sábado, enero 07, 2006

Mi veldá... The Real Po-zi (PozaRica)

*En respuesta a las difamaciones versadas aquí, je, je.
Papirringo moría de ganas de ir a Tajín; por eso se le hizo fácil mezclar deseos en cuanto escuchó que el VicBrother quería playa, claro que la idea que el hermano traía en mente no era precisamente Tuxpan, pero igual fuimos. Yo llevaba unas pre y unas posaditas bastante agotadoras (sin doble sentido), así que ya me visualizaba perfectísimo con una reparadora siestita en el coche: pobre ilusa. Entre los amontonamientos de primos, las imágenes de Mia Colucci en el volante y el juguetito que creyeron los “adultos” del otro coche que era el walkie-talkie para emergencias, pues mi sueño se esfumó. El punto de salida sería Poza Rica, y allí fue a donde (paradójicamente) llegamos. Mi primera caminata local rayó en el absurdo del pensamiento “está bien que se trate de una ciudad chiquita, pero esto ya es el colmo” cuando encontramos a Quack cruzando la calle. Igual estuvo fenomenal la idea de saber que en la noche saldríamos y eso fue lo único que mantuvo mi espíritu arriba después de que mi comida tuviera un plus de cucarachitas integradas que no pedí. Mmmmm. No sé cuántas me habré comido, pero en cuanto me di cuenta de que aquello era un camuflaje de cadáveres, se me fue el hambre al Asia Meridional; algún día daré una cátedra del porqué sólo-a-ti-te-salen-bichitos-y-cosas-raras-en-la-comida, pero simplemente adelanto que mi diferencia con la gente normal es que yo sí me fijo en lo que entra por mi boca...
Así de agotada mental y físicamente como estaba, no me quedó de otra más que echarme un coyotito de casi cuatro horas hasta que don Quacky pasó por nosotros y nos dio un tour por estas costumbres de los estados de la República (qué mal que decir provincia e interior sea políticamente incorrecto) Me apasiona como pocas cosas el que llámese como se llame, siempre habrá algún boulevard o calle de doble sentido para dar el rol, que si se Carrancea, que si vamos a la "Memo", que si Independenceamos, que si dar la vuelta al Paseo del Chairel, ad infinitum... En Poza se da el rol en la Veinte, y esa noche nosotros veinteamos cual veinteañeros sin mayor oficio. Yo insisto, me equivoqué de ciudad, debí crecer en algún sitio donde sucediera eso, donde la gente no tuviera nada que hacer más que salir a la calle a ver a quién se encontraba. Pasado mi éxtasis, fuimos a dar al mirador y por primera vez los vi, y es que de brutos porque la ciudad está llena de ellos, de quemadores de gas totalmente representativos de las zonas petroleras; un zape a quien piense que el sistema energético de este país es eficiente.
Terminado el turisteo por la colonia pemex fuimos a dar al antro llenísimo y sí, se rumora que tengo fuji-genes, pero he de aclarar que no es lo mismo un techo con contenido folklórico y anuncios cincuentones de Colgate que un techo blanco (¡ejem!) Y sólo para desmentir los rumores he de afirmarlo: el mood no podía haber sido más retro, para empezar iba con mis primos y en la carretera el soundtrack oficial era para recordar nuestra niñez-adolescencia así que what is love baby don’t hurt me se iba mezclando con las notas del planeta sufre ya lo tenemos que salvar, así que para el antro yo ya iba preparadísima. Quack había hecho un trato con el VicBro de presentarle a unas chiquitinas y el estrello, cosa que me ardió en el ego porque a mí no se me tomó en cuenta para eso de las presentaciones, por eso había hecho pancho y al Quacky no le había quedado de otra más que darme el avión y sí seguro, allá te presentaré a alguien. Traté de hacerlo discreto, pero mi radar ya empieza a tener fallas de treinteañera en apuros y el mister se dio cuenta, eso sí, tampoco soy de las que le hacen ojitos al primer marinero que iza velas y por mucho frío que una tenga, hay principios básicos que la moralidad de cada quien impone, uno de los míos es sobrepasar el 1.70, así que qué guapo está tu amigo, pero si con tenis estoy más alta que él pues ni cómo ayudarnos, la verdad. ¡Caray, qué mala soy! Discrimino por centímetros, mala, mala (Size does matter???)...
La fiesta terminó con los 6 integrantes originales, con una cuenta exageradamente decente y con la risa por la indignación de Magri, “primero me ponen borracha y luego quieren que haga cuentas”, por eso al día siguiente la cruda de pirámides estuvo simpática. Y es que cuando uno ve las maravillas centenarias que le sobreviven de pie a la selva, se siente fragmentado y no hay palabras que describan. Ese mismo día comimos en Papantla y yo tuve que sacrificar el terrible antojo de acamayas porque sólo quedaban 4 y pues ya qué, total que la comida en el viaje se me complicó hasta que asimilé que lo mío-lo mío eran las cucarachas, si el primer día no las había pedido y me las habían incluido, el segundo me tocaba a mí ordenar de las marítimas y es que soy fan de los mariscos, en especial de los camarones (con lo absurdo y lo mal que se oye la declaración)
Al día siguiente el tour nos llevó hacia el mar, a las playas tuxpanas, pasando primero por una comunidad poco conocida, pero que bien vale la pena: el Castillo del Teayo es una pirámide azteca en plena zona totonaca, con la escalera piramidal más empinada que mis rutas por la Riviera Maya, Teotihuacanes, Palenques, Yaxchilanes, Cholulas, Malinalcas, Xochicalcas, Cuicuilcas, Templas Mayores y demases jamás había visto.
Y después de tanta ruina, yo iba como tal esa última noche de fiesta en Poza, Quack pasó por nosotros en plan Room Service antes de que a mí me diera tiempo de bañarme (¡fuuuuchi!), pero aún así Rexona me hizo el paro y salí con tacones e intenciones indecisas de poner a temblar Poza Rica, la pobre. Pero qué se puede esperar de mí si ya estoy hecha una abuelita y sí, mientras el VicBro se zampó cuatro cubas al hilo, yo no pude ni con un trago, qué decepción. Eso sí, acepto que enloquezco con el acento jarochillo y las expresiones porque ¡ah, la madre!

