miércoles, febrero 22, 2006

Lo que ellas quieren

When you think we're lost we're exploring; what you think is worthless I'm adoring. You don’t want the truth: truth is boring. Era de madrugada cuando quedamos de vernos; salimos mucho tiempo después porque de plano no cabíamos en la camioneta y tuvimos que sacar al pequeño ingeniero que tenemos adentro para aconsejarnos el acomodo óptimo y terminar rebosando entre maletas, sleepings, refrescos, botellas y víveres. I got this fever need to leave the house, leave the car, leave the bad men where they are, I leave a few shells in my gun. “Un fin de semana sin hombres” era el eslogan del viaje y tal vez por eso los estrógenos se nos salían por los ojos cuando el pobre vaquerito tuvo a bien relucir en el paisaje campirano al lado del lago, y sí, como buena predicción tal vez fue el último espécimen que vimos en nuestro claustro de lago y montaña. Stop me staring at the sun!
Las cabañas eran como un sueño hecho realidad en medio de un paisaje de cuento de hadas. El Ladie’s Night no se cansaba de repetir “esto es vida” a cada brindis, y como la vista no cambiaba y nos hacía sentir princesitas, seguíamos brindando cada que decíamos que aquello era la vida que nos merecíamos, cosa que explica el temprano final de la fiesta del primer día: el ritual había dado inicio antes de la una de la tarde. Yo había sido la más remilgosa porque quién va a encender el asador; qué va a pasar cuando nos encontremos algún bichito de esos de insecticida; ¡maldición!, no traemos saca-corchos; cómo vamos a encender una fogata; quién va a remar; zafo manejar en carretera... Puf, todo un higadito, me confieso, y más porque me creí los clichés, pero las chicas superpoderosas me dieron una cachetada con guante blanco y me enseñaron que a los hombres no se les necesita, nomás se les quiere, je, je. “Un pequeño lujo, pero creo que lo valgo”, algo así.
Voy a curarte el alma en duelo; voy a dejarte como nuevo. Y todo va a pasar, pronto verás el sol brillar. Tú más que nadie mereces ser feliz. Nicorette manejó como las grandes; Karlita mató al bicho horroroso que invadió mi privacidad en el baño (y no insistan, no era una hormiga, era algo con más de milnovecientoscuarentaydos pies); y mientras la embajadora y yo buscábamos las cervezas-hielos en el pueblo más cercano (y esperábamos diplomáticamente a que las vacas nos dejaran pasar por la ¿carretera?), las chicas tenían listo el asador y mi sorpresa de no poder creer que ellas solitas, wow; yo insistía, no vamos a poder con la fogata, eso es de girl scouts y que yo sepa ninguna, pero estas niñas de sorpresa en sorpresa, incluso encendieron la chimenea de la cabaña, todas campiranas. Ya vas a ver cómo van sanando poco a poco tus heridas. Eso sí, ni se crean que yo me quedé atrás: hice el postre de la sandía (por mi culpa, por mi culpa), ayudé a leer las tablas de moisés, es más, se me recuerda por haber sido la única criptógrafa que entendió el mensaje días antes, y... casi me acabo la botella de tequila, y tal vez por eso mi lucidez terminó en su antónimo y me llevé el premio a la obviedad 2006. Ya vas a ver cómo va la misma vida a decantar la sal que sobra del mar.

Lo que pasó, pasó, entre tú y yo. Lo que nos quedó claro es que nunca es bueno jugar yo nunca-nunca antes de la media noche, como de Gremlins porque eso hizo que para las seis de la tarde ya tuviéramos perdidos a dos elementos y a mí me dio por hacerla de vocero, con un entendimiento casi, casi de tercer ojo. Es una asesina, ella conlleva la medicina engañadora que te envuelve y te domina. Todas se preguntaban qué había querido decir la Manzana cuando alguien le había prohibido irse a caminar por el bosque debido a la oscuridad, que se esperara y luego la acompañábamos, pero yo fui quien le entendió clarito y su comentario no pudo haber sido más lógico para mi nivel de naufragio neuronal: no, Manzanita tiene razón, es mejor que vaya de una vez porque ya hoy no va a amanecer hasta mañana. Una abusadora. Obviedad número uno. Ella como sabe te devora y si no tienes experiencia te enamora.

No recuerdo si sí caminó; es más, no recuerdo cómo las que medio sobrevivimos nos instalamos alrededor de la fogata. De lo que sí me acuerdo es de las historias de terror frente al lago Zirahuén que namás nos dejaron pensativas y sin un gramo de susto, por eso tuve que desquitarme con Chío-San gritando en medio de la noche para asustarla, y créanme, lo logré varias veces y sigo riendo.

Feel the love Generation. El día siguiente me sorprendió con agua helada-que-viva-el-campo y con una aseveración más a la diferencia de género. He viajado exclusivamente tanto con hombres como con mujeres, la diferencia es palpable simplemente en el desayuno: corn flakes con bacacho vs juguito, huevos, frijolitos, café, yogurt (el FUNAR es casi como viajar con hombres así que no cuenta). Después de un desayuno así de kilométrico, las energías estaban al tope cuando bajamos del cerro al lago y nos trepamos en las lanchas. Súper atléticas remamos y remamos, todas nos peleábamos por tener el timón, nuestra condición física rayaba en el olimpismo y para no hacer quedar mal a los tres patos que teníamos de espectadores, nos dejamos llevar por la corriente que increíblemente nos llevó a buen puerto después de un paseo mitad relajación zen y mitad stress post-traumático (¡la lancha se está desinflando! Sepárenlas, nos hundimos)

Después de un día de somos los exploradores y venimos a cortar las flores, la cabaña nos supo a gloria y las evidencias continuaron con mi aseveración de que Timor era Timor (en el fondo mi comentario no era tan tonto como parecía, sólo por la injerencia de la botella Azul que tenía al lado se me quitó mérito, pero créanme que lo que quise decir es que Timor significa Este y en realidad se llama Timor-Timor porque es el Este del Este y no hay ni albur y sí, ya sé, calladita...), hasta la fecha se burlan de mí, como la Manzaniurka “a menos de que Timor deje de ser Timor, yo sí voy al desayuno de ex-alumnos”. ¡Aaaaaarggggggh! Moraleja, nunca traten de ser culturosos entre internacionalistas, no deja nada bueno... Por eso mejor, como diría Irera, nos pusimos a jugar nuestro vengativo y hostil -pero eso sí, muuuuy diplomático- juego de UNO, “con todo respeto... te c#!%$@s y COME CUATRO”, “uy, perdón, no es nada personal, pero SALTO”. Mi dulce niña, na, na, na, tú me fascinas. Y con tanta hostilidad secuestramos a la embajadora porque teníamos que afinar los últimos detalles del aquelarre y la sorpresa fue como de película gringa, tan cursi que casi lloramos entre el círculo de luces de bengala en medio de la oscuridad, la lectura del Decaladie's (malditas drogas) y la entrega de recuerdos oficiales que se van en valija diplomática directito a Sudáfrica.

Se cansó de esperar acostada en la cama, yo llegué muy tarde, ya ella dormía, otra vez que se queda con ganas, otra vez que le amargo la vida. De esa noche sólo me puedo quejar por haberme sentido novia de pueblo, no se vale que la dejen a una como alcohólica bebiendo sola y que se les acabe la pila así nomás. Ella necesita que duerma en su cama, que cene en su mesa, que sueñe en su almoada. Sí, yo entiendo que ya eran las 5, pero si nos teníamos que despertar a las 7 ya pa’ qué dormir, ¿no? Ella necesita que suba en su cuerpo, me mueva y la bese, se muere de ganas. Por eso se entiende la histeria colectiva en la parte trasera de la camioneta (atrás se siente más, decía Irera como tratando de controlar los kilómetros por hora de la conductora estrella), y se entiende también que a mí cada vez se me confunda más con un varoncito, esperando desesperadamente a que las mujeres terminaran de ver todas las tiendas de Pátzcuaro y sólo compraran... ¿al final qué compraron? Se cansó de esperar recostada en la cama... ¡Mujeres! O con mi cara de asco cada que el teléfono sonaba y hola corazón, (iiiii-uuu), epidemia de cursilería porque casi todas comprometidas con el amor, ¡que Dios nos ampare! Así que quedamos tablas, ellas rudas rudas pa'l fuego y sus menesteres y yo bien machín haciéndole fuchi a la voz de niña de cinco años con la que respondían estas lurias cada que sus corazones les hablaban, y al final sí es cierto, a los hombres no hay que necesitarlos, como no hay que necesitar un lujo y a veces es bueno gritarles, como le gritamos a Moi, el único macho que nos visitó para desprestigiar al sexo porque qué falta de educación canina eso de marcar el territorio en la plantita al lado del asador...

