacional o las elecciones en Estados Unidos. No me enorgullece, pero pertenezco al 1% de la población mundial que padece este trastorno femenino pues dos de cada tres artríticos son mujeres; ya sé que dentro de esa cifra me tocó estar en el 15% al que se le desata la enfermedad antes de los 30 años y también dentro del 10% de los que reciben la enfermedad con un “inicio” agudo (bienvenida de lero-lero-a-que-no-te-puedes-move-er), pero que en realidad no se sabe la causa de la enfermedad, sólo saben que en mi caso se originó al originarme yo por lo avanzada que está, por eso ahora se entiende mi sistemática propensión a otras afecciones, al tronadero estruendoso de articulaciones y no es que yo fuera rara por comerme los cartílagos y los huesos de pollo cual perrito hambriento, si todo en la vida tiene su lógica. El tema está de moda: se necesita una reforma estructural del sistema porque éste ya está muy desgastado, peor que la Constitución.
Mi sistema inmunológico ha vivido en la esquizofrenia atacando a sus amiguitas las articulaciones, dejándome indefensa ante el rotavirus, la salmonela y esas cosas raras que sólo a mí se me ha ocurrido andar padeciendo. También sé que si viviéramos en la Edad Media, esta enfermedad a mi edad no causaría tanta polémica porque ya sería prácticamente una viejita y está bien que sea oficialmente retro y posea la sabiduría de una anciana, pero no es para tanto digo, bájenle. Total que Ana Lucía siempre queriendo ser la número uno y súper original, por fin es por mucho la minoría de la minoría (0.1% de la población mundial, vamos, la crème de la crème para ser más específicos, el Jet Set de la élite mundial ¡yei!). Y qué maneras las mías de andar llamando la atención, me podrán decir todo, menos que soy poco original.
Y no, no sólo la ñoñería me ha ayudado a entender este rollito, también la práctica ha sido buena maestra. Con cuatro meses de padecimiento ahora sé que el coco-wash, el ungüento de ajolote, el efecto C3-PO y el frasquito místico de alcohol con golden de Guerrero es lo único que calman relativamente el dolor cuando entro en crisis (no, no he estado tan desesperada como para tomármelo, pero de que sería un viaje de altura no me cabe duda, lo más impresionante es que fue mi abuelita quien me lo dio... pienso, pienso); que me choca de toda la vida, pero mientras más ejercicio hago, mis músculos se hacen más fuertes y tengo menos dificultades para moverme y -bendito- que me estoy reconciliando con el piso por mi propensión a agredirlo bajándome a su nivel: ya no me caigo tanto como antes (¡bajan, bajan... sueeeloooo!), ah, pero qué tal el otro día que fue la mami quien se cayó y yo súper intrépida tratando de ayudarla, dimos un espectáculo que nos hizo llorar de risa después cuando ninguna de las dos podía levantarse, valientes ayudas las mías. Que las terapias duelen, cuestan mucho trabajo y me desesperan, pero que después me siento mejor y estoy recuperando movilidad (medio puño es medio puño, igual me faltan ocho añitos para llegar al campeonato Million Dollar Baby, pero ya no escucho el atormentador “perdiste el 80% de movilidad en las manos y vas por más”); que odio que me vean con cara de lástima cuando no puedo caminar bien o subir escaleras, pero que me reconforta saber que igual en otras culturas resulta sexy, así como caminar con los pies de flor de lirio en China; que mientras más paciencia estoy teniendo conmigo, más la tengo con los demás y me caigo mejor (y el timbre de mi celular suena al ritmo de los Pitufos y su: “la-la/la-la-la-la-la/la-la-la-la”, parece que oigo al peluches: mátame de miel, mátame de miel).
Jamás me cansaré de repetirlo, pero es que de verdad ha sido muy importante el apoyo de mi gentecita linda, todos los gritos de los docs, de los papis y la familia, de amiguitos, de mis profes y de mi gran cinismo que se subió al tren del reumatismo para apoyarme porque qué bueno que hasta me prohibieron trabajar “no estás en condiciones de comprometerte, no sabes cuándo vas a entrar en crisis y vas a terminar quedando mal” (y yo que no entendía ahora veo cuánta razón tenían), así que aprovechemos este tiempo egoísta en pilates y yoga y terapias y leamos y más terapias y veamos a amiguitos y tele y arreglemos el jardín y tal vez me hacía falta que me dieran un golpe como este para detener mi vida un ratito, valorarla y vivir más feliz y... ¡¡¡ser mamá de camioneta sin marido, sin hijos y sin camioneta!!! ¿Alguien contempla una circunstancia más maravillosa? Si es que en serio, las quejas son pura vanidad...