PD Gracias por el tour, la actitud y el quemón, Quack... Y no, no nos reímos de ti, sólo contigo, no hay que ser....

miércoles, enero 04, 2006

Aviso oportuno: ¡¡Juanga!!

El Master lo sugirió "yo opino que los miembros discriminados del Turibús compremos boletos para ir a ver a Juanga en abril", y a mí no me quedó otra cosa mas que refrendar la propuesta y extenderla a la comunidad. Aparte este año se festeja el trigésimoquinto aniversario de su majestad de las caídas; es necesario participar nuevamente, con más razón que nunca (por favor, si quieren reírse un ratito y ver porqué es necesario ir a su concierto, entren a ver su propia explicación de la caída). Los invito a tomarlo en cuenta y, si están interesados, a votar sobre el día y el precio de los asientos; todo esto a la brevedad posible pues los boletos ya están agotándose y habrá que comprarlos a la de ya.
*Aquí hay una probadita de lo que probablemente será mejor este año y aquí está la mejor foto de la historia, je, je.

martes, enero 03, 2006

El 2006 según el FUNAR (o el año del perro según los chinos)

Como lo indica la tradición navideña del FUNAR, y como lo indicaban nuestras aceleradas ansias de leer lo que nos habíamos augurado el año anterior, la “cena” navideña se engalanó de curiosidad. Llegamos al lugar de siempre, al mismo del año pasado y en el cual nos hemos hecho acreedoras de un título VIP sin precedentes: por primera vez somos oficialmente viaipis en un antro y no gozamos de ningún beneficio, me gustaba más antes que éramos oficiales en acto y no en palabra, una muestra más de que las arrugas pesan más que las ganas de reventar. Así llegó el momento de leer los pronósticos de un año atrás.