domingo, febrero 19, 2006

Lucía Sinfónica

“Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia, pero su tren vendió boletos de ida y vuelta: son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas, en un rincón, en un papel o en un cajón. Como un ladrón te acechan detrás de la puerta. Te tienen tan a su merced como hojas muertas que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve.”
La mami y tía se enloquecen con él. Son fans desde el ’68, cuando antes de ser tan conocido venía a estaciones de televisión que nadie veía y a conciertos a los que pocos asistían. Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar; pasar haciendo camino, camino sobre la mar. La primera vez que lo escucharon fue en vivo, porque las invitaron tras bambalinas a un programa, y las cuatro mujeres de la casa salieron fascinadas: mis abuelas diciendo que para ser catalán ese muchacho era muy inteligente y simpático, y tía y mami enloquecidas por su físico y las letras de sus canciones. Hace algún tiempo en ese lugar donde los bosques se visten de espinos, se oyó la voz de un poeta gritar: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Dos años después, cuando él ya era un junta-multitudes y la mami una chica-ibero, una tarea los unió nuevamente. Murió el poeta lejos del hogar, le cubre el polvo de un país vecino; al alejarse le vieron llorar: caminante no hay camino, se hace camino al andar. La misión para pasar la materia era entrevistar a alguna personalidad, al equipo de la mami se le hizo fácil colarse en el hotel donde el cantautor lucía sus primeros años de diva; tal vez por lástima les concedió la plática cuando los de seguridad estaban a punto de echarlos. Cuando el jilguero no puede cantar, cuando el poeta es un peregrino, cuando de nada nos sirve rezar: caminante no hay camino, se hace camino al andar. Gracias a eso ella siempre lo recuerda tomando whiskey, fumando y siempre muy divertido. Por eso este concierto sí estaba planeadísimo con días que contaban meses de anticipación. Golpe a golpe, verso a verso; golpe a golpe, verso a verso...
Era la primera vez que yo lo escuchaba en vivo, y por si fuera poco, acompañado de la Sinfónica Nacional, no quiero ni contarles lo que es escuchar Mediterráneo o Carrusel con Orquesta, a punto estuve de infligirme una depilación de la emoción. Serrat es grande entre los grandes y supongo que por eso se rió cuando la mujer de atrás a la izquierda le gritó, “¡hazme un hijo!”. Y pude palpar porqué es que el tipo se ha convertido en un clásico que sobrepasa la inteligencia de sus poemas ya que bien pudo haber sido comediante si no hubiera tenido el don de la composición. He de aceptarlo, me reí sin elegancia y a carcajadas cuando describió a ese señor bajito, rellenito, bigotudo y de mala leche que terminó exiliándolo; cuando explicó la historia del tiempo en que compuso “Tengo veinte años” y porqué ahora tiene que cantar hace veinte años que digo que hace veinte años tengo veinte años; cuando encendieron las luces del recinto para agradecerle al público y su cara de susto “vaya, esto es lo que yo llamo llevar las consecuencias del pecado original al extremo”.
Crucé por la niñez imitando a mi hermano, descerrajando el viento y apedreando al sol; mi madre crió canas pespunteando pijamas, mi padre se hizo viejo sin mirarse al espejo, y mi hermano se fue de casa, por primera vez. Y no puedo más que respetar a un ser humano que es capaz de tomar lo vulgar de la vida y hacer poesía de ello, o de cosas trilladas y básicas como el amor. Y entre cuatro paredes y un techo se reventó contra su pecho pena tras pena; tuve entre mis manos el universo e hicimos del pasado un verso perdido dentro de un poema. No puedo más que admirar a quien me pone a pensar (hasta mis detractores aplauden por eso) con cada estrofa en un nuevo significado al paso del tiempo. Mírame, soy tu amor, regresé. Le sonrió con los ojos llenitos de ayer, no era así su cara ni su piel: tú no eres quien yo espero. Y se quedó con su bolso de piel marrón y sus zapatitos de tacón sentada en la estación.
Pero yo tengo mi favorita entre las favoritas, y es que una de las canciones que están en el top 3 de mi vida es suya y mía por haberle puesto mi nombre, meritito negocio de ego y debilidad. Por eso cuando se estaba despidiendo y el gentío gritaba que cantara “La Fiesta”, yo mentalmente rogaba por mi propia petición, dicen que la fe mueve montañas y lo creo porque tantas ganas tenía de escuchar en vivo la canción que parecería que sólo escuchó mi plegaria interna por encima de los gritos de las otras 9,999 almitas que llenaban el lugar. ¡Gracias Serrat!
P.D: Yo pido sin el hijo (je, je)

Vuela esta canción para ti, Lucía: la más bella historia de amor que tuve y tendré, es una canción que se lleva el viento pintada en mi voz, a ninguna parte, a ningún buzón.
No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí; perdóname si hoy busco en la arena, esa luna llena que arañaba el mar.
Si alguna vez fui un ave de paso, lo olvidé para anidar en tus brazos; si alguna vez fui bello y fui bueno fue enredado en tu cuello y en tus senos; si alguna vez fui sabio en amores, lo aprendí de tus labios cantores; si alguna vez amé, si algún día después de amar amé, fue por tu amor, Lucía.
Tus recuerdos son cada día más dulces, el olvido sólo se llevó la mitad, y tu sombra aún se acuesta en mi cama con la oscuridad, entre mi almohada y mi soledad.

jueves, febrero 16, 2006

Fan de acampada

¡¡¡Un, dos, tres....CATORCE!!!
Argumentos van del apoyo al rechazo, yo me cansé de luchar por una fecha que no me significa nada, pero cómo le hago para decirle no a la mami cuando me pide que la acompañe a comprarle un pastel al papá y a éste cuando me pide que le compre en su nombre algo lindo a ella. Más que aceptación ya tengo un nivel de resignación absoluto ante la celebración. Pero hay solteros amateurs a quienes todavía les duele en el recuerdo el Día del Amor y la Amistad y por eso se trasladó el martes de cine en casa a las chelas del Pata. The heart is a bloom, shoots up through the stony ground. There's no room, no space to rent in this town.
Mi humor andaba disparejo por culpa de esta gente que cree que las batallas perdidas se ganan con chocolates. Me da no sé qué el hecho de pensar que mi español no les queda claro, incluso apliqué el último recurso aconsejado por Chio-San, pero mi credibilidad fue mínima, “ya neta, neta no me busques: tengo sida”, no sé porqué ninguno me creyó, hubo quienes se rieron, aún así era como para que hubieran captado el mensaje. Igual no sé qué sentir ni de ellos ni de mí, sólo me figuro que la mercadotecnia les habrá puesto en el camino mi recuerdo para felicitarme: me llamas porque somos buenos amigos, ¿verdad?, afirmaba yo tajante; nada de amores, nada de color rojo ni en los granitos de la cara, aunque amiguitos argumenten que se vistieron en ese tono como huelga ante el día a-já. The traffic is stuck and you're not moving anywhere. Un día como cualquier otro, si acaso algunos tenemos el privilegio de festejar al soltero profesional, aquel que como yo mera no se deja sonsacar por el chantaje de saber que de sus 25 años de vida artística, sólo dos los ha pasado con novio y créanme, los recuerdos de celebración tienden a cero. Si es el día de San Valentín que lo festejen a él, a mí que ni me metan...
Pero las obsesiones que empiezan a dar sustos del tamaño del miedo y tienen tintes de película gringa de terror, se encargaron de hacerme aventar mi buen humor ante el empalago porque tipo no sólo habló para felicitar, sino que invitó. ¿U2? No soy tan, tan fanática de acampar, pero U2 es U2. El dilema llegó a amiguitos que me hicieron comprender el sentido del día: un buen soltero profesional posee un gran arsenal de amigos. You thought you'd found a friend to take you out of this place; someone you could lend a hand in return for grace. Por eso vi la luz al final del túnel cuando Kiddo se desesperó: “¿todo tu lío es porque no le quieres dar alas al tipo si vas con él al concierto? Ps ven conmigo”. Y yo que lloraba por haber perdido la oportunidad de ir al Azteca debido al empalme con mis propósitos de año nuevo, ahora iba a ir con uno de mis mejores amiguísimos y hasta en palco. Hay cosas buenas en la vida y eso. It's a beautiful day, the sky falls and you feel like it's a beautiful day. Don't let it get away...
Así tuve menos de un día para preparativos y mentalización. ¿Qué sushi prefieres? Y las botellas y el California (no puedo creer que ya me guste el sushi) pasaron VIP junto con nosotros al palco del tío de la novia del amigo de mi amigo. El tráfico vehicular y social que se producía en el Coloso de Santa Úrsula (chale) era palpable y nosotros nos instalamos cuando los teloneros iban terminando, así que tuvimos tiempo de pre-copear y empacarle al ambiente desde el centro del segundo piso, y yo perdí el miedo del mito de que si vas al baño después de la primera cerveza tienes que ir cada dos segundos, total, teníamos baño privado para los 15 que éramos dentro del palco (¿así o más Pirrurris?)... Y de pronto todos mis pensamientos se evaporaron cuando Bono y sus secuaces se los apropiaron. The more you see the less you know; the less you find out as you go. I knew much more then than I do now. Y aquello comenzó más que bien y you look so beautiful tonight in the city of blinding lights. A mí me derritieron a la siguiente con el saludo Hello, Hello, ¡Hola! I'm at a place called vertigo (¿Dónde está?) It's everything I wish I didn't know except you give me something I can feel... Y las imágenes de la pantalla nos embobaban mientras la canción salía del clóset desde algún extraño recoveco de la memoria porque así es U2, hasta la mami que minimizaba a la banda, después de jugar esta-noche-se-improvisa, aceptó que conocía más canciones del grupo de las que creía conocer.
Yo de plano me rendí por completo al efecto general de pachequiza sin mota. High, higher than the sun, you shoot me from a gun. I need you to elevate me here. You make me feel like I can fly so high, elevation! Como general fue que todos coreáramos á la Harmon Hall: It's allright, it's allright, it's allright. She moves in mysterious ways... Aunque claro, el inglés gregario era superior al español de Bono con su “gente caliente” y sus “mamacitas”, que ahora sí namás porque híjole de verdad, eh. Luego se reivindicó con sus Muchas gracias Mecsicó. Y pasaditas unas rolas la palmadita en la espalda: México, son un país del futuro (ps sí, ya lo pasado, pasado, y el presente ni se siente), aún así fue un buen pronóstico y se agradece casi como I have scaled these city walls (these city walls) only to be with you. But I still haven't found what I'm looking for (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia).
La pantalla mezclaba conceptos y formó la palabra “coexistan” con los símbolos de la media luna árabe, la estrella judía y la cruz cristiana en un intento de optimismo que desde el pesimismo del realismo se agradece. Sunday Bloody Sunday fue el previo a Miss Sarajevo y hasta hoy sigo sin superar los minutos de intensidad que me producen esas canciones, por mucho mis favoritas. Las sentí con mi propio egoísmo bobito porque me fui cinco años atrás, al domingo en el que por primera vez salí de la burbujita, el día que no me dejó dormir por la noche y retó las prohibiciones mientras fumaba en mi cuarto a través de la ventana y entre las lágrimas de cocodrilo; de la primera vez que sentí el dolor por una pérdida inminente y mentalicé esa canción reclamándome por estar sufriendo ni que estuviera en medio de una guerra o del hambre o del verdadero sufrimiento asimétrico. We eat and drink while tomorrow they die. Y no sé si fue Bono quien lo dijo, pero podría ser una frase suya, no es falta de recursos sino exceso de apatía.
El concierto llegaba a su mejor época y es que con más de 70,000 almitas coreando e iluminando el recinto como un cachito de cielo, a mí lo cursi se me salía en lagrimitas de qué oso en medio de la Declaración de los Derechos Humanos. One man come in the name of love. One man come and go... In the name of love. What more in the name of love... Y en el conteo general parece que todos sentimos lo mismo, tal vez por eso fue tan intenso, como el mensaje del tarado del Aparecido que a mitad del concierto me hizo reír con su “no manches, se me encueró el chino... digo se me enchinó el cuero”. Y de mensajes... era uno tras otro, Bono trató de decir algo así como que no puedes cambiar el mundo, yo no puedo hacerlo, The Edge no puede hacerlo, ustedes no pueden hacerlo, ellos no pueden hacerlo, pero sí podemos hacerlo si todos como UNO decimos: We're one, but we're not the same. We get to carry each other, carry each other.
Hasta que también he de aceptar que me sentí un poco aturdida, no tengo nada en contra de “The secret is yourself, the secret is your pain”, ni de poner imágenes en collage, pero mi subconsciente luchaba por apoderarse de mi consciente y hubo una mezcolanza medio rara de vivas a Frida Kahlo y aBUSHeos a Fox et al que se me esquivaron un momento por ponerle atención a los mensajes que me llegaban desde preferente (¡pobre! jeje), que consiguieron colmarme el buzón cuando las redes se desbloquearon, y me puso cara de guarro de Zedillo que haya escogido esa canción, porque es un clásico y no se vale. Aunque algo habrá visto de cierto porque she's got me with nothing to win and nothing left to lose... Perdón por tardar tanto, dijo Bono. Y al final entre todos nos preguntamos qué parte fue la mejor del concierto, yo tengo la mía, pero tendrán que matarme para contarles, al menos U2 puede dormir tranquilo porque hoy cuentan con una nueva fanática, aunque claro, lo de acampar y hacer horas para verlos lo dejamos para otra vida... Triste, pero cierto: lo del 14 de febrero no me lo venden, pero qué bien compre lo de esta banda. Hay que ver...