lunes, abril 25, 2005

El fin de las masas

“Motos-chicos-diversión, lo mejor de lo mejor, todo cuanto quieras a tu alcance...Uououo, autos, moda y rock and roll, nuestra civilización, uououo, luces, ritmo y diversión.”
Masa 1 – Los grillos
Algunos se ponían rojos de coraje cómo-se-les-ocurre-pagar-mi-fianza-si-yo-quería-ir-a-la-cárcel-carajo; unos cuantos ponían cara de mosquita muerta; otros más contaban votos, en ocasiones faltantes para repetir votaciones (¿así como cuál sería el propósito de estar en la OEA? ¿Y de que él esté? En fin, no voy a hacer más corajes, no voy a hacer más corajes, no voy a hacer más... ¡AAAISH!), en ocasiones para ser electos ¿Papas de transición?, pero siempre en constante rebatinga mediática; algunos más eran prácticamente eliminados del torneo. Y mientras, yo sublimaba mi existencia con las repeticiones rallantes de Juanes, con dosis de consejos de amiguitos y una semana bastante movidita.
Masa 2 – Los tequilos
Había que cerrar con broche de oro la semana y un fin de ésta demasiado corto para todos los planes, pero lo suficientemente largo como para dejarme exhausta. Los jueves el Clan se reúne en casa del Anfitrión y no acepta extraños, en esta ocasión salimos a festejar súper polanski. Por desgracia yo soy la más faltarina del grupo, pero se rumora que cuando voy todos terminamos rockeadísimos; la historia termina siendo un círculo en el que a mí me da miedo ir por lo rudo que se va a poner y más comenzando el fin de semana porque me manda a la banca desde el viernes. Como era de esperarse, amanecí poco agraciada, bastante cruda y con tantas terapias que no tuve tiempo ni de arreglarme. Llegué cuando Plan Colombia ya estaba esperándome en mi casa para ir a los X-Fighters.
Masa 3 – Los Harleys wannabes
Bajo advertencia no hay engaño y sólo para ese tipo de eventos logrará que yo vaya a una Plaza de Toros, ni por muchos palcos que su familia tenga en el fin del mundo. Ya van mil argumentos y sólo el de la tradición me ha convencido. Éramos seis: el más sexy y mi ex-compañerita de prepa -presentadora oficial de Plan Colombia y sostenedora de relación post-moderna con el más sexy-; contador de chistes mamá-mamá y novia (pequeñita colega de carrera); y nosotros dos, total que las coincidencias y las conocencias terminan siendo circulares. El evento desde el primer segundo fue increíble y toda la emoción -que por falsa se me terminó haciendo real-, dejó de presentar adjetivo suficiente: simplemente uno de los mejores espectáculos que he visto, aunque ni Pastrana ni Metzger se presentaron y yo me negara a creerlo por las ganas que tenía de “conocerlos”. Desde el lunes Plan Colombia me había advertido que no iban a participar y yo no le creía, al parecer una fuente confiable se los encontró en Valle y las divas de las motos decidieron no ir porque qué flojera “rather mess around in Cancún, than biking Mexico City”. Previo a la presentación de los competidores, nosotros ya habíamos hecho apuestas, yo con mi crush con Oceanía le aposté a mi gallo neozelandés... el único pobre que se cayó a la primera vuelta quedando descalificado y haciéndome recibir burlas a granel toooooooda la noche. “Nombre, se ve que dominas esto del FMX”.
Por mucho que me hayan contado no puedo negar la cruz de mi parroquia y hacerme la conocedora del motocross porque nada más la riego y más en el free style. Mientras los niños se fijaban en cosas que yo no veía por más que me hiciera para adelante medio cerrando los ojitos muy concentrada, las niñas decidimos que ya no nos traumaríamos más por no poseer el chip maldito que nos hubiera hecho entendedoras de la competencia y el chisme se mezcló con las observaciones varoniles. No m@$#s wey, ¿viste cómo hizo el superman sin manos? Oye, ¿y a quiénes has visto de la generación? Es que aguanta más porque cambió los frenos y le puso Brembos a la máquina. Y del grupito de Sutanita qué sabes. No wey, como en el Nitro Circus, cuando Pastrana hace el double-three-sixty y Kenny un dead boy y chocan los pies en el aire, eso está perrísimo. ¿En serio ya se casó Fulanita? Yo digo que es una 250, pero el motor se oye como de una 125, es que las KTM están muy c@$%&#@s, wey. Ah pues checa, es que Perenganita andaba con Menganito, el ex-novio de la hermana de Chuchita, obvio se enojaron muchísimo y desde entonces no se hablan. Hasta que en el receso del segundo tercio, Molotov hizo su sorpreso-estruendosa entrada y dio paso a la final en la que ganó el showman número uno de la noche, con el mayor carisma del rider más sexy de la competencia. Al último creo que llegó Lucerito mariachera sin escándalos de guarros, pero antes de los fuegos artificiales nosotros ya íbamos de salida porque las princesas de las motos querían ir de shopping.
Dicen que las mujeres somos desesperantes cuando vamos de compras... y es porque no han salido con este par de traumados por el mundo de las motocicletas. ¡Casi dos horas afuera de la Plaza de Toros! ¿Y qué compraron? El más sexy un triste póster y una como bolsita para no sé qué demonios de la ¿suspensión? Un colombiano una gorra, una cartera, unos tire-warmers (que se dice protector de llantas, qué fresa sangrón eres) y unas playeras. Y la playerita: “Quiero más a mi bike que a mi vieja”. Ésa, ésa es para mí, para que ya no me reclames que te digo cosas lindas. Pues si quieres cómprala, pero yo no soy TU VIEJA así que has lo que quieras. Con la unanimidad de los espectadores de la discusión: Uuuuu. E hizo lo que quiso y aparte me compró una playera que por cierto está horrible “Me gustan los BIKERS, pero no sé nada de MOTOS”. Qué lindo que me compra ropa para cuando vaya al gimnasio a sudar, lástima que él no lo sepa, pero qué detallazo.
Masa 4 – Los guadalupanos
Dicen que así pasa y que estas cosas no vienen solas, así que para no salir de los estándares y no perder la costumbre, visité una funeraria a mediados de la semana. Este momento se esperaba desde antes de la creación de la nueva Basílica de Guadalupe, por lo que mi tía bisabuela -que ya era bastante viejita entonces-, compró una cripta en el santuario. Ahí estaba toda la familia Telerín que fue recopilando a lo largo de sus largos y longevos años. Sólo con nosotros era ya una grandísima masa, pero no, se decidió que el sábado a mediodía sería la despedida. ¡Ah, pero qué ocurrentes genes estos! Estuve a punto de perder la fe cuando estuve a punto de perder el aire con los millones de peregrinos y de grados centígrados que en negro te asfixian al triple, pero ya pasó.
Masa 5 – Los itamitas
Es muy molesto el empalme de compromisos. Y yo viviendo en este machismo moderado “es muy peligroso que te lleves el coche tú solita en la noche”. Pues ya qué otra y a ser fuerte con mis reglas no-hay-que-vernos-siempre, así que chofer colombiano descartadísimo, había que escoger sólo una fiesta así que le echamos la culpa a la Tostada que invitó primero y una Mascarita pasó por mí para llevarme directito al salón del festejo atiborrado de amiguitos. Dicen que el cupo era para 300 personas, no las conté, pero hubo un momento en el que era difícil llegar hasta la barra, aún así lo logré y varias veces, con la maldición de tener al dueño de la casa sanmiguelera sirviéndome las palomas más cargadas de Avenida del Imán. Banda erreista casi completa y sorpresa con la politóloga; faltó tiempo para recuperar el perdido, pero pude ponerme al día con muchos chismes coquetísimos y ya no me traigas más chupe que si no voy a terminar bailando groseramente encima de las sillas (¡ejem!). Y lo que terminé haciendo fue liderar unas coleadas del terror: con todo y tacón quién-iba-a-decir-que-tendría-estatura-de-modelo, irónicamente me dio por pongámonos a la altura de la generación rebelde y a dar vueltas jalando al séquito de bebedores profesionales. Hasta que un destello de cordura entró a mi desquiciado cerebrito y no inventes es tardísimo y me despedí haciendo mi malo malísimo chiste: “se me pasaron las copas, no vuelvo a usar Wonderbra”... Sí, ya sé.
Masa 6 – La corporal
Al final del fin de semana, mis capacidades de movimiento y reacción se aprecian claramente disminuidas, pero yo sólo sigo los consejos de los docs y las terapias: si te sientes bien has tu vida normal. Ahora sólo falta seguir el consejo que me grita mi cuerpo: ¡ya duérmete!

miércoles, abril 20, 2005

Hombres... ¿vs mujeres?

“Que me las quieres cobrar andas diciendo, ven pa’ca y hagamos cuentas, a ver quién me sale debiendo”