FUNAR ayer

La única que le atinó al futuro dosmilcinquero del club fue la Lic, dijo que habría más reven y dejaríamos atrás el capuccino para regresar a los orígenes de grados de actitud y se cumplió; la Sis de plano se creía que ya nos íbamos a enclaustrar en la botella caserona y eso no sucedió; la Cuchis le atinó al día fijo semanal, y yo a que íbamos a cambiar las cubas, mi sugerencia eran martinis, pero tampoco tenía bola de cristal al lado como para prever una reconciliación con el agave o un amor de las locas por los vodkas (hasta rimó)

FUNAR hoy

En el desglose personal la cosa se puso ruda; de las medidas mejor ni hablamos porque la frustración hubiera estado de a kleenex. Así que pasamos a la de tres a la visualización que tenían las demás de cada quien: oh, gran depresión. Entre que todas veíamos a una con su chico y a mí con mi tesis acabadita, el puntaje de atinarle al futuro fue terrible. De adivinas nos morimos de hambre, la única que medio se salvó en eso de la especulación fue la Cuchis, en mi caso le atinó a que iba a tener novio, pero iba a cortar; la Lic fue más específica: vas a tener un novio intelectualón, igual y extranjero, y que la boca se le haga chicharrón, a mí sí me sorprendió. Al parecer la Sis es la más estable de todas porque en el puntaje final sacó un seicesote, después la Lic con 4.5, Yo meroles con 4 y la Cuchis con 3.5... Conclusión: la vida de la Cuchis es la menos predecible y es que todas la veíamos claritito viviendo sola y súper punkie: lo que hacen los Gansitos, verdad de Dios y a recordar se ha dicho.

FUNAR original vs FUNAR wannabe (¡je!)

Del futuro ni cómo ayudarme, sólo digo lo único en lo que se pusieron de acuerdo las tres: voy a tener novio, la tesina y esas cosas básicas de la vida no nos importan. Ni hablar. Creo que una diferencia básica entre el 5 y el 6 es que entendí que uno debe soñar, mucho, mucho, pero que la vida enseña de formas medio bipolares a bajarse de la nube: vamos, que se tiene que soñar con los pies en la tierra y que en ocasiones hay piedritas en el camino que más vale esquivar y no caer con ellas. Porque ahí luego uno se anda aferrando a tropezar de nuevo y con la misma piedra y entonces se da una perdedera de tiempo de a varo, aunque sea con el otro pie. Pero bueno, pasemos a cosas más banales porque con eso de que me ha dado por discurrir evidencias ya voy que vuelo rumbo a la levitación y entonces toda mi argumentación de los pies en la tierra y eso se me cae redondita.

Algo importante es que el FUNAR continúa, con todo; con nuevos temas y recurrencias; con más osos acumulados en la memoria colectiva; con mensajes de madrugada de todas para todas, que si “aish, ya me detuvieron los polis”, que si “no es adal, es jordi, pero ayuda a olvidar cuando no ves la salida”, que si “entons es 1che ca$#%n, todos son = pe ya la pagarán”, y tantos más que me han hecho reír a borbotones. Lo que me sigue asustando es crecer y temo que este año un viaje a Las Vegas me avise que el FUNAR pasará a ¿mejor? vida, a una de matrimonios y esas cosas que qué mello...

Así fue como terminé un año esquizofrénico: con unas ganas tremendas de seguirle dando cuerda a la juventud y jurando que el 2006 temblaría, je, je. Y después de la cena familiarísima caímos en el depa del Panamericano justo para que mi primer gripa sin tés ni aspirinas se me congestionara con la “siesta” de cuatro horas que me aventé, con todo y la mayor confidencia que he escrito: cuatro calzones para ver si con ritualitos algo se me cumple, verde pa’ la salud, rojo ya se sabrá, negro pa’ la imaginación y amarillo que no está de más. Lo de salir con la maleta a darle vueltas a la calle o barrer despiadadamente y cosas de mayor esfuerzo no estuvieron en mi top de supersticiones, tal vez en el 2007 y con menos flojera...

