domingo, octubre 10, 2004

Al servicio de la comunidad...

Lulú Marina, como siempre al servicio de la comunidad, ha decidido inaugurar esta sección en donde se tratará de dar apoyo a aquellos lectores incautos que han tenido la osadía de plantearme alguna situación embarazosa -¡cómo me gusta esta palabra!- o que contenga el grado preciso de amarillismo capaz de mover las fibras más mórbidas de la condición humana. En el capítulo de hoy se presentará la historia de una chiquitina a quien, por razones de seguridad más que de vanidad, se le denominará La Consentida del Profesor. Ésta es su historia.
Querida Lulú Marina:
Desde que entré a la universidad me ha gustado mucho un profesor. Tuve clase con él en el primer semestre y con el paso del tiempo la atracción física se fue convirtiendo en admiración intelectual. Realmente era algo que no me quitaba el sueño pues estaba convencida de que se trataba sólo de una de las clásicas fantasías... (¿quién no ha tenido un flechazo con un profesor que además de ser guapo tiene ese toque sexy de madurez intelectual?)
Todo estaba muy bien hasta que hace poco me lo encontré en la escuela. Por primera vez me saludó de beso y me sorprendió que recordara tan bien mi nombre y muchos detalles de mi vida que en algún otro saludo de pasillo le había comentado. Me preguntó que qué planes tenía ahora que iba a acabar la carrera, que cuándo planeaba casarme. Simplemente me reí y le dije que por el momento no tenía novio y no estaba dentro de mis planes en el corto plazo el matrimonio. Le sorprendió que no tuviera novio –nunca he sido muy noviera, pero para mi mala suerte él siempre me había visto con alguien- y me sugirió un poco en tono de broma que debía conseguirme ya uno, que volteara a mi alrededor para ver si me latía alguno. Yo inocentemente volteé hacia la ventana por donde se veía un grupo de chavos como de primer semestre e ironizando le dije que no estaba en mis planes tampoco patear luncheras.
Su respuesta es lo que me tiene más confundida pues no sé cómo tomarla. Me dijo que no necesariamente tendría que haber volteado en esa dirección, que había otros escenarios más allá, pero que por lo pronto él estaba muy interesado en escuchar cómo iba con mi tesis y que si tenía alguna duda o algo en lo que él pudiera ayudarme no dudara en ir a su cubículo. Se despidió de mí y cuando se estaba yendo me dijo que de todos modos no lo mantuviera muy abandonado y que cuando quisiera pasara para saludarlo. No quiero pensar de más, pero no me lo he podido quitar de la cabeza desde ese momento. Sé que no está casado y que tampoco me lleva más de una década de vida, pero no quiero que de una idea pase a tener un gran problema o que esté malinterpretando las cosas y el profesor sólo haya tratado de ser cordial.
¿Qué hago Lulú Marina? ¡Ayúdame por favor!

La Consentida del Profesor

Querida Consen:

Deberías considerar seriamente lo de ir a hablar con tu ex-profesor con el pretexto de la tesis, para pedirle algún “consejo”. Trata de actuar de manera indiferente y así te darás cuenta de cuáles son sus verdaderas intenciones. Si dices que no está casado, que es guapo, suficientemente maduro y aparte que ya traías el crush intelectual desde antes, entonces no sé qué estás esperando preciosa. Por lo que veo es un segmento del mercado que aún no has explorado y que en el fondo te mueres de ganas de conocer. Parece que estás nerviosa porque estás haciendo algo clandestino, pero al fin y al cabo ya estás a punto de salir y aunque sus intenciones no sean muy académicas no se trata de un delito, ¿no? Ánimo amiga y deja que el destino fluya, pero dale una ayudadita y quítate ese miedo... Total, ya no eres su alumna.

Siempre, Lulú Marina

11 comentarios:

Alexa dijo...

Jajaja!! De qué se preocupa la consen, su idea no tiene que convertirse en problema... (jaja, que bien suena eso) Eso de salir con profes, y sobre todo al final de la carrera se vale, pueden ser de gran ayuda en la tésis y gran apoyo moral. Qúe buena sección!

Martz dijo...

Querida lulúmarina,
Me siento muy identificada con este artículo, sin embargo, mi problema es mayor: el profe que a mí me tira la onda esta "del nabo". Me siento acosada y no sé qué hacer por que tengo que estar viéndolo frecuentemente!! Ayúdame

Martz dijo...

PD Ojalá fuera yo la Consen del profe.. pero es otra persona

elaleph dijo...

Lulumarina,

Dile a tu amiga que se anime, puede aprender mucho (no de la tesis) los hombres mayores tenemos nuestros encantos.

Ana Lucía dijo...

Querida Martz:
De plano tú sí estás fregada, tienes novio, tu profe sí está del terror y lo tienes que seguir soportando (fúchila y guácala), qué te puedo decir cielo, bueno, podríamos aplicar la de los viernes y llegar a la conclusión estúpida cuando no sabemos qué decir: "siempre hay alguien peor que tú" namás q ahora búscalo xq por cierto, me dijo la Consen que no cambia el lugar ni el profesor, que tú veas cómo le haces, jajajaja. TQ amiga

P.p. dijo...

Jeje... ¿Será una de esas historias "de la amiga, de la amiga, de la amiga"?

;P

Que se aviente, qué más da, seguro una que otra cosilla le podrá enseñar.

Chio dijo...

Lulú Marina: Estoy de acuerdo contigo en que la Consen debe buscar el pretexto adecuado para acercarse al cubículo de un hombre con tantas cualidades como ella lo plantea. Uno nunca sabe lo que puede pasar... Anda y ve mi querida Consen.

Anónimo dijo...

Me falta edad y sin embargo no soy solo la mitad de un sentimiento.
Todo es cuestion de tiempo!!
Atte.
La Consentida del Profesor

Ana dijo...

La mejor frase que he escuchado es que hay que procurar estar en el lugar y el momento preciso, ya sabes cuál es el tuyo?? si no lo sabes, entonces permanece cerca puede que salga mejor de lo que crees. Total por ir a conversar con un ex-profe no pierdes nada, y es lógico si te puede ayudar en tu tesis..

Ana dijo...
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¡Rodrigo! dijo...

... efectivamente, no pierde nada tu amiga en ir...
y más, si el profe es soltero !