El Turista divino no se ha enterado y ah, cómo pregunta. No, no tengo novio y sí, estoy saliendo con alguien, pero sigo igual de maricona sin querer compromisos. A veces extraño turistear, pero eso estuvo mal desde el principio. Nunca había sido abusadora a propósito con nadie; nunca había dejado que hombrecito en turno me pagara nada, simplemente para no sentirme comprometida, incluso la primera cita era en plan dónde nos vemos y que ni se te ocurra sugerir pasar por mí. Con él doble moral, ha sido con el único que me he pasado -al menos conscientemente-, porque se atrevió a ligar enfrente de mí y la Paquita que traigo dentro hizo una movilización de neuronas à la material girl™ y ahora sin querer queriendo mientras que me quede vida esta no te la acabas rata de dos patas y que me perdone tu perro por compararlo contigo. Esa bobada se mezcló con la rabia interna que traía desde antes, y pobre porque le tocó una de mis peores etapas; por eso me siento tan mal cuando me dice que quiere verme, cuando de Alemania, España, Cuernavaca o Acapulco recibo llamadas alcohólicas que me reiteran lo mala que soy, aunque su única intención sea saludarme porque borracho es cuando más se acuerda de mí; hasta la Cuchis también las recibe para responder que esa noche no salimos juntas, que ni idea, que no estoy en la playa con ella ps que por qué no me habla a mí. Guilty, I feel so empty, you know how to make me feel guilty. En el fondo me había quedado con ganas de querer a alguien, pero es que no son enchiladas y la verdad me pasé, aunque tampoco eh, no me anden cargando muertitos ni comparando con la Malvada Bruja del Oeste porque aceptémoslo, fuimos súper almas de la fiesta y como diría Susana: ¿qué hay de la subida de rating™?
Regla número 4 del “Manual para traerlo muerto en diez días”™ -o de cómo hacer que cacheteé la banqueta-: el maltrato es directamente proporcional a la obsesión; amiguis lo reiteran y yo ahora lo sé y me consta (mi religión me prohíbe expresarme así, pero no hay de otra cuando se rumora a gritos que hay quienes se comportan como chicles al sol: más los pisas, más se pegan). Lo peor es que no hay ni cómo juzgar cuando las reglas están y estuvieron bien claras. I've been watching, I've been waiting in the shadows all my time. I've been searching, I've been living for tomorrows all my life. En la guerra de los sexos, un argumento masculino es que las mujeres somos multi-task, bajo la misma línea me puedo considerar juez y parte en este problema por lo que juzgando mi actitud no encuentro delito que perseguir, no procede: fui honesta, se me puede juzgar de todo menos de mentirosa, si acaso el tipo balbuceaba una cancioncita y yo le estaba haciendo creer que ya estaba en la ópera, pero si a esas yo también fui víctima de él porque igual me la creí, me la estaba creyendo durísimo hasta que caí en la cuenta y me lo llevé conmigo, por eso no entiendo en qué momento regresó o siguió aquí preguntándome y haciéndome preguntarme ¿no fue suficiente, no ha sido suficiente? Sometimes I feel that I should go and play with the thunder. Somehow I just don't wanna stay and wait for a wonder. Si hasta yo ya estoy harta de mí y me mato de flojera.
A fines de marzo, con un -según sus palabras- “antiguo enemigo recién convertido en amigo”, inicié una batalla que estoy perdiendo durísimo. Todo comenzó porque me pidió recomendaciones de canciones del Buki (creo que el pobre terminó bajando hasta la de Rebelde) y de allí entre lo dolido de las letras y nuestros traumas por los “malditos-exes-desgraciados” (nota al pie: lo que une nuestras vidas es que yo anduve con uno de sus mejores amigos y él con una de mis ibid), decidimos que, o los golpeábamos o les mandábamos un mail de esos que van con todo y bilis, hasta que la opción más “coherente” fue convertirnos en unos jijos de su esa. Claro, yo como siempre de feministoide-date-un-tiro-eso-no-estaba-bien-visto-ni-entre-los-hippies, resolví que lo mejor era reaccionar como una defensora de mi género. Así, si el susodicho involucrado en el combate atacaba a una chiquitina, yo tendría que hacer lo propio con un muchachín y es más, cobrármelas por adelantado con cualquier espécimen que se dejara. Igual como se lee de estúpido, así de tonto era el trato y la guerra dio inicio. Adiós a los Derechos Humanos, hola al Derecho Humanitario; se respetarían a civiles indefensos y no se atacaría en hospitales ni iglesias, pero a petición de la otra parte (como buena “guerra justa”), se permitiría el combate en funerales y supermercados (para, según él, poder aplicar la estrategia Mauricio Garcés “Melchor, qué toca hoy”); se “respetarían” a los prisioneros de guerra (¡ejem!) y etcéteras.
Él me balconeó en su blog hace tiempo y ahora me toca la revancha (estamos en guerra, ¿cierto?) Sus armas: el bronceado, su coche y buen trabajo. Las mías: los cuadritos (que tuve), las boobies (que tendré) y la cara de niña buena à la mosquita muerta (que me sobrevive como maldición de no-rompo-un-plato). Mi estrategia se suponía acertadísima y genial: Diamonds are a girl’s best friend y saldría con todo y botín de guerra. Men grow cold as girls grow old, and we all lose our charms in the end. But square-cut or pear-shape, these rocks don't lose their shape, diamonds are a girl's best friend. La suya era simple y dolorosa: engañarlas, exprimirlas, dejarlas en el campo de batalla para reconfortar su dolor con el sufrimiento ajeno y contar las víctimas por cuerpos tendidos (cadáveres, obvio, no sé qué se anden imaginando). Demos gracias al Señor nuestro Dios que estoy a salvo, pertenezco al grupo de mujeres intocables para él por la Regla de Oro (ventajas del pasado). Por mi culpa, por mi culpa, por mi culpa he sido la peor mercenaria traidora de la historia: lo llevé a una fiesta en hunting plan y por suerte mis amigas a) estaban con sus chicos, b) no fueron, o c) no tomaron lo suficiente.
Ah, pero yo no sé qué necesidad de antemano fracasada de andar peleando batallas perdidas. Nomás me gusta complicarme porque me encantan los hombres y no sólo para hacerles la vida de cuadritos, es hora de salir del clóset y gritar que soy una cursi súper fan del amor y del cromosoma Y porque no todos son iguales, siempre hay unos peores que otros, pero qué se le va a hacer pues. Ni para qué me hago si sé que lo que me toca es ponerle mute al grillito mental que me grita en las noches que ya le baje, que no seré ruda por más que haga planas o lo escriba en el pizarrón para aprendérmelo y hasta ande diseñando el tatoo.
Llevo varias batallas perdidas, muchas de ellas por default y se ve cerca la firma del tratado de paz, me temo que esta guerra la voy a perder casi sin haber dado guerra (redundante, pero acertado). Para colmo terminaré pagando reparaciones más crueles que la guerra misma: el chantaje va a estar fuerte. Estoy como caída en un campo minado sin resignarme a sacar la banderita blanca por este orgullo medio patético que me tiene renovando las municiones como en el Gotcha, “cubriendo” desde atrás, esperando a ganar o a quedar brutalmente acribillada (todavía me duele la pierna de esa vez que sí gané, JA-JA). La solución me la dio ayer el mismísimo contrincante que en el fondo es lindo (¿yo escribí eso?) y no lo dice para ganarme por la deserción que implicaría esa acción: debo intentarlo. Tal vez así me libere del eco de contradicciones y confusiones que altera mi metabolismo emocional™ y me convierte en un terrible ejemplo de vulnerabilidad psicotatemética™ que ni me deja ganar la guerra, ni estar en paz.

Lulú Marina suspira mirando con temor la bandera blanca que tiene al lado y que simboliza su reconciliación con el género masculino... ¿La alzará emocionada gritando: amo a los hombres? ¿Se la aventará en la cara al primer testosteronizado que se le ponga enfrente? ¿Se enrollará en ella lanzándose por las laderas del castillo del suicidio chapultepeco? ¿La pintará de color lulumarina y la usará en la playa como pareo? ¿Escribirá en ella con marcador negro “No al desafuero”?

lunes, abril 18, 2005

Red Bull X Fighters

Obvio me lo merecía. Si por estar saliendo con su fan número uno ya domino la vida y obra de Travis Pastrana y ahí la llevo con la de ¿Metzger? ¿Medzger?, bueno, creo que me falta saber un poquitín más, pero no mucho. El punto es que directito desde una finca en el corazón del Departamento de Valle -a un suspiro del Pacífico colombiano- nos vino la afición motocrossística a otros individuos de por acá entre los que ya merito me veo incluida, digamos que de tanto oír hablar de ellos ya hasta siento que son mis cuates y lo peor es que me asusto al expresarme naturalmente con términos como backflips y no foot landing, ¡qué horror! Ya no sólo no pregunto “¿qué es eso?” sino que se han convertido en parte de mi vocabulario cotidiano, cosa que aún no defino si me agrada tanto.
Por eso casi me enojo mucho cuando la posibilidad de que yo no fuera se me reveló como la peor traición a mis indecisiones y según él ando toda linda namás por el evento (¡si yo soy un encanto siempre, qué le pasa!); pero que ni se me ilusione porque tan clavada de las máquinas no soy ni creo serlo jamás. Más mérito y esfuerzo hizo la mami por hacerme entender cuando era chiquita que lo mío eran las Barbies y el color rosa, como para que llegue este man con estas vainas y a la primera me diga que la señora ha vivido errándole, que lo mío, lo mío son las motos y me tienen que gustar por transitividad, porque son su pasión. Si bastante trabajo me ha costado diferenciar competencias y competidores: más le vale hacer fiesta o ponerme estrellita en la frente porque por fin aprendí que Valentino Rossi no es de Motocross Free Style, es del Moto GP y ya sé de memoria el lío que armó cuando cambió de la escudería Honda a la Yamaha ganando escandalosamente el Grand Prix; en esos exámenes de chismes sí me acerco al diez.
La gacha: ¿no que tanto amor?... Pues más le valía recuperar “mi boleto” que desechó cuando hace un mes yo deseché sus flores porque el pancho le hubiera dado vueltas al mundo. La condición es que me emocione mucho porque ya no hay boletos y al parecer lo puse a mover cielo mar y tierra para recuperar el “mío” y... ¡¡¡¡YA LO TENGO!!!! Él dice que ya puedo dormir tranquila agradeciendo el viaje imprevisto de the cutest one y sólo se ríe cuando le digo que al que le toca dormir tranquilo es a él y le advierto que se salvó de chiripa porque el pobrecito ya me conoce enojada. Ahora sí que la Plaza de Toros empieza a temblar y aaaaaaaarrrrrrrrrancan...