Tómenlo con filosofía, el comentario generalizado es que los chinos nos invaden, pues bien, si en su calendario el año pasado le tocó al gallo, éste viene con actitud canina (puuuuuf, karmas que me esperan y es que ya más perros no, ¡ya no, porfis!), así que no hay de otra chicos y con tres días de 2006 y un atraso de cositas por contar les mando un besote a todos los que dedican su tiempo en estupiditear con moi y les deseo lo mejor para el año del perro, que no es lo mismo que el baile del ibid... ¡Madita gdipa!

miércoles, diciembre 21, 2005

Balance de año

Me releo y no puedo creer el amargue en el que vivía. Hace un año despotricaba contra la Navidad y sus menesteres; me sentía la reencarnación femenina del Grinch y estaba orgullosa; me urgía que se acabara el 2004 porque inocentemente creía que ése había sido el peor-año-de-mi-vida, pero el destino es muy sabio y da cachetadas con guante blanco soba soberbias. Por eso, porque ya no me vuelve a pasar, aquí están mis 25 puntos que reivindican el 2005:

  • Aprendí que uno puede ser inmensamente feliz aun con una enfermedad degenerativa e incurable™.
  • Obtuve un diploma en Seguridad Nacional (ironías de la vida)
  • Pensé estar enamorada, pero era pura necedad: el amor no existe, el amor no existe (etsixe-on-roma-le). Sólo cambié Animale y Minotauro por Jean Paul Gaultier.
  • Salí cuarenta segundos en televisión nacional (con llamado y toda la cosa); y no fue para saludar a mis papás o en un reality show, si hasta por un momento me sentí inteligente.
  • En menos de seis meses perdí a mis abuelos, a mi tía y a mi perrita, pero gané cuatro estrellitas y el uso legítimo del cerebro para recordarlos a perpetuidad.
  • Tres amigos se casaron, algunos más anunciaron sus compromisos e incluso ya hay una nueva generación que está por nacer...
  • Me costó trabajo, pero al final entendí que la inutilidad no significa no poder caminar, no poder apretar un botón para cambiar el canal, no poder lavarse los dientes, no ser capaz de moverse... la inutilidad es otra cosa y le agradezco a Dios o a lo que sea que me haya dado la oportunidad que muy poca gente tiene de ser discapacitado y de enfrentarme a un miedo de a de veras, uno de los de futuro y presente, y por primera vez a entender el dolor físico, ése que te prohíbe hasta dormir y te vence al grado de sentir debilidad espiritual y desear no existir. Que me haya hecho conocer la soledad de verdad, no esa que de pronto a uno le da por sentir cuando lo cortan o esas tonterías de desamores; no, la soledad de saber que nadie entiende, que nadie siente y que nadie va a estar para siempre; que las enfermedades de verdad no se pueden compartir más que con uno mismo de por vida. Y después dejarme el silencio con esos sentimientos que terminan poniendo las sonrisas más grandes porque yo con mi soberbia magistral difícilmente hubiera podido agradecer y apreciar tanto sin este reto, porque este año aprendí que la vida no castiga, sólo desafía y mi carrera de obstáculos parece amateur.
  • Viajé mucho, mucho y padre, padre.