martes, febrero 14, 2006

Aclaración

Urgente: Ya vi que de tantos traumas que tengo los he confundido terriblemente y es que no, el post anterior era meritita política ficción. No estoy saliendo con ningún Roberto, con ningún Felipe, no hay Patricias en mi cuenta y lo de Andrés es mera coincidencia... Todo fue malviaje del Antiguo Testamento con tintes de decisión 2006.

¡No sufro! ¡No me angustia que sea 14 de febrero! Quienes ven la fecha como maldición es porque padecen soltería amateur; yo lo celebro como el día de la soltería profesional... Aunque he de aceptar que sí me molesta un poco que los tipos me presuman de sus noviazgos tan padrísimos y tengan el descaro de felicitarme (y me irrita por sus chicas, ya ni por mí), o de acordarse de mi personita justo hoy para hablarme e invitarme al concierto de U2 cuando les juro que lucho entre mis propósitos y las tentaciones... ¡HOMBRES! De verdad que quién dijo que las mujeres somos difíciles de entender.

Ni con San Valentín de cabeza...

...¿o era San Antonio?

La gente dice que a fuerzas tengo que andar con alguno y que ya es hora de que me comprometa y que blabla. Que no puedo seguir con esta onda de coqueteos y alitas de pollo, pero es que la verdad con ninguno he podido hacer clic y ni medio de ellos me convence. Amiguitos fans de Roberto le echan porras y argumentan que no sea tonta, que no manche qué carrazo tiene y todo el varo de su familia, que aparte él sí sabe cómo tratar a las mujeres; a ¿su favor? hay que ser justos y aceptar que sí anduvo un ratotote con su ex, vaya usted a saber lo que aquello signifique, en lo personal la longevidad de amores no me parece una cualidad que se vaya a vender bien en mi negocio, todavía no sé en qué estante podría ir, pero sí creo que en mis preferencias sentimentales es el más cercano al tercer strike...
Cuando conocí a Andrés me cayó re-mal, pero lo que se dice mal, mal, mal. Creo que hasta llegué a sentir repulsión hacia él. He de aceptar que ya no existe una animadversión tan irracional, aunque todavía no me cae bien; simplemente me di el beneficio de la duda al tratar de razonar mi comportamiento visceral. El resultado es triste: químicamente ya no me cae mal, pero sus choros me desesperan (y miren que soy fan del rollo), siento como si se hubiera quedado estancado en un amor de los años sesentas y he notado cómo algunos de sus comportamientos descalifican totalmente sus dichos. Me preocupa que les guste a todas las chavitas, igual por la inocencia y todos estos sueños de aquellas que aún creen en los cuentos de hadas y los príncipes azules, ¡ay, pobres! Es horrible, pero he de confesar que me he soñado con él a futuro y un dejo de temor por una posible violencia intra-familiar no me deja respirar bien, a veces me da miedo, tal vez la inocente en ese sentido sea yo, pero cada que trato de discutir lo que no me parece, se muestra bastante intolerante.
Felipe. ¡Ay, Felipe! He de confesar que al principio él sí me gustaba. Ahora estoy tan desilusionada que le echo la culpa al timing, cuando lo conocí estaba saliendo con un imbécil, y claro, de bruta como soy fui a rendirme al primer muchachito que dijo mi reina y heme aquí. Ahora no sé ni qué pensar de él, se me hace tan ñoño que a veces hasta pienso que les gana en conservadurismo a mis tantos años invertidos en escuelas de monjas y ya mejor hago bizco en vez de corajes. Es que es ñoño, ñoño, y a veces medio incongruente. Lo peor es que hay detallitos que me recuerdan tanto a mi ex, y no es que reniegue de mi pasado así como así, ni que lo compare con una relación sacada del mismísimo infierno, pero yo ya no quiero tropezar de nuevo y con la misma piedra, o como sea. Hay algo que va más allá de su pertenencia al Club de la Varonil Resolución™ que nomás no.
Total que así está mi situación. Ninguno me convence, y bueno, eso que no tomé en el conteo a Paty (la onda lésbica está taaaaan démodé, por mucho que defiendan que los productos similares y el estrello, es una lástima porque ella me caía re-bien), ni al Dos [(estos afanes de la vida de ponerme nombres repetidos por doquier) y ni con toda la maquinaria de amiguitos de la escuela -es mi chiste personal, al menos en mi mente me dio risa- que trae me van a lograr convencer, ni con desayunos en la Casa Lamm, todavía no soy tan fácil].
Y la gente está vuelta loca y se infarta porque cómo es que yo (triste yo, ¡cuánto han gastado en mi educación!) me pongo en este plan. Que qué falta de criterio eso de andar predicando que me voy a quedar con los brazos cruzados, pero pérenmepérenmepérenme, el lastimarlos con un rotundo no (ninguno de los anteriores, gracias, pero no gracias), no es ni remotamente lo mismo que el lastimarlos con el látigo de mi desprecio, ¿o sí? Lo que es cierto es que tengo dudas, muchas, que el ultimátum está cerca, pero todavía falta. Aún así me da tristeza ver cómo tod@s prefieren andar con cualquiera nomás porque es el menos peor de todos. Tal vez sea mi ego, pero sigo aplaudiendo mentalmente el dicho de que más vale sola y que, aunque a veces sí se tenga que elegir a la de a fuerzas, siempre hay otra opción antes que aceptar a alguien nomás porque sí, y legitimarlo dándole un título que no merece. Que alguien más los legitime, no me ofusco, sé que alguno será aceptado por quien seguramente verá algo que yo no he visto en ninguno de ellos, o simplemente por alguien que se deje comprar por plazas o dádivas, y no está mal, simplemente no es mi estilo. Lo único que quiero aclarar es que soy consciente de que una cosa es el disgusto y otra la apatía, y yo sí creo en el amor, sólo que no en el que estas personas me están ofreciendo y la salida que veo -que no es fácil-, es decir y gritar que ni con melón ni con sandía, siempre queda ninguno de los anteriores.
Este sistema de San Valentín en el que estoy viviendo me parece que ya se pasó de exagerado en lo comercial, en lo cursi y en el gasto. Con estos empates técnicos de todos modos va a quedar uno peor, no importa si es el “más” o el “menos”, eso ya me resulta marginal comparado a que al menos en mi conciencia no voy a ser yo quien siga legitimando esta falta de alternativas, que a mi parecer se traducen en elegir a alguno de ellos o en de plano andar dando alas y a la mera hora nanay...
¡Ah! Por cierto, feliz día de la amistad y ¿de qué?...
:D

viernes, febrero 10, 2006

gasolineragasolineragasolinera...