sábado, abril 16, 2005

Ni uno más

Estoy fastidiada de pésames, de noches eternas en hospitales helados, de tener miedo de los teléfonos zafo-contestar y de este stress generalizado. ¿Sabes qué? Ya decidí que no me gustan los funerales, son tan feos que nadie va voluntariamente al suyo, así que de una vez te aviso que ni cuentes conmigo para el mío, eh... ¡No m@#’s qué tarada estás, wey! Primo y yo nos reímos mientras se nos acababan el café, los cigarros, las galletitas y las lágrimas. En serio, me pongo en huelga de que la vida tenga que ser sinónimo de muerte, a ver si ahora que vengo de negro me prestas un suéter rojo, sacamos la pancarta y hacemos el plantón aquí: ¡ni uno más, ni uno más! Ja, ja, ja, mejor te presto diez centavos, una pijama y mi cama para que te compres una vida y te vayas a dormir que te ves desmejoradita. ¡Ay qué malo! Es que el humor negro es lo único que salva la incomodidad y el no saber qué decir. Y al respecto en mi familia hasta el más chimuelo mastica tuercas; como mi tío abuelo respingando después de oír “todos vamos para allá” con el grito de sí, sí, pero nomás no anden empujando.
Cuando además se nos acabó la conversación y llegó la hora mística del Rosario que corrió a primo ateo si-no-voy-a-misa-menos-me-echo-estos-misterios-gozosos-ahí-te-ves, me puse a recordar al otro lado de mi familia y comprobé que allí también el humor negro es costumbre terapéutica. Madre de la divina gracia - Ruega por nosotros. Como cuando doña Emma se encontraba cuidando a sus hijos caribeños todavía bebés (sí, de allí heredé la afición al ron que me ha sido sarcástica y brutalmente arrebatada), en medio de uno de los peores huracanes de la historia de la región que los trajo a la Ciudad de México y su hijita mayor, que no era mayor de 9 años, le preguntó si se iban a morir, ante lo cual la señora se enojó y advirtió gritando: ¡Aquí nadie se muere! Yo, sin huracán ni Caribe, la secundo enérgicamente. Salud de los enfermos - Ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores - Ruega por nosotros. Dicen que te vienen por rachitas. Va, lo acepto, pero ya, ¿no? Si hasta parece burla que en la funeraria hayan hecho descuento por clientes frecuentes así como en el hospital. Reina de todos los santos – Ruega por nosotros. ¿Otro café? Sí, pero ahora échale tantita crema y al carajo con la dieta artrítica que si no de lo que yo me voy a morir va a ser de gastritis. Llegó prima y ahora los tres hablamos de la señora por la que lloramos hoy, pero que nos venía doliendo desde hacía mucho: se supone que debería de doler menos porque ya lo esperábamos, ¿no? Escuché sin contestar, sólo por cansancio porque creo que no, el hecho de esperarlo sólo le quitó el factor sorpresa, dicen que la vida es aprender y una de las cosas que ya sé es que no hay manera de amortiguar el dolor, y menos cuando te metes en rollos de cuestión de escrúpulos que terminan dando cachetadas con guante blanco. Si vives una situación extrema te das cuenta de que tus convicciones más férreas son tan frágiles y tan propensas a cambiar, y más sabiendo que alguien tan querido está sufriendo y quién se atreve a juzgarme si deseaba que esto sucediera desde hace mucho, mucho tiempo. Aparte sé que era un deseo compartido por la mayoría porque hay ocasiones en las que la vida se hace incomprensible, como otras en las que lo incomprensible es la muerte. Ni modo, así es el negocio y shit happens, o como dice Doña Emma “Dios escribe recto en líneas torcidas”, ha de ser.
Yo era su sobrina consentida. Por mucho y por ser hija de su hermano adorado; porque gracias a ella valoré la ciudad y los teatros; porque me gustaba que me contara; porque, a diferencia de mis otros primos, yo no le tenía miedo y si había que pedirle algo me enviaban de emisaria, hasta cuando le tuvimos que confesar que nos habíamos tomado su agua de Tlacote; porque cuando los papis salían de viaje ella nos cuidaba; porque al cumplir catorce me regaló mi primer vicio (y él único que me sobrevive) en envase de Cacharel; porque era la mamá de mi hermana Magri a quien no sé ni cómo darle la fuerza que nos falta y ni con el abrazo bua-bua que nos echamos ayer en el aeropuerto ha sido suficiente para extrañarla menos; porque me enseñó cómo se debe rezar en las noches cuando tienes pesadillas y hasta me regaló la lamparita de la virgen; porque sabía que no me gusta el huevo con jitomate y me lo preparaba diferente; porque me consentía mucho y nunca me regañó; porque dicen que me parezco a su mamá -con la artritis se la recordaría más-; porque en noviembre cuando ya casi no hablaba y me despedí de ella, sólo repitió ‘qué bonito’ varias veces; porque al final cuando pasé las noches con ella en el hospital su carita lo dijo todo. A mí me hacía reír mucho cuando se quejaba de que lo único que decían los gringos era “y fuckin’-fuckin’ y fuckin’-fuckin’”... Entre sonrisas mal comenzadas y mal terminadas, ahora eso es lo único que yo puedo repetir.

lunes, abril 11, 2005

Estrellas en la noche de la mediocridad...

Después de mucha perseverancia, cuatro semanas, varios plantones y una siesta que no me dejó tiempo ni para enchinarme la pestaña, pasó por mí. Iba con su amigo qué-mala-suerte-por-qué-tenían-que-ser-amigos y nos encaminamos al poniente de la ciudad donde nos esperaban los demás. Oh, life is bigger. It's bigger than you and you are not me. Yo juraba haberla perdido y me daba mucha pena que me preguntara por ella, pero no, allí estaba, en primera fila de la guantera que me pidió que abriera para pasarle no sé qué. That's me in the corner. That's me in the spotlight, I'm losing my religion. Trying to keep up with you and I don't know if I can do it. Se dio cuenta perfecto de que me había dado cuenta de que ésa era MI pulserita y de reojo sólo escuché “se te olvidó el otro día en el coche, déjame ponértela, pero tienes que hacer una promesa”. Every whisper of every waking hour, I'm choosing my confessions. Trying to keep an eye on you like a hurt lost and blinded fool, fool. Desde allí comenzamos de nuevo a poner subtítulos en la relación porque cómo de que una promesa, un deseo querrás decir. Eso pues, y the cutest one reclamando en el asiento de atrás “a ver, a ver, si se van a poner melositos mejor pónganme Polo-Polo”.
Genial, mesa kilométrica con sus amigos que me caen mejor que su propio acento y mi tequila esperando, mejor recibimiento imposible con el abrazo efusivo de la única novia del grupo, pequeñita colega de carrera, de universidad y mi mejor porrista. Te vi llegar del brazo de un amigo cuando entraste al bar. Y te caíste al piso, me tiraste una chela, me tiraste el sifón, estallaron los vidrios de mi corazón. Y ni quién me preguntara, pero ahí fui yo de informante, es que me fascina esta canción, yo creo que está dentro de mi top 10. Te vi bailar brillando por tu ausencia sin sentir llevar, chocando con la mesa te burlaste de todos, te reíste de mí. Tus amigas se escaparon de ti. No lo dudo, si es que te sale muy bien y yo pensando “va, ahora sí le compro al tipo que realmente está enamorado si cree que canto bien”, pero los subtítulos me indicaron que a lo que se refería era a que esa canción me quedaba bien. Y a mí me volvió loco tu forma de ser. Tu egoísmo y tu soledad son estrellas en la noche de la mediocridad. Ay qué feo que digas que esa canción me queda, ¿por qué? Viniste a mí, tomaste mi cerveza, me sonreíste así. Nadando en tu demencia no sabía qué hacer, te traté de besar me pegaste un sopapo y te pusiste a llorar. Y no me tuvo que contestar, me mordí la lengua al ponerle atención a la letra y no pude más que reírme al recordarme protagonista de algo muy similar cuando nos conocimos.
Ni una palabra más al respecto y me salvaron the cutest one y el más sexy porque con su rollo de metrosexuales moderados llevan dos semanas yendo al gimnasio y a aerobics -obvio en moto- para contarme sus anécdotas y no sé en qué feliz momento de taco de ojo yo tenía a los tres tipos haciéndome su rutina del step como queriendo matarme de risa antes de la seria conversación quiero ser lo más paciente del mundo contigo, no te quiero presionar porque perderte no está en mis planes (¿perderme?), y a ver, ok, vamos a poner las reglas claras y a ponerle subtítulos también a la presión. Me abrazas, me hielo, me pides un beso y yo me quedo sin respirar. Pero ni cómo reclamar o aclarar mis ideas, qué podía yo hacer si todo era perfecto, si hasta la noche citadina vista a través de los sillones hindöös se unía al terrible compló que terminó con sus amigos showmans haciéndonos coreografía rythm & blues de los cuarenta. Tengo tanto miedo y es que no comprendo qué fue lo que yo he hecho mal. Y supe qué pedir con la pulserita.
Es que no podría escoger un solo mejor momento de la noche, por él, por sus amigos, por todos los detalles. Cuando pusieron “su” canción “tal vez jugando pudiera a su familia ayudar... y todo el pueblo cantó: Maradó, Maradó, nació la mano de Dios” yo ya no podía reír más al ver a los ocho tipos de la mesa cargándolo como al mejor jugador del estadio mientras coreaban “Oe, oe, oe, oe, oe, Diego, Diego”. Si es que yo pensaba que estudiaban un M B A, pero ahora creo que me engañaron y en realidad son animadores y agradezcamos a las palancas porque cerca estuvimos de salir aventados sin elevador por revoltosos. Como cuando le tocó el turno a “mi” canción y ahora era yo quien tenía a los tipos a menudo me recuerdas a alguien, tu sonrisa la imagino sin miedo... el teléfono es muy frío, tus llamadas son muy pocas... entra en mi vida sin anunciarte y mi cara de estúpida al tener frente a mí una rosa seguida de mi mano en la boca, si es que la pose de diva es de forma porque en el fondo no soy más que una cursi de a varo que cae redondita con el primero que le dice mi reina (y en colombiano hasta las piernas tiemblan). Más cuando quiso continuar con las clases de ya-no-quiero-ser-presionador y me preguntó si eso era presión, pero yo no tengo respuestas a todo, lo único que tengo es el trofeo a la mejor autobiografía de los fracasos y a las mejores auto-confusiones síguele buscando cinco pies al gato, como si no tuviera nada que hacer. Y no me importa lo que digan de mí, esta es mi vida así la quiero vivir, no me critiquen, yo soy como soy y sólo escucho a mi corazón (y mientras la cantaba me reclamaba el cambio que he sufrido y me repetía que ojalá así fuera).
Bueno, la ley de Murphy insiste en burlarse de mí, antes decía que estaba confundida, pero si hubiera visto el futuro para verme en este presente mejor me hubiera quedado calladita. Mi problema es ser tan clavada cuando me clavo y ser tan estúpidamente fiel (cómo extraño a Susana caray), por eso no quiero comprometerme a estar con él -soy muy joven para andar dando exclusivas-, todavía no, pero me da cosa que se harte y me desespera porque para mí no es así de fácil. Yo no puedo tomar la actitud de bueno, voy a andar con él y a ver qué pasa y lo sé, tampoco es que me esté proponiendo matrimonio, no estoy tan malviajada. Es sólo que me conozco un poquito y tengo en el subconsciente la voz de la mami y la amenaza de que el que se lleva se aguanta porque “juegos de manos...”, por eso no omito la posibilidad de que los dos acabemos llorando, y ahí voy a ponerle –qué raro- de antemano el estigma de ex-novio al pobre tipo que sólo me escucha como si le hablara en cantonés y por más discurso que me aviento, mis ínfulas de político se deshacen cuando veo que le vale y hasta me está convenciendo de que tal vez no. Lo peor es que esta indecisión va más allá del reacomodo hormonal de cada veintiocho días porque me da coraje saber que es cierto lo que dice César “por muy tarde que llegue ese hombre, siempre llegará demasiado temprano”.
Luego está el tarado del novio de amiguita burlándose de mí cada vez que me ve, de cuando salí del antro en Acapulco el día que me di cuenta de las ganas enterradas que tenía por viajar a Colombia y que según cuentan hasta le compuse varias canciones mientras afirmaba: “me enamoré, estoy enamorada, ¿cuándo me había enamorado en un antro?, yo nunca me enamoro en un antro y hoy me enamoré, me declaro oficialmente enamorada”, con la cara de risa de los demás por la fiesta cerebral y la segunda ronda de jabón de mi lavado cerebral que tanta falta me haría en ocasiones.