  • Me reconcilié con el tequila al punto del matrimonio, porque con él sí me caso.
  • Conocí gente maravillosa: hombres, mujeres y bestias (jeje) que estuvieron un ratito a mi lado o de plano ya se instalaron en mi panorama. Pesqué como las grandes, sin anzuelos, así nomás, con todo y extravagancias (¿strip qué? ¿otro extranjero?) y me rehusé al compromiso también: como las grandes.
  • Fui a muchos conciertos, muchos, muchos, padres, padres.
  • Perdí las llamadas de madrugada y la obsesión que por más de un año le duró al Turista (y me dolió en el ego saber de la novia y su respuesta "pues porque no te dejaste, pero yo estuve apuntado") Snif, snif, de ardida contesto que aprendí a andar en moto y comprobé que soy fanática del acento colombiano... Y después descubrí que salir con más de cuatro personas a la vez puede llegar a desquiciar al cerebro más cuerdo si no se vive en Marte con días de más de 24 horas y semanas de más de 7 días...
  • Fui víctima de los pronósticos de una adivina; pero lo único certero en mi vida es que ya estoy más cerca de los treinta que de los veinte (tssssssss)
  • Me sentí rockstar venida a menos: tuve fans y los perdí... ¡¡¡Buaaaa!!!
  • Me convertí al yoguismo al borde de creerme el saludo del sol cual Juan de la Barrera con su banderita.
  • Me pusieron una dieta con notita mental a la hora que pregunté cuánto tiempo me iba a durar mi privación y es que no, mi reina, tu dieta ya es un estilo de vida, ni pienses que si te sientes mejor... Y yo que siempre me negué, ya hasta le agarré cariño al sushi y me pongo en mi papel con la cara de fuchi cuando paseo por esta ciudad invadida de vacas.
  • Sin estarlo buscando porque las terapias me han ofuscado las mañanas, coticé para trabajar como diputada (di pu... ¿qué?), para una empresa de cabildeo, para una revista de quinceañeras y para una empresa de telecomunicaciones. Y yo le agradezco a toda la gente que pensó que mis servicios serían útiles, gracias por tener más fe en Ana Lucía que la propia Lulú Marina.
  • Descubrí que tengo muchos angelitos de la guarda, pero jamás uno tan real como la mami porque este año volví a ser bebé, muy a pesar de mis ínfulas de diva.
  • Cometí muchos errores, uno de ellos tal vez sea el peor de mis veinticinco veranos, pero agradezco la capacidad de pedir perdón desde el inconsciente y de medio levantarme.
  • Soñé con una ciudad de la que me enamoré, y reafirmé el cariño que le tengo al caos en el que vivo...

  • Agradecí como nunca la palabra amistad: el segundo pilar de mi vida.
  • Comprendí que por mucho que me aferre y que el Aparecido insista en llamarme así, ya no soy una niña, pero me niego a referirme en primera persona como mujer, aunque la edad, las arrugas, el Mitofsky y la vida insistan en apelarme de tal modo.
  • Tengo más pecas y más arrugas en la cara. Conclusión: tuve mucho sol y muchas risas.
  • Lloré mucho, por mucho fue el año en el que más he llorado, pero también uno de los más felices y al final sonrisa mata carita, carterita y choro...

Gracias a todos por leer mis disertaciones y por haberme acompañado en este año de página rosa; ya sé que faltan dos semanitas pa’l cambio de numerito en el dos mil, pero es que con este frío a uno le da por reflexionar y pues aprovechando, ¿no?

miércoles, diciembre 14, 2005

Like a friend!!!


Which British Band Are You?
¡Qué bien! Aparte una de mis canciones favoritas es suya. Soy feliz:
Don’t bother saying you’re sorry, why don’t you come in, smoke all my cigarettes again. Every time I get no further. How long has it been? Come on in now, wipe your feet on my dreams. You take up my time like some cheap magazine, when I could have been learning something, oh well you know what I mean.
I’ve done this before and I will do it again. Come on and kill me baby while you smile like a friend. Oh, and I’ll come running just to do it again.
You are the last drink I never should have drunk
; you are the body hidden in the trunk. You are the habit I can’t seem to kick; you are my secrets on the front page every week. You are the car I never should have bought; you are the train I never should have caught. You are the cut that makes me hide my face.
You are the party that makes me feel my age.
Like a car crash I can see but I just can’t avoid. Like a plane I’ve been told I never should board. Like a film that’s so bad but I’ve got to stay till the end.
Let me tell you that it’s lucky for you that we’re friends.
¡¡Wow y recontra guau!!