Hice el oso de rogarle al señor que me dejara ir en el coche mientras se lo llevaban. Al principio puso cara de no entender, luego medio se rió y al final fui yo quien no entendió bien si era como un reproche o un interrogatorio sobre mi edad discordante con mis peticiones; lo importante fue que accedió. En realidad todo fue culpa de Hacienda, con eso de que buscan facilitar los trámites de los únicos dos &%$#”/!#$ que tienen amarrados para pagarles impuestos, ahora uno tiene que pedir notas cada que carga gasolina y recordar que al final de mes hay que pedir factura. Aprovechando que era el último día para hacerlo, planeé mi horario de una manera perfecta y me daba tiempo justo de pasar a ponerle combustible al cochecito y llegar semi-puntual a la cita con la Truci y la Flags que me esperaban para “cenar”. Todo iba bien hasta que el encargado de dar las facturas estaba atendiendo a otro cliente y a mí ya me habían despachado, así que se me pidió orillarme cerca de la oficina y esperar a don Álvaro (el mero-mero de la gas) que ahoritita me hacía mi “trámite”. Esperé como toda persona decente: con las intermitentes avisando que de ahí no me movía hasta no tener mi deducible y con la hora de Luismi (eso que no soy nada fan, pero igual pasaron varias canciones pa’ pasar el rato).
Hay que ser justos y afirmar que don Álvaro no se tardó tanto, pero fue lo suficiente para que el coche, como niño chiquito, me hiciera un berrinche y yo tuviera que hacer un paréntesis psicoprofiláctico en mi respiración al no entender porqué cochecito se negaba a dar pasito. La escena empezaba a rozar el cliché que más odio con mi cara de qué-me-ven,-ok,-soy-mujer-y-no-sé-nada-de-mecánica-y-qué-y-qué. Pero al poco rato comprendí que no sólo yo y es que nomás ninguno de los manes de la gasolinería* entendían qué pasaba. El auto encendía luces perfecto, seguía entonando a Luis Miguel hasta con afán medio diabólico y las intermitentes nos martirizaban con su tictictic, pero el asunto como de pesadilla: sin marcha (y no fue albur, aunque...) Aquello terminó siendo una sala de apuestas en las que algunos decían que era el carburador, otros le achacaban la falla a la alarma (que no, que esta máquina no tiene), otros quezque era un corto y cuando de plano me harté de tanta manoseada inútil que le estaban metiendo al pobre carrito, mejor le hablé a la grúa.
¿Quién hubiera pensado que la batería ya no aguantaba tanto relajito? Pero bueno, igual me mandaron una grúa y yo fui feliz los cinco minutos de trayecto en las alturas mientras veía a una ciudad a la que de plano los impuestos a veces ni se le notan, ni en los segundos pisos de los coches; y con esta moda de litros de a 900 pues ni la deducción de impuestos cuadra, ahora sí que lo único que vale la pena son los viajes en grúas, igual los cubre el seguro y te dan chance de uno diario, negociazo en especial cuando el alcohol se pase de manchado, la voy a aplicar más seguido...

*Se dice gasolinera y la palabra niega mi propio razonamiento. ¿No debería ser gasolinerÍa? Así tipo panaderÍa, porque no es lo mismo panadera que es la que hace los panes que panadería, ¿verdad? Entonces... ¿sí es lo mismo la ñora que atiende la gas -que las hay- que la sucursal donde se vende? En fin, qué puedo decir yo, si con tanto chisme me he convertido en una lavadora de dos patas de esas que el 75% de los mexicanos tienen en su casa...

miércoles, febrero 08, 2006

Vaya, vaya...

...esto explica taaaaaaantas cosas...

Not a Girl, Not Yet a Woman

Inside you've got the passion and ideals of a teenager
And your intensity for life is what attracts most of the men you date
You also like to party - and quite often you're the life of the party
You've brought the best of your younger years with you... at least most of the time.


You're an Passionate Kisser

For you, kissing is about all about following your urges
If someone's hot, you'll go in for the kiss - end of story
You can keep any relationship hot with your steamy kisses
A total spark plug - your kisses are bound to get you in trouble




Your Dating Purity Score: 50%

You are an average dater.
You're experienced enough to be a great girlfriend or boyfriend...
Though you still may be figuring out exactly what you want in love!




You Are 38% Addicted to Love

Might as well face it, you're a little addicted to love.
You won't do anything for love, but sometimes you do more than you should.
No one's worth losing your head for - because in the end you'll only lose your heart.
Don't avoid falling in love. Just make sure you don't get too hooked.




Your Love Life Secrets Are

Looking back on your life, you will have a few true loves.

You're a little scarred from your past relationships, but who isn't?

It's important to you that your lover is very attractive. You like to have someone to show off.

In fights, you speak your mind and don't hold back. You know you're right, and you can get quite angry about it.

A break-up usually comes as a shock to you. You always think things are going well.



Guys Like That You're Fun

You're the type of girl guys brag about knowing
That's because you're cool, funny, and laid back
You're smart enough to know how to be one of the guys
But flirty enough to know how to make them all want you


Your Flirt Quotient

You are 60% Flirt


You Are a Good Student of Men

You're pretty good at knowing what men are thinking
But you're not dead on 100% of the time
Let your guy off the hook sometimes... because you may be reading him all wrong!


You Should Date An Italian!

You love for old fashioned romance, with an old fashioned guy
An Italian guy is the perfect candidate to be your prince charming
If your head doesn't spin enough, just down another espresso with him
Invest in a motorcycle helmet - and some carb blocker for all that pasta!


You Should Be In Atomic Kitten

Cute and stylish - you're the perfect little pop package.
Oh, and you can sing a little too :-)


You Are Buffy the Vampire Slayer

"We saved the world. I say we have to party."


You're Part Diva

You know that a girl's gotta work it to get her way in the world.
And while you aren't about to throw a tantrum at every turn...
You do amp up the drama when you know you need it.
You mix charm, honesty, and kindness to get ahead.


You Don't Have a Boyfriend Because You are Too Picky

You have no problem attracting guys - and even dating a little
It's just around second or third date time where you start to see faults
If a guy isn't near perfect, you're not into him.
It's good to have standards - but yours rule almost everyone out.


Men See You As: An Attainable Challenge

You know how to make your man crave more of you
But you also know when to show some interest back
You're good at keeping your guy guessing
And over time, you'll let him know how you really feel


You Are a Normal Girl

You are 40% Good and 60% Bad
Sure you've pulled some bad girl stunts in your past.
But these days, you're (mostly) a good girl.


You Are a Party Girl!

You give Paris Hilton and Tara Reid a run for their money
(Who knows? You've probably even run into them at a club or two)
While you do have fun - relax a little every so often
All those drinks do nothing for your looks - or your bank account


You Belong in Rome

You're a big city girl with a small town heart
Which is why you're attracted to the romance of Rome
Strolling down picture perfect streets, cappuccino in hand
And gorgeous Italian men - could life get any better?


...¡¡¡Dios!!! Tan poco tiempo en la vida y yo perdiéndolo en estos tests, jeje. Una hora haciendo estas &%$#"%$&s, qué horror...
Te odio, Ro

viernes, febrero 03, 2006

21111

Dicen que somos malas amigas. Yo sólo sé que me he reído como pocas veces en la historia de los múltiples años que llevamos de conocernos. La idea original nos la pirateamos del Kiddo, pero yo quería aplicarla así que se lo planteé a la Becoreta y sin pensarlo aceptó. Fue así como en el jueves de Klan nos apañamos los celulares de Va y de 46-3. Ninguno sospechaba nada ya que la petición fue casualona tipo “oye, ¿me dejas ver tu cel tantito?” Originalmente queríamos movilizar sus teléfonos con el sistema de mensajes INFIELES al 21111, pero hasta eso pensamos en sus chicotitos y fue por eso que mejor cambiamos la palabra por DIETA y BESO. Sí, acepto que nos hicieron pancho al principio de se pasan, qué mala onda cómo cancelo esta suscripción, pero ahora que ya se fregaron a recibir durante un mes cuatro mensajes al día, yo no he dejado de reír con las réplicas:
“Q pok ma&%e... ches viejas... Adquiera un espejo de cuerpo completo para que observe cómo va cambiando su figura y se sienta satisfech@ con los cambios”, “Me lleva la chin$&#a... Sustituya la mayonesa normal por la mayonesa dietética en su alimentación. Eso le ayudará a mejorar un poco sus alimentos insípidos”, o “Los médicos dicen, y dicen con razón, que un beso en la boca va directo al corazón... Weeeeeeeeeeeey, qué es eso, así o más chafa”.
Y yo con mi espíritu masoquista no sé qué me dé más risa, si los mensajes en sí o el saber a amiguitos enojados cada que les llega un nuevo mensaje mientras mientan nuestra mami y esperan impacientemente a que se acaben estos 30 días que les faltan de acoso SMS...