No sé no soy, por un solo momento me va, me voy. Viviendo del juego de pensar, si pienso no siento sólo estoy, la vida que viene y yo me voy...” (Sí, no hay nada como Kabah para ejemplo de la nueva poesía mexicana post-postmo)

viernes, abril 08, 2005

Efecto del cambio de las Reglas de Origen en un Acuerdo Bilateral

Ayer fue el examen profesional de una de mis mejores amigas. Por mis achaques tengo el legítimo derecho de hablar como viejita, así que haciendo uso del más cursi autoritarismo he de confesar que no puedo creer que el tiempo haya pasado tan rápido. Ahora que la veo cumplir un sueño con el que crecimos se me vienen encima recuerdos como en flashazos de a mil por segundo. De la peor pinta de la historia que por planearla tanto salió tan mal; éramos tres y habíamos acordado vernos a una calle de la escuela, allí tomamos un taxi siendo tan obvias que alguna maestra nos vio y empezó a imaginar que nos habían secuestrado o yo no sé qué. Nosotras ni por enteradas nos dirigíamos felices a un centro comercial cercano donde lo primero que hicimos fue deshacernos del delatador uniforme, libres de soplones salimos súper fresh a desayunar en pleno desierto mientras esperábamos la hora para ver la película. Salimos del cine y todavía faltaba mucho tiempo para hacer la finta y regresar así como quien había pasado todo el día bien estudiosita. No había más que hacer, amiguita “estaba enamorada” de un tipo de la universidad en la que posteriormente estudiamos y yo también tenía un amor prohibido en dicha institución así que súper perdedoras escogimos como plan para finalizar la pinta ir a perder el tiempo entre universitarios (¡wooow! L total). Al final nos salvó haber encontrado al Vic Brother y a sus secuaces y nos la pasamos muy bien aún sin haber visto a los susodichos. Cuando regresamos a nuestros respectivos hogares la bomba había estallado por las llamadas de la Dirección preguntando por qué es que las princesitas habían faltado, pero logramos solucionarlo enteras y sin perder herencias.
Otro flachazo que tengo muy presente es cuando, ya estando en la universidad, llevábamos una clase juntas y teníamos -gracias de nuevo al Vic Brother et al-, varios exámenes pasados así que se nos hizo fácil no estudiar por irnos a no sé dónde y prácticamente memorizarlos para terminar en el cubículo de la profesora explicándole por qué demonios teníamos exámenes tan parecidos y en vez de ser expulsadas de la institución, sólo fuimos acreedoras de una calificación baja. Ahora nos reímos mucho de esa anécdota, pero sufrimos horrible porque tenemos a la ñoña muy a flor de piel y aunque directamente no copiamos, digamos que no fueron nuestras respuestas.
De cuando se fue de intercambio a Montréal: de los pic-nics en Mont Royal, de nuestras comidas eternas tratando de arreglar el mundo y jugando a la bola de cristal, del viaje a Québec en el que nos sentíamos las más rudas en el albergue después de dos litros de cerveza, del Viejo Puerto y las Beaver Tails, de encontrarnos a tantos conocidos, del 737 y el regreso maldito-vampirazo, de cuando se enojó (y sigue sin aceptarlo) porque en el Casino gané a la primera y ella por más que jugaba nomás nada (lero-lero). De cuando yo estuve de intercambio y al visitarme regresó odiándome, odiándolo (más) a él, odiando mi pueblo y Ámsterdam porque yo estaba en otro rollo y ni le hice caso, como en todas las relaciones importantes de la vida hay altas y bajas y también nosotras hemos tenido problemas, pero nada que un ay ya salud o un me perdonas no los solucione. De, como dice ella, “nuestros malviajes al país de la Utopía” y de todas las risas, bailes, viajes y demases compartidos entre nosotras, con el FUNAR y el Prepa Power.
La vieja loca lo logró con todo y mención. Sin omitir, claro, los gritos histéricos del FUNAR en la solemne celebración con las eminencias económicas al frente del presidium “¡Bravo! -genial Cuchis, aplausos a ti y a toda tu descendencia por los siglos de los siglos-, ¡Guuuuuuuuuuuuu, Go Pau, Go Pau!” y lagrimitas. Y es que la noche anterior ya habíamos derramado varios litros cuando me habló para decirme que estaba muy nerviosa y para contagiarme (qué buena amiga, eh), para no sé por qué recordarlos a sabiendas que una vez cerrado, ya no se puede volver a entrar al círculo porque ya pasó de moda el “de reversa mami”, ahora sólo hay para adelante y sonrío al saber que no me equivoco cuando digo que mis amigos son unos ch#%&”%es. Estoy muy orgullosa y le compro lo que me dijo ayer, siento que un micro-mini-p’tit-p’tit pedacito de este logro también es mío, porque compartimos el sueño desde que nació, por las buenas y la malas (pido ser la buena, jaja) y porque siempre he creído en ella, en ellos, porque al final son como espejos. Ya ni siquiera es necesario imaginármela de súper ejecutiva master y el depa sigue pendiente aunque sea de siesta soñadora mientras nuestros rendimientos sigan siendo decrecientes.
Después de la noche de nerviosismo extremo, el día caeteris paribus hasta el primer brindis. Una cosa llevo a la otra y de pronto nos encontramos en plena recepción haciendo un video-phone-home. La sis andaba muy seriecita toda de negro mientras yo me había robado el carnaval de Río yendo súper folklórica con pantalones color lulumarina, capita de mariposa con florecitas rosas y cómo no, el último toque de oferta inelástica popularizada (?) revivamos-los-cuarenta-y-a-Chanel: la florecita prendedor color ibid. Una falla de mercado total. Yo monopolizaba el color y para hacer una competencia perfecta era necesario prestarle mi florecita, el albur se asomó desde el pensamiento por lo que surgió inmediatamente la idea del video del guardaespaldas que protegía a la portadora de la flor -en este caso la sis- porque yo me desquiciaba y la quería de vuelta para mí.
Ya listos, con todos los factores de producción en escena, lo ensayamos varias veces y nunca creímos que iba a salir tan bien después de mis malas actuaciones en slow-motion tratando de coordinar el segundo en el que tenía que lanzar mi copa y dar la señal para ser detenida por el guardián Mike. De la búsqueda incesante de la sis “ay señor director, pero es que todavía no entiendo cuál es mi motivació-oon” y las fallas técnicas “and aaaaaaaaaaaaaa-i-ai will allways looooove youuu”. Realmente sorprendente lo bien que nos quedó, si alguien sabe cómo puedo subir videos al blog se va a ganar el cielo porque ni con el Óscar, eh, y más cuando ya estábamos tan clavados que hicimos la versión de reversa mami. ¡Quién hubiera dicho que la parte difícil de recibir la copa en vez de aventarla quedaría tan bien hecha! Como para reír por horas con el mensaje subliminal del leit motif del guarro y la canción à la dale para atrás, y es que se oye de terror “dame tu flor, dame tu flor” con la voz oscura y ronca de mi kiddy favorito. Vamos, quedó tan, pero tan bien, que hasta trae fantasma como en “Tres hombres y un bebé” y justo atrás de la cortina porque a la festejada se le ocurrió salir al jardín a hablar por teléfono y su sombra se reflejaba tan fantasmagórica que hasta las brutas actrices se la creyeron todita, pero eso sí, que no digan que no estábamos concentradas.
Total que el festejo terminó después del grito desesperado de ayuda mikeana: “apaga tu mamá que ahí viene el cigarro”; de los llantitos vengadores del pasado de las ex-muchachitas hoy súper rebeldes (es que estas niñas por muy licenciadas que sean no pueden ¿quieren? nadar contra corriente) “sólo quédate en silencio cinco minutos, acaríciame un momento, ven junto a mí... dame tu mano, devuélveme el aire... por lo menos un momento, dime que esto no es cierto”. Y los últimos habitantes que quedaban en la casa hechos bolita con mi consejo de ardida por no poder participar más que de cereza en la salvajada: se les van a salir los intestinos, no van a poder tener hijos, se van a quedar tarados, mañana no se van a poder mover y es que los quiero desaforadamente chiquitines, qué le puedo yo hacer. Sólo me resta re-felicitarte amiga, pero este es el primero de muchos. “Hemos llegado al final del viaje, tanto esperar este momento, tanto querer dejar atrás, es el tiempo que se escapa de las manos, que hoy es parte del pasado y no podemos regresar... No hay fronteras si quieres seguir andando, ni barreras que se cierren a tu paso; no hay cadenas que te aten al pasado, en tus manos tienes hoy la libertad” y justo allí es la parte del peor gallo que ni con ocho tequilas me abandona.
100% FUNAR, 100% ACTITUD