martes, diciembre 13, 2005

Reciclaje

Se supone que es la imagen referente al reciclaje, bueno, que incita a depositar los envases vacíos de vidrio en ciertos dispositivos cuya carencia se hace evidente en este país de las mil maravillas (menos esa) No llevábamos ni una copa terminada, es más, apenas estábamos en la barra esperando que nos dieran mesa: la excusa de la ebriedad no puede ser utilizada. Aburridas no estábamos, eso seguro, tal vez el degenere neuronal se debió a que yo tenía el misil en la cara, así que me dio por analizar el simbolito: “parece más como si en lugar de gasolina sugirieran el uso del bacacho pa'l coche”; pero la Sis mató cualquier filosofía abstracta con una pregunta “¿no son unas pompis?” No puedo dejar de reír, no sé si algún día pueda; había prometido no hacer referencia, pero no me aguanto, lo siento Sis...
* El simbolito es el de la izquierda: una mano, una botella, un orificio (el del dispositivo que recopila materiales vítreos) Perdón si no se alcanza a ver bien, se hizo lo que se pudo.

jueves, diciembre 08, 2005

Kitsch

Kitsch: popular decorative objects, writing, etc., that pretend to be art but are silly and worthless. (No encontré definición en español, se me perdona)
Con los tres últimos lugares que visité de viernes a miércoles no me queda más que quedarme con la idea de que mi vida se está haciendo medio kitsch... Bueno, a decir verdad el primero era un poco más minimalista, pero nuestra fiesta fue mayoritariamente conceptual, tanto, tanto que hasta terminó onda fetichista con todo y fijación pedestre. De pena ajena, la verdad, pero pues ya qué, cuestión de confianzas y de risas gay-lussacs con el baile de los pies hermanitos-lelos...
El del sábado superó mis expectativas, todo el mundo hablaba de La Perla por aquí y La Perla por allá, pero tenía que ser hasta el cumple del Friend que lo conociera y créanme, si son de mente abierta, es un lugar al que vale la pena ir... Es más, es un lugar al que definitivamente hay que ir.
Paradójicamente lo más kitsch del miércoles no fue el lugar (y vaya que yo iba hiper alerta a conocer el sitio que hace réplica del nombre del santo de los narcos, y bueno, con eso de que está tan de moda la onda "reina del sur", pues apoyé la moción a la de tres, igual también vale la pena ir) Según la definición del diccionario, mi blog también podría definirse como kitsch -y ya ni hablar de la autora del mismo-, así que una reunión con mis blogangs no podía sino desembocar en el mismo concepto. Se me culpa de haber iniciado una conversación, pero por Dios, el ingenio de estos tipos rebasa cualquier predicción surrealista. Y si no me creen pues no importa, yo tampoco puedo creer la fiesta del señor don Febenísimo según el Conde. O el tardío arribo del Master con la actitud más ibid de la noche: cambiarnos por un mago no puede tener otro adjetivo, desde luego...

miércoles, diciembre 07, 2005

Justicia divina II (no es lo mismo Wonderwall que WonderBra)