miércoles, febrero 01, 2006

My way

Y que la mercadotecnia barata se me clava en el inconsciente y que me creo al pie de la letra eso de que año nuevo, vida... Así fue como empecé a limpiar mi cuarto ensuciándolo todo. ¿Cómo se pueden acumular pe&%$#”!”s en 25 años? Y no lo hubiera hecho, cajas y cajas de “recuerdos” que me tuvieron días enteritos revisando entre escombros mi pasado. Fue un recuento de mi vida un poco extraño, como el video de “Return to Innocence” (sí, ya sé, déjenme soñar), de alante pa’trás. Comencé con las cartitas y los tres peluches de ex-ex (qué marro... tan poquito para tantos años, chale), aún así me tardé leyendo pancho tras pancho, que si te dije, que me dijiste, que las trais y que te amo y que yo también y todas las promesillas démonos un tiro: la mujer-de-su-vida como cadenera discriminando fotos y cartitas, luego Eugenio se me quedó viendo con esos ojos de plástico que rogaban que no lo abandonara, al final me convenció y se quedó en la bolsa de los peluches a conservar, él qué culpa, ¿no?
Prosiguió el conteo. Los mails impresos del queretano ocupaban metros cuadrados de cajas y con esos me llené de risa mientras el basurero se llenaba de hojas; de él sólo me quedé con la foto y el cuento de antes de enterarme de su novia, la historia que todavía era bonita en la que me explicaba la diferencia entre echar ligue y echar peligro (siempre con los crushes de acentos y expresiones raras), así si alguien lo llega a leer, mejor que piense que anduve con puro caballero, nada de cuernos ni gachadas, think pink! Traté de alargar el momento, pero vi el sobre oficio repletito y no quise ni abrirlo, ése sí que me amariconó grueso. Pasé de inmediato al sobrecito morado relleno de TQMs, una cartita y una rosa (la primerititita) que el Horrible me dio el día que me llegó, en la noche colonial del CUM de hace casi 12 años. No me reí porque la escena hubiera sido de telenovela (la loca riéndose solita en su cuarto frente a los escombros de su pasado, qué horror), por eso mejor le hablé por teléfono y le leí con la sentencia: ya ves, menso, yo era el amor de tu vida, si no te hubieras casado otro gallo cantaría; y cotorreamos (amo el concepto) un ratillo hasta que me dio el valor para abrir el sobre oficio: no hay nada más alentador que un amigo (alentador de aliento, no de a-lentar) No lloré, no sé si sonreí con alguna tarjeta, algún pensamiento o alguna palabra; sólo me quedé lo que faltaba de la mañana recordándolo, recordándome lo frágil que es la vida y preguntándome, y es que no bastan las cartitas, no basta pasar por su casa y detenerme sin poder bajar del coche, soy tan maricona que muero de asco, de ese sobre no me deshice de nada...
Después vinieron las cartas. Sin buscar sonar petulante, imaginen que se van del país por un año, antes de la popularización del internet; imaginen ahora que todos los mails que reciben de sus amigas adolescentes con millones de problemas uy-qué-complicada-es-la-vida, no se pueden enviar sino a través de papel, pues yo traje paseando esas historias de un continente a otro y las arrumbé en la caja de los recuerdos abajo en el clóset. Me reí mucho con lo que pasaba en México, con la carta de más de 25 hojas (no páginas, hojas) de la Becoreta en la que me contaba del Papayín-affair (y pensar que anduvieron como siete años y ahora estamos tan solteritas como Dios nos trajo al mundo) y luego las de regreso, las que amiguitas escribían con los acontecimientos y me ponían al tanto de tanto Madrid... Dicen que recordar es vivir, dicen.
Y poco a poco se fueron apareciendo más cursilerías, que si las cartitas que "Ana Lucy" (reminiscencias primáricas, iiii-uuu) recibía de sus amigos secretos; que si las de perdón, es que Fulanita me pidió que te dejara de hablar pero tú eres mi mejor amiga; que telegramas de cuando nos dio por ser originales y decirnos que nos queríamos a través del telégrafo; que si los uniformes autografiados por Sutanito, Menganita, ¿quién demonios es este Perenganito?; que el autógrafo de Luis García y el de Roberto Carlos (¿por qué sólo tengo autógrafos de futbolistas? si yo ni soy tan pambolera... bueno... ¿por qué tengo autógrafos?)
Encontré también una carta de cumple que me dio ahijadita, con su cacahuatito pegado: fue para lo único que me alcanzó... la muy marra me volvió a hacer reír. Agendas rayoneadas con liquid por vaya el público a saber de quién demonios era esa letra “la agenda de la lupe”; un cachito de pared de un salón en el que tomamos clases la Lic y yo en la universidad: como empalmes del pasado, cuando en la prepa hacíamos lo mismo: destruir mobiliario en clases aburridas... Servilletas de Disney con más de 18 años de supervivencia; postales comerciales de adelgácele mija... mugres amigos manchados. Hasta tarjetones de estacionamiento de ex-ex y yo por qué demonios tenía eso, caray, caray. El guión completo de Vaselina cuando Lucilita-linda-hermosa-pedacito-de-gloria-celestial actuó de Patty, que decía con el acento más cursi del que me aviento con mis alcoholes: “Dany, a que nunca bailaste con Sandy así de pegadito como bailaste conmigo hace ratito” y con el que me saqué el premio a la mejor actuación, ¡qué rotez!
La segunda caja fue otro shock. Lo primero que vi fue uno de los mejores regalos que Santa hizo a bien hacerme y es que no existió muñeca a la que adorara más que a mi Magic Nursery. Suena patético e irreal, pero hasta la fecha amiguitos del Klann me hacen burla porque los rumores son ciertos, hice una ceremonia de bautizo cuando por correo me llegó el nombre oficial, aproveché mi cumple e invité a amigas primariescas con sus propias muñequitas al evento (adelante, les invito esta ronda de risa, sin compromisos); el lunes siguiente no se hablaba de otra cosa y hasta la miss Angélica me pidió que le presentara a Julie (pronunciar tipo Invasión Extraterrestre ¿por qué le puse un nombre tan pomelo a la pobrecita? ¿en qué pensaba? ... ¿pensaba? ¡qué stress!) Y me pasaba horas felices cambiándole pañales, su ropita y el estrello. Puf, como sin querer ver hacia el futuro y con la flojera que me dará el día que tenga que hacerlo con mis muñequitos de verdad ache-u-uve-a. ***Nota mental: encontrar marido mandilón que sueñe con cambiar pañales y levantarse de madrugada pa’ ver por qué llora el chamaco...
Y llegó el disfraz de la mujer maravilla con esas estrellas de plástico asesino que hacían más daño que la criptonita, pero que no me quitaba ni en broma pues me sentía soñada con él puesto: invencible y coquetísima. Ese sí que no se va. El que de plano se fue sin pensarlo fue el cochinito de feria que seguramente me hizo una ilusión despampanante y que sirvió para acumular entre el polvo, las monedas de México ’86 y los once dólares repartidos en billetitos de dos y monedas de uno. Al ladito en una cajita de Snoopy estaban los dientecitos de las perrus y cualquiera vería el grado de freak manejado por guardar semejantes pruebas de laboratorio biológico, como si quisiera esperar a que me las clonaran en 50 años o yo que sé, pero es que están tan lindos que todavía no decido qué hacer con ellos...
Al final -que irónicamente era el principio-, a la mami le dio por guardar mis cuadernos de primaria y prepri. Es imposible no reírse ante los intentos de dibujos, definitivamente lo mío nunca ha sido plasmar perritos o a mi familia en lienzos, hasta las maestras tenían que poner nota al pie “perro del otro mundo, “su hermanito”, “muñeca que está caminando”, “solecito”... Y bueno, después de la mezcolanza de sentimientos, ahora puedo afirmar que fue bueno sacar los 25 años a colación para darme cuenta que tengo una capacidad de acumulación impresionante; de que en lo esencial genio y figura; de que hay cosas que sí han cambiado; que la mente no es tan confiable como uno cree porque vaya que me llevé un susto cuando vi la sudadera que yo recordaba como maravillosa, y oh sorpresa, qué cosa tan horrorosa, ¿cómo me dejaban salir a la calle con eso puesto?
Los padres son crueles...

I've lived, a life that's full, I've traveled each and every highway. And more, much more than this, I did it my way. Yes there were times, I'm sure you knew, when I bit off, more than I could chew. But through it all when there was doubt, I ate it up, and spit it out. I faced it all, and I stood tall, and did it my way. I've loved, I've laughed and cried, I've had my fill, my share of losing. And now, as tears subside, I find it all so amusing. To think, I did all that, and may I say, not in a shy way,"Oh no, oh no not me, I did it my way". Je, je... ¡Chale!

lunes, enero 30, 2006

Soy anormal y olé

Al borde de la psicopatía. Resulta que mis estándares están más distorsionados que la señal del canal 40. A diferencia de miles, a mí me parece aberrante que a la fiesta taurina se le siga llamando así, “fiesta”, y ya ni hablemos de aquello de que es un deporte, como dirían amiguitos madrileños: “si la fiesta taurina es un arte, el canibalismo es una gastronomía”. Las imágenes me atormentan y ya ni quiero ver la tele, el pobre toro le hizo honor a su nombre (Pajarito) y voló desesperadamente aplastando gente en búsqueda de una salida digna ante lo que era inevitable.
A lo largo de mis atormentados 25 años de odio abierto e intolerante hacia el maltrato tan flagrantemente colectivo de los pobres animalitos, he dialogado con expertos en la materia, con gente apasionada desde la cuna por la tauromaquia, gente que se mezcla con palcos y ganaderías y tradiciones rejoneadoras, y jamás, borrachos o sobrios, me han podido convencer, o al menos los argumentos que han tratado de hilvanar no han echado raíz en mi propia sociedad protectora de animales mental. Que si, que el animal nació para eso y se le honra con el teatrito que se montan, se le admira, "qué bravura, qué alegría", exclaman; que se lucha con él “de tú a tú” (a ver si tan valientes, si es que quítenles las espadas, los arpones, las banderillas y el apoyo externo si los cornean a ver si tan machines... pago por ver) y eso es como un piropote pa’l bichito ya que prácticamente se le sube al nivel del homo sapiens sapiens (gran honor, y los toros saltan de la emoción desde el ruedo). Que bueno, que cómo se atreven los críticos a decir algo malo sobre esta tradición milenaria mientras se embuten kilos de res a la hora de la comida... Y a mí me gana la risa con este tipo de argumentos patadas-de-ahogado, y es que de por sí es de dar risa ver el cinismo de gente como Monseñor Ce(m)peda (figura destacadamente franciscana, y claro, evidentemente más cristianísimo que el meritito Jesús Cristo), pero más de risa es que se trate de justificar una necesidad (el alimento) con un esparcimiento que a grandes rasgos se traduce en hacer sufrir a un animal por el puro placer. Y es que para mi escasa tolerancia ante estos argumentos sólo puedo pensar que nel, que la tortura no puede ser, no debe ser arte ni cultura, ni aquí ni en China. ¿O de dónde creen que Daniel Arizmendi, alias el mochaorejas, aprendió sus técnicas de secuestro y demases? ¿O no matador es sinónimo de torero? Y no se malinterprete que aún tengo muy claros mis niveles y sigo, muy a mi pesar, pensando que dentro de todos los animales no hay otro que tenga más valor que los humanos.
Pero bueno, seguramente la que está mal soy yo, así que mejor agarro al toro por los cuernos porque ya está dicho, soy 56% anormal (a chaotic mess with no soul, dicen)...





You Are 56% Abnormal

You are at high risk for being a psychopath. It is very likely that you have no soul.

You are at high risk for having a borderline personality. It is very likely that you are a chaotic mess.

You are at medium risk for having a narcissistic personality. It is somewhat likely that you are in love with your own reflection.

You are at low risk for having a social phobia. It is unlikely that you feel most comfortable in your mom's basement.

You are at low risk for obsessive compulsive disorder. It is unlikely that you are addicted to hand sanitizer.

Chale...

jueves, enero 26, 2006

5 extraños hábitos (¿no debería de ser: 5 hábitos extraños?)

Fui víctima (por PAR TI DA triple) de otra de estas cadenas pásala-si-no-tembarazas y no saben la angustia que me causa... Es que qué horror, todos tienen sus hábitos súper padres y yo ni eso, ¡qué estresante!