miércoles, abril 06, 2005

Por el dedo de Dios se escribió

Aquí abajo del río todo sigue igual pero peor. Estos imbéciles no se dan cuenta de que están haciendo turismo en bolas de nieve con tendencia a convertirse en una avalancha contradictoria que sólo va para rasponcito de sus “enemigos”: los otros imbéciles a los que supuestamente quieren acabar –y les queda el saco a los dos bandos-; al fin y al cabo el golpe duro va para los de siempre y los mismos borregos van a seguir al que grite más fuerte o al que mienta más popularmente. No cabe duda de que para el egoísmo no hay patente, de que las dos únicas cosas infinitas son el universo y la estupidez humana y de que Dios ama a los tontos y por eso hizo tantos. Y hablando de Él, como me decía alguien cuyo nombre no voy a comprometer justo ahora que le renovaron la visa, en definitiva el Papa tuvo razón cuando dijo que ya era mexicano y por eso en la batalla de los amarillos, los negros siguen perdiendo rating frente a los blancos, bien lo dice el himno: “por el dedo de Dios se escribió”, si hasta parece armadito eso de que Karol estuviera muriendo justo cuando la comisión dictaminadora aprobara el juicio de procedencia del desafuero y que su funeral coincidiera con el juicio mismo en el Congreso.
Al gobernante acusado sólo le faltaba la última pieza para que todo cuadrara perfecto: el cabildeo en el Vaticano a través de Norberto, tan amigo de Onésimo, tan amigo de los Bribiesca-Sahagún, tan enemigos del acusado y tan incrustados en Los Pinos de su mami. Ni a Vargas Llosa, ni a García Márquez, ni a Fuentes les hubiera quedado tan dramático el clímax de su mejor novela, hasta ellos han declarado su sorpresa porque el rebase ha sido espectacular. Cómo poder imaginar y hacer creíbles estos personajes con sus detalles tan exquisitos, qué tal la historia de la Cenicienta del príncipe enjuiciado, si es que sólo en este país que se educa con el Canal de las Estrellas (Fidel se equivoca, no es ni Donald ni Mickey, son La Madrastra, Rebelde y La Hora Pico) podía suceder que Yeidckol Polenski terminara siendo Citlali del Carmen Ibáñez Camacho (Ibáñez Ávila o como el lector prefiera, siempre y cuando se sigan las instrucciones postmo al extremo). O la otra novelita, la de la antigua esposa abnegada y golpeada por su ex-marido que termina de primera dama à la Eve (ven y v-v-v-vaamos podque en edte país no hay mexicanas de zegunda) casi golpeadora del otro grandulón que no le hizo caso a su mami cuando le insistía que calladito, si hasta causaba gracia cuando andaba mariquiteando al que por llevado terminó llorando, y más cuando su partido salió del poder eterno que ahora les sirve como argumento para hacer su intentona fatal de regreso maldito-voto-útil; sólo visualizar este futuro alternativo de ay nanita me da mucho coraje con tres cucharadas de terror al comprobar la teoría de que todo mexicano lleva un pequeño priísta dentro, por mucho Clorox, agua bendita o Revlon que nos echemos (Como si 71 no hubieran sido suficientes).
Vomito mentalmente con los tres grandes sabiendo que los chiquitos son tentáculos de los otros o los otros mismos en potencia y porque entre todos ya cargaron la palabra esperanza de negatividad, pero sigo confiando que esto puede ser mejor si cada quien hace lo que le corresponde sin hacer el uso extremo de las Full MeNtal Jackets. Me ha costado casi un año asimilarlo y ahora sé que ésa es una gran clave para el éxito, sé que hoy sería mucho más feliz si no me hubiera metido rollitos en la cabeza y hubiera hecho las cosas como debía sin andar intrigando, ni modo, al menos ahora eso me está sirviendo para otros aspectos y sí funciona, cada quien que se concentre en lo suyo y ya está.
Por eso me pregunto qué es lo que hace toda la gente que se manifiesta por horas o hace huelgas de días, ¡qué jefes de jefes señores! ¿De qué o de quién comen? ¿De los impuestos de los demás a través de subsidios insostenibles que provocan acarreos à la flautista de Hamelin? Que la gente se ponga a trabajar y deje de tomar el aire contaminado y el sol ultraviole-n-tado de esta ciudad, no es bueno, de verdad que cuídense y dejen de estorbar, ¿quién jerarquizó que el derecho a manifestarse en la vía pública era mayor que el derecho al libre tránsito? ¡No es posible que teniendo salud se pueda ser tan hu&%$n! Yo porque tengo justificante médico –lero, lero- pero a quién no le va a dar terror cuando la autoridad encargada de EJECUTAR las leyes declara que “la ley es la ley, pero el pueblo es el pueblo” así que mejor yo sí le hago caso a la mamá del grandulón y me callo de una vez, no vaya ser que le caiga mal a la gente por no usar la estrategia de agrupar odios en un solo enemigo (malditos tecnócratas, todos son iguales en el PRIAN/bola de populistas izquierdosos y facciosos revoltosos) y por andarme jitomateando a todos vaya yo a terminar colgada cual bruja de Salem (Dig-cof Och-of). Aunque no debería temer porque aquí y ahora no se dan asesinatos públicos, por si las “flais” aclaro que yo no escribí esto, fue una tal Lulú Marina que me anda comploeando (del pejo compló, -ou, sustantivo masculino que hace referencia al conjunto de maniobras secretas de las fuerzas del mal concertadas contra un objetivo específico) la compu. Ah, qué caray con este México siempre fiel. Ya mejor le hago como Ninel y José Manuel “y a pesar de todo y a pesar de todooooooo-ooo-os, te sigo queriendo”, que miren que si ellos han podido no veo por qué nosotros no.
Ya, perdón, por fin hoy saldré de mi casa a otra cosa que no son terapias y espero que esto me devuelva la vida que perdí la última semana y deje de escribir de política de una vez por todas. Lamento las molestias ocasionadas y ahora sí que despacito, pero más que lista para el rock ¡yei! P.D. No, sé si se lo preguntaban, pero no voy a ir ni al Zócalo a escuchar al Peje, ni al Congreso a hacer montón, ni a ver pasar el papamóvil. Ya recuperé mi vida, no quiero perder más el tiempo...