“Quiero que esta noche sueltes toda esa alegría que ya no puedes guardar. Deja que tus sueños sean olas que se van libres como el viento en mitad del mar. Creo que la vida es un tesoro sin igual, de los buenos tiempos siempre quiero más.
Soy como el agua del río y por el camino me dejo llevar, porque aprendí que la vida por todo lo malo algo bueno te da.”
No sé qué fue lo mejor, si la anécdota y nuestros auto coco-washes (“en un año nos vamos a estar riendo de esto”), o la ironía de Oh-oh-oh-Irerirerie al relatarle al secretario de la embajadora que inquiría sobre nuestros “ligues” franceses y la noche que nos había abandonado para emigrar al invierno:
“Ahora, en cuanto a la reseña del sábado en la noche...mmm... ¿cómo te explico? Fue toda una noche de glamour. Nuestra embarcación era un yate privado a todo lujo que llevaba por nombre el "Bonanza". Hubieras visto, tenía alberca interior (sin agua, pero ¿quién la necesita?), música en vivo (con los últimos éxitos del momento, tales como "no te metas con mi cucu" y otras melodías interpretadas por la Orquesta Sinfónica de Caleta) y la crema y nata de Acapulco estaba allí. Obviamente nosotras íbamos por invitación de los franceses, pero en cuanto abordamos nuestra lujosa embarcación, nos olvidamos por completo de ellos y nos enfocamos a todos los galanes metrosexuales que abundaban allí (por cierto, ¿sabías que las playeras fluorescentes que dejan al descubierto pelo-en-pecho y pelo-en-sope son lo último en moda masculina para esta temporada según la revista Maxim?) El único problemilla es que, mientras nosotras ordenábamos en el restaurante-bar algunos bocadillos del menú (platillos delicatessen como pizza à la lonchibon o soup à la Maruchan), los franceses se bajaron del barco y nos dejaron allí. Claro que a nosotras no nos importó mucho, así que nos limitamos a saludarlos graciosamente desde cubierta y regresamos a nuestra fiesta, que estaba de lo mejor. Hubo de todo un poco, pero te imaginarás cómo estuvo nuestra noche: ligamos de lo lindo, comimos y bailamos hasta entrada la madrugada. Las que mejor se la pasaron fueron la Güera, que descubrió su alma de marino (ya verás las fotos), y la excelentísima embajadora, que puso en práctica sus dotes diplomáticas fungiendo como anfitriona de la delegación japonesa (a todas nos sorprendió con la fluidez de su japonés: "Taka-takas, bienvenidos al Akatiki, kie-ren te-ki-lá o vod-ká?"); pero en general todas estuvimos muy a gusto.”
Que se te va pasando el tiempo mujer, y que la vida se te va; sólo te pido que te vuelvas de verdad y que el silencio se convierta en carnaval. Yo era de las más emocionadas con la idea, no sé qué me había imaginado, pero sí sé que hasta me hacían burla por la falta de discreción cuando decían no voltees y yo me giraba completita para mirar a los muchachillos (casi casi como el brindis de su nacionalidad: a los ojos); por eso cuando se hizo la votación yo fui de las pocas que desde el primer instante lo tenía muy claro: ¡vamos chicas! suena de ensueño: barquito, fiesta y tequila por tres horas con vista del puerto: paraíso puro. ¿Por qué será que te quedás adentro, mujer? No te quedes que acá afuera es carnaval; carnaval toda la vida y una noche junto a vos, si no hay galope se nos para el corazón...
Let´s go girls! I'm going out tonight, I'm feelin' alright, gonna let it all hang out... Fue así como en una acicalada express nos encontramos en el puerto con la banda gala y hasta con los amigos de la Cuchis (“yo te conozco, tú estudiabas en tal, es más, eres amiga de Fulanito...” y nosotras que justo esa noche hubiéramos querido pasar desapercibidas, terminamos patentando el oso) The girl’s need a break, tonight we’re gonna take the chance to get out on the town. Todo iba perfecto, la noche divina, la actitud, el mar... We don’t need romance, we only wanna dance; we’re gonna let your hair hang down. El Bonanza no era como lo habíamos imaginado, pero igual veníamos con los francesillos y nos la íbamos a pasar bien, ¿no? The best thing about being a woman is the prerogative to have a little