La cosa es así, tengo que balconearme con 5 cosas extrañas que haga, pero por más que le pienso no sé ni cuál poner y no es porque me falten, todo lo contrario, pero es que mis costumbritas son muy aburridas y tampoco es como para inventarles o para confesarles que cuando vi lo de los hábitos me acordé que en algún momento de la década pasada me visualicé con uno de esos y rompiendo huevitos pa’l rompope (¿yoooo?, pa’ que vean que la gente cambia)... Vaya que me costó trabajo pensar en estas cosas, hasta esperé a analizar mi comportamiento un día para ver qué hacía y éstos son los resultados:

  1. No saben cómo me muevo en la cama y no se emocionen chicos, esta declaración no tuvo ni medio milímetro de sexy. Duermo chueca. Pero chueca chueca; odio las almohadas así que durante la noche no distingo entre cabecera y piecera y es muy fácil que termine 180° opuestos a donde empecé a dormir. Y por cierto, cuando estoy estresada rechino los dientes, se rumora que es mal familiar, uno no puede luchar contra los genes...
  2. Despierto con la televisión y tengo el mal, malísimo hábito de pensar cada media hora durante dos horas “ahorita que vuelvan a dar el resumen ya me levanto bien”...
  3. Antes lo hacía mucho, ahora ya no puedo tanto, pero en cuanto me levantaba y se me presentaba la oportunidad, me tronaba el cuello, la espalda y los deditos de los pies. Todos ponían cara de fuchi, menos yo que gozaba al máximo dejando a la gente con cara de te-vas-a-romper...
  4. Tengo el pésimo hábito de cambiarles la letra al 99% de las canciones. Soy recordada internacionalmente por eso y lo que es peor, quedó registrado en el álbum de mi infancia, la mami escribió en el rubro de aficiones-del-bebé: “le gusta cantar aunque siempre les cambia la letra a las canciones”. Es verídico y tenía dos años...
  5. Cuando estoy borracha me vuelvo un patán que escupe por la calle, les grito a mis amigas miren-cómo-hago-pipí-de-pie, me da por hablarles a mis exnovios, por decir hasta la D entre eructos y al infinito y más allá, hago justo todo lo que detesto de los hombres... Ahora sí que hoy voy a cambiar, ¡qué fuerte!
Otro hábito extraño y muy molesto: siempre dejo las cosas para el último momento y me pasa como ahora que no sé a quién enviarle el batón, casi todo mi bloggang está apañado. ¡Demonios!
Pues ahí les va, ahora sí que después de una búsqueda por la red declaro la guerra en contra de mi peor enemigo que es (son):

PD
Gracias Charlo y Mame que me aconsejaron, y no, soportarlos no es hábito extraño, es simple paciencia divina, je, je. Y tampoco, las malas copas todavía no se vuelven hábito... Y sí, lo de chatear más que hábito extraño empieza a ser adicción compulsiva... Así como la onda kitsch, ¡han creado un monstruo, qué terror!

martes, enero 24, 2006

Motitas Posted by Picasa

7 queratinas sólo para mayores

Después de estacionar el coche en la calle de Cuba, el bombardeo de ofertas auditivas empezó a marearme al punto de creer escuchar la solución de mis problemas: “le hacemos su tesis, señorita”, “teeeeesis baratas, pregúntele a la competencia”; y yo a la tercera aseveración a nada estuve de hacer un bisne chueco (¿tiene sobre el sistema electoral gringo?) y casi me cuelo con un título de bióloga marina o de algo, pero la decencia se apiadó de mí y simplemente acompañé a Oh-oh-oh-Irerirerie (aka “la nueva licenciada con mención”) a ver cómo iban imprimiendo su trabajo de titulación. Caminamos rumbo al Zócalo con la inocente idea de encontrar puestos donde vendieran ropitas... mmm... cómo describirlo... digamos que con estampados africanos, pues. La despedida de la embajadora se nos presentaba como fiesta de disfraces con el tema de África y claro, después de mi chistorete (malo y cruel, no soy capaz de repetirlo por escrito) de cómo sería el mejor disfraz, llegamos a la conclusión de que mejor comprábamos algo leopardón o con tintes cebrados (100% actitud Coralia). Una deducción llevó a otra y así fue como hicimos la visita de las 7 sexshops.
Supongo que como todo en esta vida, la primera vez es la más difícil, así que medio hicimos el oso desde afuera con la inseguridad ¿entramos, no entramos? Lo hicimos y no sólo a la sección light de los videos, pasamos entre las cortinas de plástico rosa a la segunda parte del local y fingimos seguridad de periodistas haciendo un reportaje. Así fue como analizamos las indumentarias que teníamos frente a nosotras y poco a poco fuimos perdiendo la inocencia (ejem). ¡No manches qué caro está este babydoll! ¡Ay, sí! Ni que fuera comesti... ¡Chaaaale! ¡No puede ser que una tanga salga en estos millones! ¿Pues qué hace que hasta trae pilas? Y la risa que me durará toda la vida cuando cinco horas después íbamos en el tráfico escuchando los claxonazos de las viejas histéricas y el comentario más adecuado de la licenciada: sería genial que todas tuvieran esa tanga. Para propuesta de campaña, se los juro, como el chiste que envió la ahora licenciada: "En el PAN y el PRI están preocupadísimos ya que en el PRD dicen que según sus encuestas, el 99% de las mujeres votarán por el Peje debido a su nueva estrategia. Se filtró la información de que el Peje dijo: que ji el era prejidente, lej iba a regalar a todaj laj mujeree de méjico una máquina de cojer..." Casi como la propuesta del encargado de la tienda: Señores, también hay servicio de cabina. Pasen, pasen al chou, caballeros, todo auténtico...
Ella necesita que duerma en su cama, que cene en su mesa, que sueñe en su almohada... En la primera tienda no encontramos disfraz adecuado, pero dimos pena cuando el encargado se encargó de preguntarnos si necesitábamos ayuda mientras estábamos en pleno discernimiento sobre el funcionamiento del aparatito de enfrente. Salimos lo más pronto que pudimos, pero con la frente en alto, que no se dijera que nos habíamos quedado con enemilochocientasnoventaycinco dudas. Con paso firme caminamos directito al poli, normalísimo preguntarle “oiga, ¿sabe dónde hay otras sexshops por aquí?”, hay que ver la falta de valores. Claro, el policía se hizo el que no sabía, así que seguimos de frente, hacia el cine Teresa. La segunda visita se vio rebasada por nuestra seguridad y por el asco cada que recuerdo a los tipos que nos siguieron con la vista mientras subíamos las escaleras (iiiiii-uuuuuuu); volvimos a fracasar con nuestra búsqueda de atuendo africano y la Irera se rió mucho de mí cuando estuve a punto de sujetarme del pasamanos que era el trayecto obligatorio de los manes que salían de las cabinitas. Ciertamente desagradable, pero he de agradecer que mi mente respondió al asco y permitió mantener mi pielecita alejada de vayaustéasaberquécochinadas. Que ella necesita que suba en su cuerpo, me mueva y la bese se muere de ganas, se cansó de esperar recostada en la cama.
Para la tercera ya éramos casi expertas en la visita y entramos directito al mostrador a plantear nuestra necesidad. Nada. Lo que sí es que en cada una de las tiendas éramos el foco de curiosidad y los trajes de Cheetara que encontramos salían exorbitantemente de nuestro presupuesto. El relajo que armamos fue tan grande que terminaron recomendándonos una tienda para-lo-que-necesitábamos en plena Glorieta de Insurgentes; ni tardas ni perezosas tomamos nuestro vagón naranja y efectivamente -después de varios intentos fallidos y tiendas de másdelomismo- encontramos el conjuntito ideal que, obviamente, nos traería comentarios tristemente atinados: “era de disfraces africanos, no de prostis”... Eso sí, dividimos las culpas entre las tres (y con Chío-San nos convertimos en el trío motitas) y nos rifamos los guantes que todas queríamos, al final me quedé con la falda. No vale la pena relatar las demás visitas, es doloroso recordarme diciéndole a Irera “júrame que los que nos sabrosearon no eran policías, pliiiiiiis”; definitivamente cuatro horas intensas de stress relajado por las risas nerviosas y sinceras porque a quién se le ocurre tanta coxa: somewhere over the rainbow y más allá...
¡Ah! Pero es que los preparativos de la fiesta no terminaron allí; no señora. En algún Ladie’s Night me pasé de presumida “el Mitofsky hizo unas gelatinas deliciosas, y es que qué buen reven con esas fiestecitas, eh”. Uy, no lo hubiera dicho porque Analú, prepárate unas, ¿no? Por eso organicé dos reuniones para ver si me salían; en la primera las cosas salieron de control, el equipo de las tardes-de-cine-en-casa terminó mareadísimo después de una peli francesa y un maratón de castigo al ignorante y cucharada de queratina con vodka/tequila: al día siguiente agradecí no tener que trabajar, pobres de los otros tres. La segunda sesión se la llevaron la embajadora y los RRII’s. Claro, la prueba de fuego fue en la fiesta con más de 300 gelatinitas que volaron...
También quien voló en cuanto llegué fue el Rockstar. La situación para morirse de risa aunque todo pintaba para ser hiperincómodo: cuando llegué la embajadora me aisló “tengo que hablar contigo”, “¡ay, no! se echaron a perder las gelatinas” (sí, sí... mis traumas), “noooo, es que el Rockstar está aquí... cccccooon ssu noononovia” Y bueno, cuando a una le dan una noticia así pues obvio le tiemblan las piernitas, pero nada que una respiración profunda al estilo Hata-Yoga no solucione y dignamente me fui incorporando a la fiesta cuando lo vi dirigiéndose a la salida como tratando de pasar inadvertido hasta que todo el mundo lo abordó, pobre. “Uey, te vi en la tele en el programa güichugüi” (y yo con oído biónico y con sorpresa de get a life ¡¡¡¿¿¿él también salió en la tele???!!!, no cabe duda: cómo hemos cambiado...). Y el inocente que lo único que deseaba era escapar a la de tres -se notaba hasta en Sudáfrica-, tuvo que dar explicaciones mientras la novia se le escapaba; con ella sí me conmisero al triple, qué incómodo estar en una fiesta de una amiga de tu novio (a la cual no conoces bien) y que se te junten exes oficiales y extraoficiales de tu hombre: aquello era una jaula de arpías para la criaturita.
Igual me dio mucha risa que a su partida tuviera una horda de lástima alrededor: Analú, ¿estás bien?, ¿cómo te sientes? Como si me hubieran atropellado, o sacado una muela, o reprobado en un examen, o yo no sé qué. Pero en realidad los nervios resultaban exógenos porque incluso yo me preguntaba: Y bien Ana Lucía, ¿qué se siente no sentir nada? Nada, qué extraña palabra porque es eso, ningún sentimiento, sólo una sensación muy rara; como cuando terminas un libro y te quedas analizándolo un ratote... ¿Y yo cantaba si vieras cómo duele perder tu amor y como la flor se marchitó y ya sé que tienes un nuevo amor y todas esas mariconadas que le dan a uno por dolerle quezque desde adentro? ¡Ay por Dios, suicidio colectivo, vámonos matando! Tangas con pilas para las que todavía sufren por amor, je, je... Y como diría Yosola: Pasa en la vida real, pasa en TNT. No como cuando al día siguiente que me fui a lo sobrenatural mientras revisaba con Chayo las anécdotas de la noche anterior: "lo que sí estuvo muy fuerte fue lo de la embajadora con los meseros", "¡cómo!, ¿qué pasó con los meseros?", "pues no viste que se peleó horrible con ellos... o espera, ¿lo soñé?"... La loca o qué.