lunes, abril 04, 2005

Histeria colectiva

“En la posada del fracaso donde no hay consuelo ni ascensor, el desamparo y la humedad comparten colchón. Y cuando por la calle pasa la vida como un huracán, el hombre del trajo gris saca un sucio calendario de bolsillo y grita: ¿Quién me ha robado el mes de abril? ¡Cómo pudo sucederme a mí! Pero, ¿quién me ha robado el mes de abril? Lo guardaba en el cajón, donde guardo el corazón.” J.S.

Hay varios momentos dentro de mi propia historia colectiva que recuerdo vívidamente. El desayuno movedizo del temblor de 1985 con mis traumas lúdicos de que una tortuga gigante estaba saliendo de la tierra (¿? lo sé, pero se me perdona, tenía 5 años y ya es gran avance que el verano pasado -después de 19 años- haya logrado reconciliarme con esos bichos); la interrupción terrible de la programación para dar a conocer en verde y negro la Primera Guerra del Golfo (con la amenaza histérica de Erika Vexler: “¡Nuclear Jacobo, nuclear!”); el banda machazo de “...huye José, huye José. Ven pa' ca, cuidado la culebra te muerde los pies” y esa larga tarde del asesinato del candidato oficial; la falta de realidad con la que comenzó mi martes al ver el segundo avionazo antes de estar completamente despierta para después observar el derrumbe mientras me cepillaba el cabello con mi grito incrédulo al Vic Brother “no m@#%s, se está cayendo la torre”.

También archivo algunas visitas de Juan Pablo II a México. La segunda para mí fue la primera y a los nueve años yo ya estaba como para diván; llamémoslo mercadotecnia infantil de la fe o retraso mental crónico, pero lo cierto es que yo manejaba una confusión fantasiosa Papa-Santa Claus impresionante, tanto que terminé tocando la pantalla y rogándole interiormente a quien fuera para que me trajera un perrito. Como por producto de mis súplicas, menos de quince días después yo tenía a la Medu durmiendo cheek-to-cheek conmigo. Por eso por más que me digan que sea objetiva en mi análisis del Papa no puedo. Que era muy retrógrada, que fue el destructor de la Teología de la Liberación y se codeaba con fulanitos y menganitos de la derecha fascistoidal del peor conservadurismo religioso. Sí, no me voy a poner a debatir porque, aparte de ser católica apostólica y re-mona (tais-toi et rap), en una parte recóndita de mi ser le estaré siempre agradecida por algo de lo que obvio no fue partícipe, pero en mis recuerdos así lo asocio, ni modo, así son los mitos y a mí se me creó uno de falsa complicidad con él por mi chiquita linda q.e.p.d. Por lo menos me hace sentir bien que dentro de mi abstracción infantil nunca llegué a confundir al Papa con el Espíritu Santo, ni modo, ahora sí que no comparto la moda actual.

El lunes de la semana pasada comenzó en el consultorio con una serie de indicaciones, la pregunta de si estaba lista para soportar blablablá y mi respuesta marimachona de claro que sí, ya estoy más que listisísima. Más pronto cae un hablador y yo me la pasé desde el miércoles en mi cuarto sin poder moverme hasta el domingo en la tarde con dificultades. Irreal, sigue siéndolo, completamente irreal. El punto es que estoy segura de que fui de las pocas personas que vio todo. Y no exagero si digo todo porque fue todo, todo, todo el proceso mediático que consistía en recurrentes interrupciones de la programación (malísima) de los canales nacionales para ver intercaladamente al rockstar de las noticias, a López Dóriga y demases mientras en recuadro estaba la imagen -que ahora hasta se me aparece en sueños- de la Plaza de San Pedro y las dos ventanas iluminadas. Con repetición de información cada hora porque la imaginación se les gastó o yo no sé. Si digo martirio tal vez suene exagerada, pero casi. Que por qué no leía o le cambiaba de canal. Elemental mi querido Watson: cuando digo no poder moverme implica justo eso, el sencillo movimiento de apretar un botón o darle la vuelta a las páginas de un libro era como tratar de contestar un examen de doctorado en Física Cuántica. Y me adelanto a las preguntas, me moría de pena de pedirle a alguien que no fuera la mami para que me ayudara hasta para eso y si ella no estaba yo veía lo que había; también hubiera podido haber dormido si tan sólo hubiera tenido un poco menos de dolor. En fin, tristemente así es como asociaré este momento histórico, la muerte del único Papa que mis 24 años han conocido.

Lo más gracioso de la feria es que dentro de los amarillos, el blanco le ganó y feo al negro. Ni dieron competencia y ni quién supiera qué diablos con el desafuero, causándole gran enojo y conmoción al Rayito de Esperanza. ¡Cómo son estos medios que siendo yo tan importante en el mundo ni me mencionan! Pues es que la otra esperanza daba más rating y por eso fue mediáticamente más explotada “tu palabra es la esperanza que buscamos tantas almas”, y es que por ahí alguien cercano al Vaticano dijo que si hasta entre los perros hay razas. Yo no sé, sólo amarro navajas. No dudo que sí haya un terrible (por lo mal hecho y las implicaciones que va a traer) complot, en español o en francés, la misma gata. Punto pa’l Peje. No dudo tampoco que AMLO haya violado la ley. Punto pa’l Congreso y el ¿Poder? Judicial. No dudo muchas de las acusaciones que se hacen entre todos, no, no, no dudo que si el río suena. Y es que no hay nada más engañoso que un hecho obvio. Lo que sigo dudando son los argumentos de que al menos él ha hecho algo; que no es igual que los demás que están en el poder; que con esto la democracia corre peligro; de que al menos si roba reparte entre la gente. Si se pareciera más a Frodo tal vez me daría más confianza. Lo que más me molesta es saber que pa’ la ciudadanía no hay punto. ¿Cuándo va a haber punto pa’ los contribuyentes que dan el dinero para los segundos pisos y las pensiones de los viejitos? No. Es un round en el que no se les toma en cuenta, y menos con comentarios como el que hizo ayer el Jefe de Gobierno del D.F: “si hay violencia va a ser culpa del gobierno”. ¿Alguien me ayuda a decirle que él también es gobierno? ¿Qué les pasa a estos tipos? Si es que gallinas que duermen alto, con echarles maíz se apean, y yo que ando de un folklórico. Aún así me impresiona la necesidad que tenemos de CREER. En lo que sea. Y tal vez quien esté mal sea yo y necesite creer más, uno nunca sabe, pero mientras y sin alusión peyorativa hacia el gremio homo, seguiré cantando “Marica Creel, marica el PRI, marica Fox, marica el Pe-je”...

Para colmo estoy inmersa en una guerra en la que me vi involucrada como defensora de las causas perdidas (que no de las perdidas, eso aún no nos consta). En fin, eso será tema de otro post, sólo quiero reiterar que tal vez hayas ganado algunas batallas, pero esto no se acaba hasta que se acaba. Fue tan sólo un interludio bélico por causas de fuerza mayor (o de fuerza menor en este caso) y dentro de nada estaré de nuevo en el campo, así que tiemblen porque pinky power viene con todo y ése, ése y el morado, son mis únicos colores...

domingo, abril 03, 2005

La Telenovela 2 - ¡Buuuuuuuu!