fun and... ¿Quién iba a pensar que alguien desde el camino venía vociferando lo que se convertiría en una tragedia? Ese “tengo hambre” terminó jugándonos la mala pasada del contagio y del atasque, porque antes de siquiera zarpar, nosotras ya estábamos ordenando lo que se dejara (jochos, sopas, papas), incluso antes que alcoholes. Por eso cuando llegaron las locas a decirnos quién sabe qué (“hay que bajarnos rápido del barco porque falta gente y mejor nos vamos con todos en el que sale a las once”), nosotras las escuchábamos poniendo cara de what y espérame tantito, ahorita sale mi sopa. De hecho captamos hasta que ya ni nadando hubiéramos llegado al muelle y no nos quedó de otra más que convertir la canción del viaje en un himno a la decepción con todo y entonación de chica dorada: Tengo una mala notizia, eshte barco ya zarpó; yo quería ir con los franceses y tú y tú, te quedashte a tragar. No quiero que me perdonesh, y no me pidash perdón, no me nieguezzz que te mareashte. Todo, todo eshto, todo eshto fue un error, guo-o, todo fue un error...
Claro, a la sexta chela y rolándonos entre el primero y segundo piso, el viajecito dejó de ser tan fastidioso y hasta agarramos la vibra voy-a-decir-que-te-quiero-suavecito,-suavecito y al ratito me-dijeron-ya,-amo-el-rocanrol-esta-noche, con todo y la onda no-te-metas-con-mi-cucu; lo peligroso era cuando el público iba todos para abajo, todos para arriba, o tipo izquierda-derecha, left-right porque yo sentía que el Titanic se quedaba sin ritmo ante la hundidera. “¿Fueron al Baby, al Palladium, Alebrije? ¿o qué, qué hicieron después?" Preguntó al día siguiente el amigo de la Cuchis y yo, en vez de sumergirme a hacer bucitos en la alberca, respondí sin el menor pudor: no, no, sólo los vimos desde el barco... Ah, pero comprobamos las horas de clases de japonés de la embajadora-san que, con la mayor de las humildades afirmaba “ay, no, hablo pésimo, sólo sé tres palabras”, pero yo no creo que se pueda entablar una conversación de dos horas alternando manzana-plátano-pera. Today is gonna be the day that they're gonna throw it back to you. Y estoy convencida de que todos nuestros osos son meritita justicia divina, sino pregúntenle al pobre chofer del taxi que intentaba por todos los medios taparse el oído cuando 6 mujercitas hacían como que cantaban gritando: and after all, you’re my Wonderbra!!
Yo no sé por qué razón cantarle a ella, si debía aborrecerla con las fuerzas de mi corazón. Al día siguiente la falta de cruda dominical nos inspiró al levantamiento solar y a hacerles la ley del hielo a los franceses, pero eso sí, dando espectáculo digno de las ballenas que atestiguaron nuestros ojitos (¡sí!, ballenas en Acapulco, súper lindas que se aparecieron para que no nos sintiéramos gordas), y es que necesitaríamos como ochenta sesiones de gimnasia cerebral y sepetecientas mil horas de Mozart para recuperar las neuronas que se ahogaron en cloro por nuestro nado sincronizado. Porque yo en el amor soy un idiota que ha sufrido mil derrotas, que no tengo fuerzas para defenderme. Y era como el mejor chiste y un-dos-tres-arriba, piernas, derecha, izquierda, vuelta, cabeza. Todo fue así, asimismo fue, todo fue por ella; yo era capaz de subir al cielo, para baharle un montón de estrellas.

En el recuento de los daños creo que perdimos cuatro caderas, una playera que se interpuso a la advertencia (¡no vayan a manchar mi coche!), muchas paciencias y las apuestas para ver dónde estaba el accidente que cuatrocientos kilómetros atrás nos habían anunciado haciéndonos creer que el tráfico de regreso tenía su razón de ser. Si no dudo hasta que la panista que manejaba fuera pensando “llamen al Peje, que le pongan un segundo piso a la carretera (ay no, eso no hay que decirlo ni en broma)”, mientras las cuatro de atrás continuábamos con las coreografías, ahora sin mover las caderas porque esas estaban unidas bajo presión, fue tal la conexión que no dudo que por eso las extrañe tanto, a pesar de que nos hemos visto más en las últimas dos semanas que cuando estudiábamos juntas... ¿Justicia divina?