miércoles, enero 18, 2006

Formateo

A veces me gustaría formatearme; olvidarme de ellos y dejar de alternar pasados entre uno y otro y otro y... Luego borrar mis errores que no fueron pocos ni pequeños, y despuecitito los suyos, por qué no, peritas en dulce ni en lata. Dejar de pensar en ellos y en todo lo que implican por sus diferentes razones; y es que cómo le hace la gente, neta, neta. Y si no se puede el formateo, mínimo la borrada de archivos, tipo de clic y deleteado; hasta acepto que mi disco duro pregunte ¿Confirma que desea enviar “Fulanito.exe” o “Sutanito.doc” a la papelera de reciclaje”? ¡Papelera de reciclaje mis pamplinas! Directito a la basura cibernética, este ecologismo extremo me está matando. Pero enseguida me entran las dudas porque no sé si habrá pepenadores virtuales que luego anden ventilando mis desamores entre las ratas de bluetooth o vaya la blogósfera a saber qué.
Y el raciocinio que no me quiere dejar pensar termina recordándome a la güera vociferando “es que una namás cambia de diablo, pero el infierno es el mismo”, y entre risas yo termino dándome cuenta de que nel, de que con todo y lo ardida que aparento ser, y con todo lo que me gustan las rancheras, Pesado y ojalá que te mueras que todo tu mundo se quede vacío y lo que conseguirás es que al regresar te mande a chillar a otra parte; con todo y el apodo de Arenita (la ardillita de BobEsponja) y que cuando voy a karaokes siempre pido Paquita o la D’Alessio; con todo y eso y lo que se acumule, en el fondo les guardo cariño a mis exes. Por eso me dolía que el Rockstar que fue tan importante, no pudiera ver que a pesar de mi tontería y del peor error ever, cuando le pedí perdón fue sinceramente desde el infiernito en el que me fui a meter, y fue desde mucho antes de justificarme ante él; y no porque tuviera que darle explicaciones de algo que sucedió a más de un año de que habíamos terminado, sino que la gravedad del asunto era tal, que dentro de todas las babosadas que he hecho ésa supera hasta mis propias expectativas.
El asunto se salió del juego de cuestión de escrúpulos y mi opción A) fue el silencio, hubiera preferido cargar con mis cadenitas por la eternidad a saber el daño que le haríamos si se enteraba; no me dolía lo que pensara de mí, pero no por eso me daba lo mismo decirle. Aunque el otro pérfido mejor se disfrazó de amistad y le dijo incluso después de que habíamos razonado el perjuicio que ocasionaríamos. ¿Deshonestidad mía? Creo que mariconería al querer ocultar la caja de Pandora y qué más, dejó de importar por el argumento de “es mi amigo y no le puedo hacer esto”, como si desde luego; sabiamente diría la Rougie “cuéntaselo al dedito chiquito, porque el de en medio ya creció”.
Mi afán por pegarle al drama me decía que algún día lo asimilaría; no podía imaginar que después de tantos años de amor (turrún-tun-tún), el rencor terminara definiéndonos. Yo sé que no se vale darle la exclusiva de culpa al tercero en discordia, y aunque por mi parte sí puedo presumir de haber sido coherente en ocasiones anteriores, y que incluso ese día al final las neuronas que nadaban en tequila lograron hacer sinapsis, no se le puede culpar totalmente, por mucho que amiguitos digan que sí, que él sí se vaya a chillar a otra parte, que yo tenía menos de un día de haber declarado persona non grata a un colombiano y estaba vulnerable por equis y ye, pero nel, yo también estoy embarrada de porquería, solito no hubiera podido blasfemar mi pasado.
Pero ellos qué, a mí quien me importa es esta bruta atrapada en el cuerpo de una fanática de LQNPF cuya conciencia tardó en regresar al beige hasta que comprendió que en el fondo le tenía coraje al Rockstar, y mucho; no podía creer el adiós de las promesas que me creí como quinceañera, que me hubiera despachado (es más, que me lo hubiera advertido porque yo estaba amenazadísima, ¡qué bonita familia, pero qué bonita familia!), y después que hubiera conseguido una “relación sentimental muy estable que me (lo) tiene muy contento” y que ya lleve un ratote con ella. Y no porque a mí me urja conseguir varoncito para “relación estable que me ponga muy contenta”, shu-shu, bye con eso, la verdad es que me encuentro en uno de los momentos más felices y plenos y eso explica muchas cosas que están pasando a mi alrededor; simplemente se trataba de una cuestión de meritito “orgullo de macho” (de pena ajena y a lo Alvin-Simon-Théodore), luego me molestaba que me restregara que con ella sí podía tener los detalles que conmigo ni con chochos (ojo: nunca hablen maravillas de su novia en el messenger si su ex está conectada, ni pongan fotos de “uy, cómo nos amamos y nos abrazamos tan sonrientes”... arde más que el merthiolate: lo sé, me consta y ya soy cliente: cero y van tres que me la aplican, ergo: la del problema soy yo), y es que hubiera dado uno de los tantos años que pasamos juntos por deferencias de ese tipo, así de grave era mi necesidad de detallitos. Aunque también tampoco, no me desligo de los panchos del canal de las estrellas y de la inseguridad que sentía a su lado, como para morirse y matar de flojera, pobre. Aparte qué onda conmigo y el poco cariñito que me tenía, ¿cómo pude haberme sentido insegura? Chicos, de verdad quiéranse mucho, son lo único que tienen, no se desperdicien, se los dice alguien que ha sufrido de enemiguismo interno agudo...
Que fui yo quien se quedó con el intento de hacerte feliz, que no fue falta de amor, que son fracasos y derrotas los que terminan esta historia. Y me duele porque te juro me soñé contigo eternamente... Y me duele porque no falló el amor, lo que me faltó fue suerte... Pero a veces es así, aunque pongas por delante al corazón; hoy he perdido un gran amor porque el destino no ayudó, y eso duele.
De risa ver que esa tontería terminó siendo la desilusión más grande: entender que no es que no fuera detallista, sino que nunca pudo ni iba a poder serlo conmigo. Fracasé para mí, pero al menos a ella le redituó mi inversión, como seguramente al pobre tipo que se anime a estar conmigo lo harán los años que el Rockstar invirtió en educarme como una fuerza de reacción anti-pancho: such is life. Terrible análisis del pasado: todo era tan fácil y sin embargo resultaba tan difícil. Tal vez el tiempo facilita la visión panorámica del laberinto en el que fuimos a meternos y hace ver la salida tan clara que dan penita los recursos perdidos: tanto tiempo, tanto amor, tantas vueltas. Desperdicio de sentimiento para adquirir ¿experiencia?, y miedos que tendrán que despejarse, que lo han ido haciendo y fuerza...
Porque me costó más de un año entender que haber cortado no fue una de las peores cosas que me habían pasado; y es que suena tan bonito cuando se lee en los libros de tapa roja de Sanborns, tanto que no parece verdad, pero es cierto, la felicidad está adentro, no en los demás ni en el entorno; yo de verdad me creía que con él era feliz, por eso no quería cortar y rogué, por eso me había creado la ilusión del para toda la vida, porque era más fácil relegarle la culpa de mis desdichas que aceptarme y entenderme, y no es que me considere una docta en analuciismo, qué va, simplemente he cumplido más años de lecciones y tropezones que supongo algo dejarán en el subconsciente.
El final es simple: la reconciliación que me debía era conmigo, no con el Rockstar, ni con el otro, ni con el mundo. Ahora ya lo sé. Cuestión de daños y de cierre de círculos imperfectos, de dejar de sabotear mis finales y de entender que he sido muy afortunada por las oportunidades, las personas y las experiencias. ¿Madurez? ¡Me niego! Pero sonrisa segura porque se dio cuenta de que a mí también me dolió; de que la misión en mi vida no era jorobarlo; que todos hacemos cosas “buenas” o “malas”, pero que lastimarnos no fue placentero, porque supongo que habrá notado que él también; que cuando el amor se pasa de vehemente, controlar las acciones es difícil y por eso la pérdida del respeto; que pueda “agradecer el que me hayas hecho una mejor persona y aunque tal vez nunca podamos ser amigos cercanos, créeme que te guardo mucho amor por este simple hecho”, y yo me siento feliz porque no cabe duda: sí tuvo sentido haber estado enamorada de alguien como él y la eliminación de archivos, de errores y fracasos se me presenta como una propuesta que no se va a aprobar, al menos no en esta legislatura...
Y ahora sí que tengo muchos chismes. Vi al Rockstar con su novia, ha sido la primera vez que he visto a alguien a quien he amado con su nueva pareja y estoy muy emocionada (¡qué horror! directito al diván, qué bárbara), pero prometo contarles luego que ya fue mucho rollito hoy, y también les contaré de la expedición por las SexShops del Centro, y de la fiesta africana y de que me gané un boleto en VIP para una obra que ya vi, pero igual me emociona haber ganado algo, vuelvo a creer en el mundo...

lunes, enero 16, 2006

No soy algún tunante....