Ana Lucía vivía en una ensoñación de carnaval brasileño en Buenos Aires hasta que salió de bañarse y escuchó la noticia de la mami: era Plan Colombia, qué lindo habla, ¿verdad? Que se comunica al ratito. Y mis tejiditos mentales en portugués con acento argentino se deshicieron de un jalón. No había sabido nada de él después del mail de hacía dos semanas en el que me incitaba a cortarme las venas virtuales. Mi decisión fue no respondérselo porque estaba en exámenes, le iba a escribir cosas fuertes y no era como para estarlo distrayendo así, tampoco soy tan manchada; luego vinieron las vacaciones y como sabía que venían sus mejores amigos colombianos, no quise interferir en su viaje feliz de tráfico acapulqueño (ahí sí que cada quien) en Semana Santa; en el fondo estaba muy malviajada, creo que no sabía bien qué decirle.
Llamó hasta la noche y hablamos hasta la madrugada sin ayudar en lo absoluto a minimizar mi confusión. Le dije, me dijo y nos dijimos sin llegar a mucho. Total que estuvo pensando en mí, busca una relación bien pero está dispuesto y quiere ceder, el problema es que no sabe si algún día yo quiera, no me quiere presionar a decirme cuándo ni cómo, pero tengo que decidir si alguna vez blablablá. Yo sigo con esta tendencia compromisofóbica que está súper in en todos lados menos en el diario de Bridget Jones. Y el miedo tampoco se ha ido. No me asusta volverme a enamorar, volver a creer, el riesgo de que “me lastimen” o de pasar otra vez por el proceso de culpabilidad-saneamiento y demases, eso no importa, es parte del encanto y al final no es un juego de suma cero, al contrario, la ganancia en ambos lados es mucho mayor que la pérdida. Es que es algo más que no sé qué que qué se yo, bueno, sí sé: “¿estamos hablando de lo que todos sabemos, pero que todos nos hacemos?”.
Un himno FUNAR es Quítame ese hombre, y, aunque me gusta mucho, no estoy de acuerdo en que “siempre sí el que llega es muy superior”, creo que quien debe ser mejor es uno, no “la nueva adquisición”; como dice el Alquimista: cuando uno evoluciona, lo hace también todo su entorno. La verdad es que lo mío es pura pose de ardida à la Paquita, quiero mucho a mis ex y los considero personas muy valiosas, si no pues qué bruta yo por haberme enamorado de ellos y no, ya decidí que no me agrada el maltrato y hasta eso no tengo ni de qué quejarme, bueno, con sus debidas proporciones, claro, nobody’s perfect y ellos en definitiva no eran nobody (ok, ok, yo también tengo fea letra, lo acepto). Por eso lo que me da pavor es que no esté lista, porque todavía no me queda claro si ya aprendí, no sé si soy mejor persona que antes (shalalalalá, nota para los distraídos: bienvenidos a Pinkylandia), pero en serio, me llena de pánico pensar que vaya a terminar en un callejón sin salida, sin haber aprendido la lección y fregándome a un niño lindo que ni al caso (C-H-A-L-E, ¿qué me está pasando? ¿A menudo me recuerdas a mí Santa Lucía?). Me da miedo porque necesito conocerme bien, porque mi vida cambió radicalmente y ya no tengo punto de comparación conmigo misma. Aparte, a diferencia de muchas personas, a mí no me desagrada la soltería –que no la soledad, dijo la otra- y, como diría Miguelito de Mafalda, la verdad es que nunca falta alguien que sobra.
Total que mi desconcierto es mayúsculo, así: DESCONCIERTO. Después de horas en el teléfono de larga distancia psicoanalista y oreja roja, Plan Colombia y yo no acordamos nada, más que tomar un café cuando él regrese de viaje para seguirnos convenciendo de por qué es que nuestras intervenciones dentro del diálogo de manicomio que manejamos son las acertadas. Esta semana la concentración académica debía ser importante y todo se fue al demonio cuando Brasil-la-la-la-la-la-la-la-lá dio señales de vida, mezclándose con la reaparición de mi lamento colombiano y mi desacomodo astro-neuronal. Ando peor que Poncharelo y sus dos mujeres un camino. Si es que estos manes me van a volver más loca de lo que ya estoy. ¡Caray, tan bien que estaba yo hace quince años jugando a las Barbies!
Me emocioné cuando recibí la llamada con acento argentino, invitándome a salir pues lo había dejado intrigado con la historia inconclusa de Horacio Oliveira que empecé en el antro por culpa del maldito alcohol, de mis poco desarrollados complejos de la Maga y de mis muy grandes id-e-oteces (por mis ideas, más que nada). Quedamos de vernos al día siguiente después de mi actitud diva deja-ver-qué-día-tengo-tiempo-en-mi-agenda (¡aaaaaaay no Maaaaaaacdo burger!). Tristemente he de aceptar que lo más interesante que sucedió -después del fusilli-, fue el reto a mi memoria para continuar el relato con coherencia. A pesar de ser uno de los hombres más guapos que he visto, ha sido de mis “citas” más aburridas. Y por mucho. Me aburro nada más de recordarla. Bueno, no hay que ser tan negativa, también tuvo sus flashlights, a ver, estoy tratando de recordar, mmm, piensa, piensa, ¿tal vez...? ¡NO, NO! Ni siquiera la mini clase de portugués que tuve o el único instante en el que sólo ÉL se divirtió. Yo no sé en qué mundo vivo, pero casi lloro cuando no sé por qué demonios, una ballena se subió a la mesa del restaurante mientras yo me explayaba en mi propio monólogo: “Noooooo, ¿cómo crees que se murió Keiko? ¿La iban a liberar, no? Seguro está feliz nade y nade por los mares de Islandia o por algún lugar del Mar del Nor... ya quita esa cara, en serio me la estoy creyendo... No es cierto, ¿sí se murió? ¡S-s-s-s-i-i-í se murió entonces!... Ay, no. ¡¿PERO CÓMO?! ¿Cuándo se murió? ¡¿DE QUÉ?! ¡¿POR QUÉ YO NO SABÍA?!” Con la risa brasileña de perdón, no quería deprimirte. Mi primer beso me lo dio Keiko en Reino Aventura antes de ser una potencial ganadora del Óscar, ¡cómo no me va a impactar una noticia así! Y tipo riéndose sin contarme mayores detalles, dejándome con una pena tamaño orca.
Demasiada decepción en dos horas. Bendita sea la ¿carrera de caballos? más importante del mundo de Las Vegas (?) o algo así, que se lo llevó ayer por dos semanas, tiempo perfecto para que la distancia sea el olvido. I am the maker of rules, dealing with fools, I can cheat you blind. Ahora que de Plan Colombia no sé. Va más allá de un simple choque ¿cultural? Estoy grave, ni amiguitas me entienden. Voy a la Alicia Villareal pero quién te entiende, ni tú te comprendes, ni sabes qué hacer. Porque sí, no sé ni qué pensar, ni cómo renunciar a lo bien que me la paso con él, ni cómo explicar el nivel de confianza como conocido de toda la vida y que en ocasiones me asusta (me asusta, pero me gusta, cuando te pones como lobo en luna llena...) o lo lindo que se portó esta última semana en la que pasé cinco días de crisis horrible.
Para cerrar con broche de oro, súper amigo fantástico me hizo azotar duro con su comparación poco agraciada de mí. Sugirió que con mi aversión patológica hacia Marissa Cooper (The O.C.), lo único que delataba era mi deseo de ser como ella (¿¿Peeeerdón??) y que hasta eso ahí la iba llevando: “Acéptalo, Marissa -o Coop, como le dice súper Summer-, sólo te cae bien cuando es impertinente y además analiza su vida amorosa. Después de su primer novio, Luke el ponedor de cuernos, anda con Ryan y se enamora mucho, mucho, cortan y él empieza a andar con otra niña mientras Coop sale con un extranjero cuyo nombre nunca sabremos, pero sus iniciales eran DJ -para estas alturas de la narración yo ya estoy aterrada, a punto de colgar el teléfono, temblando y con los ojos desorbitados-, ¿así o más coincidencias? Si es que todo está escrito, sigues su camino sin darte cuenta, ahora sólo te falta cortar por lo sano con tu propio DJ (que por cierto, bonita pareja con esos nombres de telenovela), después vas a estar tan harta de los hombres que sin saber cómo, vas a empezar a andar con la ex-novia de tu mejor amigo... Biiieeeen, ojalá que sea la mía y así me invitan.” ¡¡¡Aaaiiissshhh!!! No más miedos en mi vida por favor...