...pero la verdad es que se me congelaron las ganas de pensar, así que resumiré el Maratón Lupe-Reyes visualmente. Ustedes perdonarán, pero es que con este frío hasta las neuronas se me vuelven artríticas. ¡Qué triste! Ni modo, los dejo con el recuerdo de los dos muñequitos (inanimados, de plástico y más blancos que la leche) que se me aparecieron para cerrar con broche de engorda las fiestas de rosca de reyes y con estas fotitos.







El saldo: definitivamente todo mi ser con excepción de mi cuerpo extraña los brindis...






...y las cenas (cedas) navideñas...






...y las reuniones...




... y las peleas con las piñatas en medio del griterío de las posadas...

...y los reencuentros de la época del villancico...

... y los regalitos (Santa me ama y me porté muy bien: inmerecidos, la verdad, pero quién soy yo para ponerles cara de fuchi, en especial al "Aerobic Striptease" de Carmen Electra, moría de risa, y bueno, ni hablar de mi bebé de 2.5 kilos, 14.1 pulgadas y una inteligencia que está resultando infinitamente superior a la mía -la tecnología me rebasa-, o de los joyeritos y de todo, ¡¡¡mil gracias!!!)...

...y las partidas de rosca con todo y mi lucimiento (no ha nacido quien me gane a la hora de la sopeadita)...

...y estar con muchas de mis personas favoritas (entre otros, me faltaron los científicos que me chantajearon por la cena a la que no fui porque el chantaje de Sudáfrica me pesaba mucho, igual los extraño)...

...y más fiestas...

y es que ahora sí es oficial: se me acabaron las vacas y me toca quitar los adornitos. Ahí pa'l próximo año, ¡qué flojera!

miércoles, enero 11, 2006

Solteronería

¡Ay, por Dios! Hay momentos que me inundan de pena ajena y me hacen agradecer infinitamente a la Divina Providencia que lleve mucho tiempo sin proveerme de amor; las veo y me pregunto si yo alguna vez estuve así y mi memoria burlona -que se regocija haciéndome rabiar porque hay cosas que a veces me gustaría olvidar- me responde afirmativamente y hasta exagera diciéndome que he sido y seré peor. Pero lo que me asegura el presente es que entre primas y amigas cursis, yo cada vez me siento más y más alejada de la nota rosa: “mira, compré estas pistolitas de agua para jugar con Fulanito”, “acompáñame a llevarle serenata a Perenganito”, “lee esta cartita y me dices qué piensas”, “¿le compro el verde o el azul?”, “estoy indecisa entre esta canción y la otra, ¿tú cuál prefieres?” ¡Ay, por Dios! ¡Viejas ridículas, qué horror! Y perdón, pero hay veces en las que no puedo disimular mi cara de asco y de flojera extrema cuando me enseñan cursilerías para sus muchachos como pidiendo mi opinión; sí, estoy de acuerdo, cuando me lo propongo soy de las más melositas, pero “mi romanticismo” se encuentra en crisis, también tiene derecho el pobre, ¿no? Y no está mal que mi amargue roce la náusea del absurdo cuando escucha la invasión de miamorcitos, pushunguitos, chiquitos, pollitos (mi Pollito es diferente, yo no le puse el mote, que no se malinterprete: toooodos le llaman de esa manera), caramelito, corazoncito, cuchurrumí, periquito, bomboncito... ¡Así, justo así da comienzo el apocalipsis!
¡Iu-iu-iu! ¡Ah, auxilio, epidemia! Esto es más peligroso que el Triángulo de las Bermudas en temporada de huracán. Demasiado para mi escasa paciencia, necesito unas vacaciones urgentes antes de que el mundo se acabe de miel, y es que estamos muy mal, eh. Que les quede bien clarito pa’ que luego no me vengan llorando, si lo sabré yo: el amor no existe, pura calentura, dirían en las telenovelas que ya ni ilusión me hacen (“El amor nunca muere” se llamaba la peli de hoy y yo hasta pensé que podía ser cómica, ni quien se los crea)
La ronda de manchadez la comenzó primitahijada-llevo-siglos-con-mi-novio cuando en octubre me hizo el favor de regalarme un encendedor coquetísimo, San Antonio de cabeza con la leyenda “si me mandas novio dejo de fumar”. ¡Uy, pero qué graciosa! Eso sí, lo presumí y me adelantaba a las intenciones de humo de quien estuviera a mi alrededor con tal de mostrar el trofeo y encender tabacos; y así iba por la vida cuando amiguita femsa-qué-feliz-soy-me-caso-en-dos-años envió el mail con el subject “a ver si así salen” y una invitación muy exclusiva a un evento al que por bendición del altísimo me fue imposible asistir: “fiesta para soltero(a)s entre 20 y 45 años...”
La vida transcurría tan normal... Yo no tenía traumas, veía los casos anteriores como cuestiones aisladas, pero las ocurrencias de tía encendieron mi alerta y me regañé “¡Ana Lucía, vas por la vida con cara de solterona!”, y es que el detallito de organizarme la cita a ciegas (y a pen#$jas) con su sobrino fue más allá de lo sobrenatural (si lo analizan mejor verán que salir con el primo de mis primos no necesariamente es incesto) Lo malo es que a mí sólo hasta el final me cayó el veinte de que todo había estado arreglado... ¡si seré! Lo bueno es que ya lo superé y puedo hablar de eso tan tranquilita, mírenme. Sí, el tipo es muy guapo: guapísimo; muy buena gente, inteligente, “chambeador”, madurito (mero concepto treinteañeril), educadísimo y muy chistoso: diez cerradito. Y entonces viene la pregunta que la gente normal se formula porque qué más podría pedirle a la vida; la única respuesta que medio me calla las neuronas es que yo no furulo así, con citas arregladas de gente que ya me analizó, lo analizó y matemáticamente se dio cuenta de que cuadramos perfecto: buaj. Como si las parejitas se dividieran en activos y pasivos. Paso sin ver. Así que si era el amor de mi vida, tan pis, dirían los frenchis...
Hasta que me gana la risa al ver que ya no hay de otra. Que el amor me llegará de a rifa, como cuando la Cuchis tuvo a bien sortear las pulseritas y a mí tenía que tocarme justo ésa, con el mismo San Antonio de cabeza y la leyenda: “¡San Antonis, Jelp! Se me está llendo el tren” (sic), está divina y me causa mucha gracia, de verdad no me la quito, pero eso no quita que ésa misma noche recibiera la llamada de la Rougie planteándome lo que me parece inevitable: “te tengo una cita para el 22” (que por cierto, ¿qué pasó por fin? Nomás me andan emocionando, je...) ¡Qué vida la mía! Solteronería es lo que destilo cuando ando cruda y sobria y en todos los estados mentales y corporales, ni hablar. Resignación Ana Lucía, tu futuro son las citas a ciegas y el empalme con los “amigos de mi novio™”, o en palabras de “aliento” de don Ruy Feben “es tan fácil como llenar un formulario, inmediatamente después de lo cual nuestro equipo hará una exhaustiva búsqueda en las bases de datos de primos, amigos de la infancia, maestros y demás prospectos prospectables”, qué más, pues. Ni cómo ayudarme, ya he de andar rolando por los suburbios de la red, ¡la urgida o qué onda! Chale.
Lo que sí es que la euforia esta-niña-va-que-vuela-para-vestir-santitos está que da miedo y a Ofe no hay quien le pare la lengua: que cómo está mi novio, pregunta diario. Que no tengo novio, Ofe. Pues ya deberías, ya estás grande. Y a cualquiera le cae bien el desayuno con estas mañanas preguntonas y mi cara de jugo de naranja agria. ¿Tan mal carácter tengo? Digo, ¿por qué se estresan más que yo por mis títulos? Por eso lo repito, para que la mami, que ya medio se anda contagiando del qué-le-pasa-a-esta-niña-que-no-sienta-cabeza-con-algún-machín lo tenga claro: no quiero tener novio ahorita, no mami, que tú a mi edad ya estuvieras casada no me condena a visualizarme quedadita y no sólo es una cuestión de choque generacional. Y que amiguit@s también lo escuchen: tener críos después de los treinta no convierte a una madre en abuela; no tener novio no significa que he perdido la fe en el género masculino (qué va, todo lo contrario); ahuyentar el compromiso puede ser un síntoma del postmodernismo que me invade, pero también una necesidad de egoísmo preparatorio a cosas en las que no quiero pensar todavía porque ya se empiezan a respirar en mi ambiente.
Y sí, me desespera en el grinch del amor que traigo dentro tanta cursilería ajena, me saca ronchas y me da vomititis, porque como andamos tan in, seguiremos con la moda del redondeo y si redondeamos mi edad ya estoy en 26 que si se redondea sube a 30, cosa que no es ni buena ni mala, simplemente me hace pensar que Ofe puede tener algo de razón. Qué más da, los seres humanos reprimimos casi todo así que puedo contener perfectamente mi sueño de historietita en la que conocía de una manera espectacular al amor de mi vida, ni modo, tal vez algún día termine resignándome con las citas a ciegas, tal vez ese día sea hoy... ¡Auch!
*Por favor, si ponen un comentario que no sea algo así como "no tienes novio porque no quieres", de tanto repetírmelo ya anda medio rayado el concepto; mejor que sea tipo "uy, qué bueno que no tienes novio, la flojera que nos ahorras con el exceso de empalague que hay en el mundo", genuinas palabras de aliento... Gracias, los quiero chorrísimos, je.